A LA PALABRA...
MÉXICO FLOTA SOBRE EL NARCOTRÁFICO EN UN VELERO DE CORRUPCIÓN
Miguel Rojas Salazar De acuerdo a fehacientes datos del Estudio Binacional de Bienes Ilícitos, el mercado estadounidense de la droga representa a los cárteles mexicanos ganancias hasta de 29 mil millones de dólares al año, de los cuales aproximadamente la mitad se lava en el sistema financiero nacional. Si se detectó ese perfil de conexión, ¿porqué no hay persecución o investigación de campo directa a las empresas involucradas? Ese estimado equivale a un 50% de empresas operando con recursos de procedencia ilícita lo que constituye un banco privado ilegal obviamente por ello, superior al fiscalizado. ¿Y las cámaras de comercio? ¿Y la PGR? ¿Y los candados de Hacienda? ¿Dónde están? Ya no se diga al clan de diputados y senadores presumiendo iniciativas fantasmas, volátiles e incluso mercantiles de auto peculio. Para arribar a este punto, necesariamente hablamos de corrupción y el órgano persuadido, comprado o rentado por el hampa, es el círculo político. La clase política se encarga de encubrir o blindar bajo su fuero estas y otras serias, muy serias anomalías que revelan el cogobierno disfrazado entre narcotraficantes y políticos. Los resultados de la guerra entre el gobierno y delincuencia de México subsidiada y ordenada unilateralmente por EU a sus necesidades antiterroristas e inmigrantes, arrojan este ángulo, y su efecto de descartelización desatando la violencia extrema los carteles desmantelados o en ese proceso. Para el Gobierno del cambio su constante ha sido eliminar concesiones a plazas otrora concesionadas por el antiguo partido, ese giro radical, conlleva a una guerra de guerras, La política, el poder de ultra defensa de antiguos protectores contra los cazadores de células y sicarios del nuevo partido que, lejos de representar un cambio o alternativa negoció o protegió su enriquecimiento en lo particular como partido y en lo general en cada miembro panista. Derivado de esa tesis tras su asunción en el año 2000 el panismo vino erosionándose, lo que podría ubicarlo como efímero poder partidista heredando los más altos niveles de infraprobreza a la sociedad con 45 mil millones de pobres actualmente, 50 millones de desempleados a fines de año, una deuda externa de 61 mil 626 millones de dólares y una carga adicional programada al 2012 de 138 mil millones de pesos anuales como costo por infraestructura energética, equivalencia a un 16.9% del PIB. Es decir, los ingresos ilícitos están por encima de los recursos de estado, considerando el flujo encausado ilícitamente al 50% de empresas con 29 mil millones de dólares anuales, más narcomenudeo, carga y suministro en el mercado de droga que quintuplica esos guarismos. Para ahorrarse niveles de violencia, limpia de delincuentes del mapa del hampa, evitar financiamiento de cárteles mexicanos a terrorismo inducido, amén de obediencia y sumisión a EU, Calderón Hinojosa compró en la oscuridad del recinto legislativo –en marzo del 2009 a los flamantes legisladores de México–, el voto secreto para alcanzar la iniciativa de la legalización del uso mínimo de droga. Ese proceso sin homologación de otros países, pero sobre todo, sin atender la parte normativa la interpretación jurídica y su marco contextual, se ha convertido en arma a favor de los rivales dejando a EU como persecutor e incitador del mismo delito, paradoja que revierte la evolución del ensayo en una guerra del narcotráfico en rebelión contra el efecto limpieza. Si el de Fox pasó de ser un gobierno de ensayo a una sucesión financiada por EU y sus necesidades de protección antiterrorista, hoy Calderón Hinojosa sometido a la costosa factura del fraude electoral con apoyo del Pentágono parece diluir el cambio a una simple aventura en el poder, en otras palabras, el paraíso prometido está seriamente comprometido. Desposeído del proyecto de nación, desorganizada la agenda presidencial, por surgimientos y sucesos de extrema violencia y sumido en esa distracción, el narcotráfico le creció en sus narices, por desatención rigorista a un plan de inteligencia sucesiva que generó una violencia de Estado contra la violencia criminal con tan reprobables resultados. En ese inter se antepuso el progreso de la nación, mas allá y lejos profundamente distante entonces la corrupción, se aproximó a sus espaldas, rebasó las reglas, allanó el fuero, despertó la traición y dejo revivir el monstruo de la ambición. Los irónicamente denominados Centros de Readaptación en México, son grandes almacenes y distribuidoras de droga al exterior, recicladoras de delincuentes, que no sean utilizados para ejecutar y desaparecer sin ser encontrados es el truco más viejo, no se concebirían los lujos, autos, propiedades y cuentas de directores hasta custodios con salarios de hambre. En esa fila se creó como, el complot para deshacerse de Luis Donaldo Colosio por el PRI, que Juan Camilo Mouriño del PAN. La conspiración política es el crimen perfecto, el autor intelectual contrata la mano de obra del sicariato parte material que es la que se ve, se busca se detiene o desaparece. Ya no hay distancia que salve la seguridad, ni en la política, ni en el clero, la exagerada demanda de venganza de unos, encuentra oferta de respuesta y protección de otros. Por eso Chihuahua es rehén de criminales que tienen secuestrados los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. La máxima demostración del poder de poderes. Evidencia de esas huellas y análisis a posteriori, revelan que la economía y la política en México flotan sobre el narcotráfico permitido, disputando en esa guerra aparente, plazas clausuradas al otro narcotráfico: el del cosistema.
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