A LA PALABRA...
TERAPIA INTENSIVA... Los gobernadores se curan en salud... Miguel Rojas Salazar ¿Qué puede estar pasando cuando un paciente enfermo de gravedad, se abandona a su suerte? En términos médicos dos cosas: o se aplica la eutanasia humana que es la negligencia disfrazada, o llanamente no hay confianza en su recuperación, al final la misma opción pero retardada. Pero desde la perspectiva social, se condenaría unánimemente a la familia que acusara tal abandono a un mortal desvalido, convaleciente, con evidentes signos de agonía. Felipe Calderón es el enfermo, sus doctores son los gobernadores y su familia es la sociedad que lo abandonó a su suerte desde el año 2009. La guerra “solo contra el mundo” se convirtió en el suicidio mental del Presidente de México, aunque podría cambiarse el título por “El mal que dura 6 años”. Porque cambió el después por el antes, cuando primero era abrir la guerra contra la corrupción, unificar las necesidades primordiales, hacer amigos, almacenar optimismo y fuerza para la vejez sexenal. Por eso hoy diálogos para la seguridad refleja síntomas claros de una crisis existencial, de una tardía terapia cuando ya el cáncer detectado está muy avanzado. Pero los gobernantes se tomaron una aspirina contra el dolor de imagen y una vitamina para revitalizar la conciencia. Se pusieron a construir “la casualidad” que se viene abajo cada 6 años y un puente de salud pública como bedoyecta política, vaya que la aguda crisis de Calderón Hinojosa, justificó la terapia gobernitis socialis contra todos los males, solo le faltó el brujo mayor de Catemaco. ¿Para que tanta inversión de tiempo, recursos y convencionalismo político? Los gobernadores saben su función igual el ejecutivo, desde que tomaron protesta respectiva. Conocen –supongo atrevidamente– en su dimensión más justa la ley, inclusive hasta los que no somos políticos o funcionarios sabemos de la República, los tres poderes, el Estado, sus derechos y obligaciones, para eso están ahí, no me vengan ahora con lloriqueos, catarsis política y succión al cuadrado. La narcología no era una pandemia, solo que sus creadores la dejaron crecer aceleradamente y proviene del seno político, que oferta impunidad a demanda de riqueza, la perfecta ecuación que descifra la incógnita: la corrupción Y de corrupción están hechos los políticos, policías y funcionarios, así ¿cómo servir a la sociedad? O sea, la reunión de Gobernadores y Ejecutivo fue una pasarela de discurso antes que firme convocatoria, ¿cómo se les ocurre dar estadísticas en defensa de sus gobiernos cuando la realidad destruye su retórica? Entre la rueda de gobernantes que vimos, por cierto podría haber errores vocacionales de algunos, entregando protección o manipulando escenarios a favor de la narcografía, solo así se hace imaginable que Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Tamaulipas, frente a sus tres poderes de gobierno, el poder del narco sea superior y aplique con facilidades el monopolio de la delincuencia. Sin complejos políticos hay que hacer valer la ley existente aplicarla literalmente, deslindar el fuero que engrandece, otorga impunidad y corrupción a la clase política por lo que fue asaltada primero, secuestrada después y ahora co-gobernada por el narcotráfico. Baste decir NO a la tolerancia de la ley no escrita. ¡Ponerse a trabajar señores! Las palabras sobran, lo que falta son hechos… estamos hartos de tanta publicidad personalista. La omisión de los gobiernos de acuerdo a estadísticas en el rubro de seguridad, no salva a nadie, aniquila al Estado porque lo convierte en enemigo personal no social sino con efecto, la perversa forma de negociar con lava dólares como sucursal del narcosistema auto inmola la razón por el temor propio sin importar el pueblo. Por ello, a estas alturas, la vida y la seguridad valen oro y se convierten en blanco perfecto de chantaje y condición entre la red del crimen organizado, para procesar terror e inhibición a cambio de corrupción. Hasta ahí llegó el narco, justo donde lo dejaron que llegara, no hay reforma que valga para destruirlo, es un cáncer invasor, el error necesario. La verdadera terapia intensiva esta en generar cambios radicales Acabar con el duopolio político en México, eliminar las coaliciones que dañan por anteponer negociaciones personalistas a proyectos sociales, producir una nueva generación de políticos, el sistema es un reciclaje de alcalde a diputado, de diputado a senador, de senador a gobernador hasta alcanzar su millonaria pensión. La clase política actual en un 90 % es caduca, existe senilidad política que revierte el progreso y lo confunde con experiencia. Esta clase no solo crea intereses afines a su corriente u oposición, sino que permite un imposicionismo de familia, amigos y compadres con empleo asegurado. Se ha desviado la prioridad el proyecto de nación, el republicanismo está desatendido de ahí que dedicarle 24 horas a la guerra contra el narco abandona asignaturas pendientes como desempleo, carencia de agua, educación, etc., etc. ¡Háganme el flaco favor! Mientras el Presidente acude a su terapia intensiva, los jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se pusieron “de vacaciones” otorgándole días y días a los matrimonios gays, subestimando las leyes sustantivas y el quehacer de juzgar cosas más pertinentes. ¿O será que están infectados por el mismo virus?
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