A LA PALABRA...
SUCESIÓN O GOLPE DE ESTADO Lo que nos separa de la sucesión presidencial Miguel Rojas Salazar Contrario al efecto postrevolucionario, a la neo-democracia social del siglo XXI, al desarrollo industrial, la ciencia y tecnología, el cambio no llegó a México en esa coincidencia, lejos de generar el medio, el medio lo absorbió. El sistema anquilosado solo se convirtió y le alcanzó presupuesto para un sistemita clonado, el monstruo dictatorial viejo y mañoso le tendió la mano para aniquilarlo sonrientemente, se tragó con todo instinto conservador, al amigo que perdonó y que después quiso amenazarlo convirtiéndose en blanco a la medida. La corrupción fue el dulce en la boca del niño político, para seducir su interés, a cambio el lobo del narcotráfico arrebató el fuero y el escudo en que se camuflagea la impunidad para crear un monopolio delictivo que vomita recursos ilimitados, para propinar patada y mordida simultanea cuando le venga en gana.
La metamorfosis tomo un cauce distinto al esperado De la existencia del México deseado, se pasó al México como proyecto de nación, de ahí al México engañado y finalmente al México secuestrado. El primero es el que está en la antesala del verdadero cambio político, ese mismo que fue engañado por la farsa del cambio, el vacío de poder, el Estado fallido, es el Proyecto de Nación, que se cambió por servir a los intereses de Estados Unidos, el México engañado es la suma de priístas en contra de su propio partido más panistas en contra del panismo, ni PRI ni PAN ganan los procesos electorales en un México paralizado desde hace 15 años, pierde la sociedad creyente. Y Chihuahua encaja a la perfección como ejemplo del México secuestrado por el narcotráfico, el crimen organizado que plagió los tres poderes tomando como rehén a la sociedad civil con todo y sus privilegios de garantías individuales y la propia soberanía de Estado. Este escenario crea más que hipótesis y abre la sintomatología de un golpe de Estado por inadmisible que parezca, condiciones, elementos, acción y reacción recaen en el principio de utilizar la fuerza por encima del principio de la libertad y las leyes de Estado. No hay convivencia social, el ejecutivo se ha distanciado de sus gobernados a quienes solo ofrece disculpas, hay imposicionismo en las esferas adjuntas al judicial y legislativo marco que contrapone la esencia democrática literal. En sentido estricto la democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. Pero se olvidaron estructuras sólidas como las Leyes de Reforma por Reformas al Vapor en servicio al Clero como aliado político o silenciando su discurso o manipulando su retórica sermónica contra la oposición, así como a favor de la oligarquía empresarial y la nueva plutocracia como la de Carlos Slim y Salinas de Gortari, cuyas riquezas no son provenientes del linaje de la otrora burguesía inmaculada hoy mezclada merced a los nuevos ricos políticos. En esa pirámide dejaron crecer la riqueza ilícita a cambio de protección hasta que asumen que el narcotráfico penetró y se asoció a esas elites. Víctimas de su idiotez demasiado tarde, tratan de volver como burros en reversa… Se creó el complot para deshacerse de Luis Donaldo Colosio por el PRI, igual que Juan Camilo Mouriño del PAN. La conspiración política es el crimen perfecto, el autor intelectual que contrata la mano de obra del sicariato parte material que es la que se ve, se busca, se detiene o desaparece. Ya no hay distancia que salve la seguridad, ni en la política, ni en el clero, la exagerada demanda de venganza de unos, encuentra oferta de respuesta y protección de otros. La rebelión del crimen organizado y su violencia extrema evidencian códigos abiertos el co-sistema e infiltración política en el narcotráfico siendo parte activa o pasiva, que de ahí pasó a un estatus que converge en alerta máxima: la capacidad de autoría intelectual y la parte material contratada como mano de obra a la infraestructura siniestra, a la perversa demostración de un sistema político nacional desintegrado como tal, erosionado democráticamente hasta desembocar en la peor crisis de credibilidad política. Derivado de ese análisis, no existe la más remota excepción de escepticismo social para entender el crimen perfecto cuando el Estado se convierte en juez y parte, la venganza inferida en homicidios políticos, la inhibición y terrorismo castrense para mantener a una sociedad congelada frente a los tres poderes secuestrados, literalmente como el estado de Cd. Juárez . Ahora además del caso Mouriño del PAN, como el colosidio del PRI, el secuestro de Diego Fernández, el proditorio crimen del primer candidato a gobernador en Tamaulipas, la detención de un aspirante serio a gobernante de Quintana Roo, presentan un contexto a posteriori aterrizado en la lógica. Entonces es real, tangible y maduro el co-ciudadano que vota ejerciendo por su mano la verdadera democracia, esa que puso a temblar en los procesos intermedios del 2009 a Acción Nacional y que subrayó en los comicios del 2010. Ahí radica el verdadero cambio. Por tanto la perspectiva sufragante ante el proyecto 2012 es la que determinara quien o no cubre el verdadero perfil a la sucesión presidencial. De paso, dio una verdadera lección a campañas fantasmas con gastos estratosféricos inflados por los partidos e igual, demostró la manipulación de encuestas en favor de sus contratantes, ángulo que pende de un delgado hilo a punto de reventar. Este panorama rescata en su optimismo democrático la convocatoria social a un legado histórico de votar junto a sus valores éticos y sociales. Y deja en claro una lectura a las nuevas generaciones: La crisis no es solo de un partido político, la verdadera crisis resulta de la clase política vitalicia, naturalizada en el poder, México ahora necesita de una nueva generación de políticos con ideología fresca de verdadera renovación y reestructuración social, de mano dura a la corrupción con acciones de fiscalía tributaria especializada, empero, sobre todo con castigo a corruptos a través de su aparato de justicia que para ello existe y no con violencia en las calles, o revanchismo sellado por conspiraciones políticas recurrencia que ya cayó de la creencia y la fe de pueblo reacción que junto a un narco-financiamiento si detonaría en un intento de golpe de Estado natural o creado por el panismo militarizado para proteger su hegemonía en el poder apoyado claro está por el Pentágono. La amalgama de estos elementos fortalecen la tesis: la sociedad ya no cree, el proceso presidencial de 1998 con sabor a fraude a favor del PRI así como el del 2006 a favor del PAN, no dejan margen a la creencia que el voto hoy es el arma democrática que puede salirse del control y de los minados campos del IFE para arrebatar lo que se pierde, se renta o se negocia.
|





