A LA PALABRA...
LAS PLAZAS FRÍAS
Miguel Rojas Salazar ¿Por qué si la influencia del mal y la delincuencia hacen predecible su acción el Estado en su estructura policiaca parece ausente u omite su acción de inteligencia militar que tanto pondera en acciones aisladas aderezadas por el subliminalísimo político? La respuesta ofrece una triple perspectiva entregada a la sospecha por un lado, a la derrota contra el crimen organizado por el otro y a las condiciones e intereses políticos establecidos por Estados Unidos. Bajo sospecha de qué, quién o quiénes están infiltrados desde las alturas o doble fondo político ordenando a células y sicarios “trabajos limpios” en entornos llenos de armas y ojos de policías de los tres niveles que no ven y no actúan; o por temor o por mandato de “sus superiores”. Los escenarios cada vez se hacen mas advertibles porque ni la hora ni la distancia, ¡vamos! ni la circunstancia y vigilancia extrema importan en Cd. Juárez. Bares, casas, comercios, oficinas, consulados son el expansionismo que de las calles se abrió al cinismo de ejecuciones, venganzas y toda la fuerza de la delincuencia organizada contra la debilidad política, como es que hasta hoy se ha demostrado en estadísticas frías y números rojos. Del serial de feminicidios antes, a la marcada inseguridad actual, hacen promisorio un Estado de la República independiente, indefensa, con autonomía y características altamente significativas entre quien osa demostrar su poder gangsteril por encima del propio Estado, sin importar quién muera, la lista podría abarcar otros perfiles incluyendo clero y políticos que hasta hoy están exentos, no así mujeres y menores inocentes, por encima de los culpables que incluyen la fuerza del propio Estado “bajo dispensa de homicidio”, por converger directamente en la cacería de militares desperdiciando el “blanco” que se ha obscurecido cada vez en más acciones. Ni tanta ciencia explicaría y requeriría análisis respecto al sistema y estrategia para sitiar Chihuahua, explorar por zona, por colonia, periferia y zona urbana, para dar con delincuentes protegidos y avisados para accionar cuando de matar impunemente se trata. Es obvia la complicidad de policías de los tres niveles –tampoco algo nuevo– para “asegurar” los sitios donde habrán de asesinar a quien siga en el listado “entregando” incluso a las personas a su indefensión, por la cual se les cubre un salario sin imposición proveniente del mismo Pueblo traicionado por sus “vigilantes”. Si solo Chihuahua sirviera de ejemplo, bastaría comparar el estado fronterizo con Guatemala, El Salvador o Chile como países latinoamericanos, donde no existe la firma de cárteles en contra de quien les declaro la guerra más como sinónimo de obsesión que como opción limitada a cárteles que no entran en los planes desde el año 2000 y cuya clave se denomina Chapo Guzmán y Mayo Zambada. Factura leída como “La fuga del Intocable” a cambio de entregar pistas, huellas datos de enemigos no solo a su cártel, sino al nuevo sistema político que lo rescató de sus antiguos opresores, pese a “donar” mas recursos que los que dota EU en el esquema. El miércoles sangriento en Cd. Juárez no solo marca la pauta de una diferencia entre el discurso demagógico políticamente hablando y los enemigos de ellos enviando códigos por mensajería con aroma fúnebre. Significó el despertar de “las plazas frías” pues además de 20 asesinatos ese miércoles 28 de abril en la que parecía la única “plaza caliente“, hubo en otras plazas como Acapulco, Tijuana, Sinaloa, ejecuciones con dedicatoria unánimemente dirigida al gobierno calderonista. Si el Gobierno sabe dónde está el enemigo, quién es o son, cómo actúan, quién los protege, los hace “invisibles”, dónde escurre el agua de lava dólares dejando vestigios de encharcamientos, es hora de justificar no solo la macro inversión castrense y de la estructura policiaca tripartita, sino demostrar que en verdad la “cacería” contra narcos es una realidad por igual y no solo enmarcada como mito de sexenio encubierto en la máscara política. Mientras solo en el discurso se defiende la aceptación o no de la presencia militar en las plazas calientes, el efecto colateral de estas acciones en Cd. Juárez, presume mas de 300 mil policias regados a nivel nacional con armamento, recursos tecnología y ciencia, sin resultados que no fuera no poder actuar en repetidas ocasiones “contra sus propios jefes” y cuando de trasponer las rejas solo policías corruptos son los que dan la cara encubriendo estratégicamente a quien oculta y se convierte en autor material. Es decir, los autores materiales en esta guerra contra el narcotráfico no están perseguidos, solo los autores intelectuales. entre ellos “los entregados” y “los traicionados”. La conclusión es fría como tumba, aunque cierta como epitafio… el verdadero golpe al narcotráfico no existe, solo se trata de respaldar la decisión unilateral del pentágono a fin de evitar la caída del muro erigido en sus fronteras contra el terrorismo considerando la puerta más grande a su vecino incómodo. Solo así se concibe porque en la lucha contra el narcotráfico tanto subsidio a México, tanto halago y ponderancia retórica, contra una débil actitud de soberanía, respeto a los derechos humanos y seriedad en sus acciones como ocurre contra inmigrantes, productos exportables e intercambios en igualdad binacional sociopolítica, mientras ahora no solo sigue cruzando droga a precios más elevados, sino que se a propuesto una iniciativa fehacientemente en el estado de California para legalizar el mercado de drogas, la secuencia y seguimiento que abrió como plan piloto México decretando la despenalización en abril del 2009. En esa medida solo el tiempo establecerá lineamientos tendientes a asegurar la industrialización de la droga en un mercado al que solo se elegiría una plaza fría, que congelaría “el trabajo sucio” para traficar droga, habida cuenta que la legislación solo abarca territorio nacional para venta y consumo libre, supeditado a “consumo mínimo “figura legal que la hace subjetiva de entrada, otro sinónimo de violable que nos entregan los flamantes diputados después de “quemarse las pestañas” en la tribuna legislativa. La marihuana en territorio estadounidense, solo en California, arroja 35 mil millones de dólares al año, lo que marca una diferencia inmensa entre ese ilícito actual y la legal empresa de la agricultura, aquella, con un ingreso superior a la cosecha anual de maíz ¡de todo el estado de California! Por ello, Estados Unidos a diferencia de México, no solo busca con este plan teórico legalizar droga, abortar con la inseguridad que priva poniendo en riesgo su territorio, sino incrementar sus impuestos tras legalizar la marihuana, la regla de oro del capitalismo que requiere del compromiso de su vecino para aplicarla como extensión de seguridad al totalitarismo literal. Desde ese ángulo, obvia descubrir que el futuro político de México está supeditado, nuevamente, a las condiciones de seguridad de los Estados Unidos para el partido que ofrezca mayores opciones, so pretexto de “cargar” la máquina de votos a favor de intereses cumplidos y por cumplir… Y en la lista del epílogo sexenal podría aparecer la respuesta a esta galimatías si se "entregan" o "entregan" a los faltantes prófugos de las plazas condicionadas…
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