¿Y dónde esta el negociador?
Rompeolas
Por el amigo de los medios
La zona limítrofe entre Quintana Roo y Yucatán se ha vuelto un polvorín por la disputa de pasaje entre organizaciones de taxistas de ambos estados. Carreteras tomadas, conatos de enfrentamientos, detención de vehículos y descenso de pasajeros son acciones que empiezan a subir de tono, por la disputa del enorme pastel que representan miles de trabajadores y turistas que se transitan entre Yucatán y Quintana Roo.
El conflicto se vuelve cada vez más peligroso y la solución parece aún muy lejana, a pesar de la reunión que mañana sostendrían los secretarios de Gobierno de ambas entidades. De nuevo, en este conflicto interestatal de taxistas, hay ausencia de política para resolver un problema social, como el ya ocurrido en el tema de la Asociación Latinoamericana de Activistas Sociales (ALAS). Aparentemente el estado, vive un clima de estabilidad y sólo habría problemas puntuales, pero cuando se presenta un conflicto, se va complicando más y más. En el caso de ALAS fue usada la policía para disolver manifestaciones, cuando lo politicamente adecuado era evitarlas mediante puentes de diálogo.
Ahora en el conflicto interestatal de taxistas se había anunciado una solución, pero inmediatamente surgieron los conatos de violencia por parte de los mismos operadores. Pareciera que los sistemas de la política interna presentan tremendas fisuras, pues la información también falló en la toma de la carreta Cancún - Chetumal, por parte de ejidatarios de zona de Bacalar, que demandaban la solución a sus demandas de mejoramientos de los caminos de esa region del municipio de Othón P. Blanco. La política interna empieza a tener cada vez más inconsistencias, que a la larga pueden volverse peligrosas, para un estado que vive precisamente de su imagen.
Citado de Novedades de Quintana Roo
Sección Voces y Opiniones, pág. 4
26/09/2005 |