A LA PALABRA...
ETERNIDAD FUGITIVA PARAFERNALIA DE UNA CACERÍA HUMANA
Miguel Rojas Salazar La fuga de peligrosos reos ¿era el móvil del amotinamiento penitenciario en la Mesa aquel septiembre del 2008? ¿Que pudo haber evitado aquel motín sangriento hasta hoy imposible de enterrar en el olvido y de armar piezas del rompecabezas humano como barbarie de aquel saldo infrahumano en la reconstrucción de los hechos minimizados oficialmente? La versión oficial encubre el genocidio detrás del motín los días 14 y 17 de Septiembre del 2008 de acuerdo a la presunción de Víctor Clark Alfaro activista y Procurador del Centro Binacional de Derechos Humanos, del ex procurador de los Derechos Humanos, Francisco Javier Sánchez Corona, el primero, dotado de experiencia y visión que otorga el conocimiento de movimientos en el entorno geosocial del Estado 29 , el segundo, cuya validez de declaración se basa en el principio ético, abortado que fue sus recomendaciones y pesquisas bajo el blindaje de los órganos e Instituciones de Estado como La Procuraduría general de Justicia PGJE, la Secretaria de Seguridad SSPE y el Forense SEMEFO tres candados que han impedido a ciencia cierta autentificar y cuantificar el dato que arroja la estela de muerte, de al menos un ciento de reclusos que el parte congeló en 24 como saldo final del trágico suceso. Ambas versiones en contra de las declaraciones oficiales son avaladas por familiares de occisos, desaparecidos y de la sociedad Tijuanense. Solo los autores intelectuales y materiales de este criminal suceso difieren del multicrimen utilizando el totalitarismo y fuerza política para silenciar a la prensa no exenta del cohecho, alfombrando de billetes los caminos de investigaciones serias que conducían todos, al palacio de Gobierno en Mexicali. De ahí salió la orden, primero de matar a todo lo que se moviera -presas de nerviosismo e incapacidad- luego, para enterrar el episodio en los archivos del olvido, el clásico proceso de toda acción que conduce al “maquillaje perfecto” para subsanar la herida social a quien trate de abrirla políticamente, por encima del concepto estrictamente humano. Derivado de este concepto brota la respuesta a tantas interrogantes en el siguiente párrafo: “Anteponer la soberbia política a la catarsis humana creo como protagonistas a héroes impostados y villanos a más de un centenar de reos”. Los primeros, sobrevivientes que transitan en la libertad y fuero político, custodiados si acaso, por la sombra de su conciencia, lo que predice que algún día pueden cambiar, empero, los segundos, mártires de las jaulas que obtuvieron su libertad por defunción como irónico epitafio consignado en ticket entre sus dedos, para efecto de permitir salir un condenado, reducido a féretro… La minima cronología de esta película de horror y crimen arroja la apología de quien tiene el arma entre sus manos y dispara contra reos enumerados por ficha, motejados como aspiración máxima, pero todos, en desigualdad civil y constitucional, lo que determinó un final que superó la ficción… Lo predecible de un penal sobrepoblado como el de la mesa, crea invariablemente la figura de los responsables, la omisión y desatención a una crónica de muerte anunciada dos décadas atrás… Y el preludio revive imágenes desde la cita de uno de los 5 mil 550 testigos solo del lado de los presidiarios. “Los cadáveres eran arrastrados por Cartepillares entre escombros, basura y rescoldos de ceniza de comercios y celdas incendiadas… lenguas de fuego y enormes capaz de humo obnubilando el entorno como elemento adherente a la utilería real…” “La secuencia de escenas revolucionaban el rodaje entre espectadores como testigos a la fuerza, imágenes y silencios entre una acústica solo producida por eco de ráfagas y lamentos acallados…” Los presos literalmente no podían estar más presos que cuando se convierten en presas fáciles de la cacería humana… más allá de haber perdido su libertad perdieron sus vidas en la boca del claustro… Como extraídos de escenas de terror pero en vivo, desfilaban cuerpos mutilados, incinerados y heridos que eran rematados a fuego en corto y mezclados entre basura para ser depositados en camiones recolectores de basura… Los camiones concesionados entraban y salían del penal evitando descubriera la sociedad y sus leyes la macabra tarea, aparentando que lo que salía era basura y escombros… superficialidad de capas que sepultaban fiambres y descuartizados en realidad al fondo de los desperdicios… MOVIL DEL MOTIN Para el día 14 que había estallado el primer motín, el estertor de la muerte se apoderaba de los reos que nada tenían que ver en el asunto y que se negaban a ser catapultados por balas y techos. Solo unos días, a otros, quizá horas, los separaban de la libertad, sus procesos estaban cumplidos y solo la negligencia y burocracia permitieron que fueran parte del saldo mortal. De ese grupo escapaba unanimente un grito de libertad, perdida en el desierto sin eco, entre mutiladas sombras porque sobre ellas, las siluetas que hacían el menor movimiento eran blanco de disparos una desigual guerra de armados contra indefensos enjaulados… el prólogo apenas del terror por venir… La orden venía de arriba y desde arriba se arrojaban balas, el helicóptero y grupos policíacos cumplían textualmente su cometido “Matar a todo lo que aletee, a todo lo que se mueva”… ¿Qué importa que incluyeran ascuas asustadas como ratas rendidas, subyugadas a los pies del enemigo? Aquellos que creyeron sobrevivir a los incendios de sus celdas saliendo a respirar hondo solo dejaron en sus ojos cinabrio como vestigio de una luz apagada para siempre… De la tumba de las horas muertas metafóricamente se sembraron cadáveres entre surcos de balas escribiendo la eternidad fugitiva como epitafio al literal genocidio… Pero no todo paraba ahí, solo era un episodio sin tregua. La firma de otro testigo castra la palabra aunque permite a la imaginación regresar al escenario en impotencia viva: “Cuando escuche el primer disparo sabia que la muerte había llegado al penal, solo que en otra forma distinta a las que se invoca en el encierro, ahora vestía con uniforme, su guadaña era un arma entre sus manos y un rostro anónimo, oculto tras la capucha, proyectaba nerviosismo que la indolencia y el rencor hacían superar fácilmente jalando el gatillo hasta descargar completo su mensaje letal… Afuera del Palacio de rejas se informaba que ascendía a 14 muertes, descoincidencia total entre lo ocurrido hostilmente adentro de las rejas y el parte redactado desde las oficinas para darle lectura a un parte de hechos monopolizado como sinónimo de “oficial” La fuga de una cuerda de peligrosos reos habría sido el móvil del sanguinario motín, el complot involucraba a custodios que, bajo el subterfugio de evitar evasión de reos omitiría parte de su función a autores intelectuales de la conspiración, actuando en contra de cientos de convictos que ni siquiera imaginaban el diseño perfecto del plan y si eran perseguidos por ráfagas de balas. Para arengar a la comunidad interna primero fueron provocados los llamados presos comunes por el mal trato de guardias en contubernio directo e indirecto al Plan, de este hecho jamás se supo si se aborto o tuvo éxito por dos cosas: Porque las estadísticas fueron maquilladas, porque entre desaparecidos, otros ejecutados por el cartel penitenciario aprovechando la convulsión e irritación penitenciaria y el informe de estado asumiendo que muchos fueron trasladados al Hongo, penal de Tecate en claro camuflaje a la verdad –sic–. Tras los primeros amotinamientos el Plan de evasión se evidenció cuando los custodios protegieron a reos y celdas VIP, aunque en medio de la guerra hubo saqueo y rapiña de custodios a alhajas y dinero efectivo. De manera directa, circunstancial o por omisión de funciones el gobierno estatal favoreció a la mafia interna al emitir declaraciones falsas, asegurando que muchos reos muertos o desaparecidos habían sido trasladados ocultando así la inmolación bajo sus órdenes, la verdad a familiares y en protección de su imagen política. Hasta el 30 de septiembre del 2009 familiares de reos que fueron trasladados a El Hongo u otras cárceles no han confirmado al 100% esta versión por carecer de recursos para visitar a sus familiares y tras haber recibido amenazas. Otros, los más, no tenían familiares en Tijuana y son huellas borradas fácilmente a estadísticas unilaterales… RECRUDECE EL INFIERNO EL DIA 17 El aroma de muerte impregnaba el presidio, ahí donde el sol se roba el horizonte y baña de sombras la piel de la libertad, 72 horas sin comer, sin dormir y acechados por el enemigo se producía un rebrote de motín. Los enfermos estaban al borde la muerte sin atención y pastillas que mitigaran sus dolores, el bálsamo a sus enfermedades sobre todo, los hipertensos, diabéticos y de enfermedades nerviosas bajo tratamiento psiquiátrico. Las mujeres no eran la excepción del rigor aplicado por la esquizofrenia policial, se sumaban a la desesperación de estar incomunicadas con sus familiares que a su vez estaban apostados en el umbral del enorme calabozo en espera de respuestas concretas a su incertidumbre. La minima falta de agua y restricción de alimentos avivo el motín. Elevando a 254 la cifra de muertes aunque en solo tres edificios había mil heridos. En otros dos edificios había mil heridos y decenas de muertos que eran arrojados a la basura, a los escombros, sin importar si solo era un miembro de su cuerpo y ejecutando a quienes agonizaban. Calcinados y restos óseos de acuerdo al registro de esta investigación al 30 de Septiembre del 2009 siguen en el forense en calidad de no reclamados utópica burocracia que se da debido a que no pueden reconocerse solo partes del rompecabezas humano que hicieron en piezas… Para la Secretaria de Seguridad Pública del Estado hubo 42 heridos graves de ellos solo 25 por armas de fuego, la descoincidencia de esas versiones también se volatiliza en el comparativo de los Derechos Humanos cuyo titular Francisco Javier Sánchez Corona al ser relevado en su cargo se minimizo el seguimiento y desaparecieron los expedientes y datos más significativos. De acuerdo a la versión recogida en el lugar de los hechos los días del evento el entonces procurador de Derechos Humanos Sánchez Corona, señalaba que habían mas de mil heridos graves en solo 3 edificios a los que tuvo acceso de información, la PGJE fiel al Estado que lo subsidia clausuro el acceso a la información mínima contenida solo bajo su tutela. El Secretario de Seguridad Pública del Estado Daniel de la Rosa Anaya, al frente del operativo “candado” minimizó las cifras reales lavando su imagen cuando ordeno el tiroteo aéreo desde el helicóptero de la Policía Estatal sobrevolando el penal del Pueblito de la Mesa. Por ese flagrante hecho la PDH recomendaría entonces: la destitución inmediata del Secretario de Seguridad Pública y un Juicio Político extendido a funcionarios que intervinieron en órdenes y acciones como José Blake Mora secretario de gobierno, vocero y autor intelectual de la masacre. PREDECIBLE MOTIN REFEJO DE CONDICIONES INFRAHUMANAS DEL PENAL Previo y posterior a los hechos la población del penal refleja una sobrepoblación de mas del 200% condición que hacia predecible un amotinamiento de tal magnitud. Bajo procesos diferentes desproporcionalmente los más, con mínimos delitos y compurgando penas máximas los menos, al interior del reclusorio se convierten por igual en insumo de carne de cañón evidenciándose un sistema penitenciario anacrónico y un círculo desorganizacional de administraciones pasadas y recientes. Otra estadística eructa frío: el 80% es adicto a alguna droga, irónicamente eso no es lo peor, lo alarmante en exageración es que de ese porcentaje el 50% no consumía droga alguna antes de ser presidiario, el medio los absorbió. La hostilidad de convivio o cohabitación entre primo delincuentes por haber atropellado, robado un cilindro de gas o incumplir con manutención familiar con reos federales peligrosos convictos, secuestradores y sicarios largas condenas y procesos que a la sentencia obtendrían su libertad respirando la misma atmósfera de lo que ya se convirtió en la Escuela de Delincuencia Reciclable… En el penal de la Mesa de Tijuana todo se ha visto, todo puede pasar no hay limitante de imaginación ni escepticismo que valga. Antes, en la década de los 90’s las mujeres eran embarazadas por decisión propia o prostitucion de proxenetas uniformados, cohabitaban con hijos menores de edad entre los pasillos del penal, entre el hacinamiento y promiscuidad, no más lejos de la sociedad que del estudio, los valores, los principios, los ejemplos… La madre Antonia de indulgentes actos que ha convivido en ese medio mas de 15 años ¡quedó asombrada con este motín! Su recurrente petición solo alcanzó a salvar menores que fueron a orfanatorios y familiares de presas con largas condenadas, nunca fue escuchada su súplica de separar reos peligrosos de reos comunes. Los Derechos Humanos jamás pudieron taladrar la conciencia de gobernantes tratando de persuadirlos de que no se podía cohabitar en celdas que delimitan un territorio de ¡2 metros por cada interno! El tráfico de drogas, licores, armas y celulares dividen las dos clases de población penitenciaria, celdas y reos vips que cuentan con TV, música y whisky y los reos comunes esclavos de ellos. LA HISTORIA SIN FIN… El penal de la Mesa en Tijuana o pueblito es tristemente celebre por el tráfico de poder donde se mueve droga y grandes capitales que endosan la protección a una mafia interna que ejecuta u ordena desde adentro del obscuro recinto delincuencial secuestros o levantones a socios que han logrado su libertad pero siguen sujetos a ese círculo incluyendo corruptos custodios. Su alto impacto sobre poblacional rebasa paradójicamente la demografía del sector en un radio de ½ kilómetro a la redonda donde se asientan 4 polígonos habitacionales en pleno corazón urbanístico. Sobre dos auténticos polvorines esta erigida esta demarcación. La gasera de la 5 y 10, a solo 6 cuadras y El Penal vecino. En 1994 una investigación propia revela que la gasera Z picada a menos de 200 metros de la clínica 20 del IMSS puede provocar una explosión sin exagerar de la magnitud de la bomba nuclear lanzada en Hiroshima y Nagasaki en Japón. El efecto de radioactividad que genera la capsula de cobalto en el equipo de cardiología de todo nosocomio, prevé una disposición de alejamiento a cualesquier elemento flamable, lo que produciría el detonante letal acabando con media Tijuana. Esta recomendación de alerta máxima en manos del gobierno del Estado no ha servido para tapar el pozo negro antes que se ahogue la multitud, se antepuso el cuidado e imagen política sobre la demanda social desafortunadamente el presagio del otro polvorín si ha estallado en el penal. Mientras ocurría el amotinamiento, los diputados estaban bostezando, unos encendían su televisor para enterarse a control remoto, otros cómodamente esperarían al siguiente día la crónica de suscripción a 8 columnas, los más, concensuaban telefónicamente e discurso ideal a los reflectores. Diferente a la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 solo en escenario nombres y causas, la de la mesa de Tijuana en septiembre del 2008 es otra fecha negada al olvido, otro ejemplo de lo que no debe suceder.
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