A LA PALABRA...
LA CRISIS SÍ TIENE QUIEN LE ESCRIBA
Miguel Rojas Salazar ¿Y el remedio para la catarsis social? Ojo… No busque la Constitución ni un abogado para tratar de encontrar tiendas Oxxo donde se vendan cigarrillos de marihuana ya legalizados para tratar de amortiguar la crisis o reírse de ella, quizá le sirva una simple inyección de parafernalia poética… No es que confunda la crisis con el pesimismo, pero hasta donde el silencio me lo permita, callaré con la palabra en mis labios… me orillaré en el seco mar a recordar los númenes que flotaban y eran pescados por poetas, evocar las postales del romanticismo que regalaba el preludio nocturnal, esperar el plenilunio desde el ritual de brazas y libertad en torno a mis amigos, las risas de las olas rompiendo el silencio que seducía su cuerpo de espuma acariciando la orilla de su escote… el umbral del atardecer tejiendo horizontes de seda blanca en el infinito… Como la montaña espera el sol… desde ahí lloraré entonces, la ausencia de sinagogas literarias, de musas exiliadas, del aire en fuga y de la isla solitaria en que se convierte la ciudad llena de náufragos rodeados de silencio… Tanta crisis y malas noticias permiten que la metáfora allane el recinto de musas en memoria de la paz, la libertad, la sonrisa, el amor, la amistad, también sin consumidores de letras que encontrar… Una que otra musa salta de verso en verso para escapar del delirante escritor, de los vestigios de reinventarla en sonetos trillados… Escribo la mínima cronología del regreso de un quijote pasando erguido, petulante, aunque vencido, sin voltear su rostro, sin bajar su mirada frente al calvario de la milenaria noche triste, donde sólo el otoño se aferra al árbol como soliloquio de sus hojas para alfombrar sus lágrimas… Excusa, más que complemento literario… bebo un trago de crisis, me fumo respiros agónicos de la misericordia y la piedad de la muerte que acecha a mi pueblo, el frio eructa impotencia, extraigo de los cabales la historia y solo encuentro muerte y más muerte, funerales oliendo a distancia, la lejanía de Moctezuma y Cuauhtemoc, rociados de incienso natural por otra mafia distinta, con otras armas, diferentes circunstancias y culturas pero símiles deseos, tesoro, riqueza y poder de por medio a la conquista pasada. Hoy sobre calles, paseos, y rotondas ilustres hiere la equivocación, se parece al alarde y ese contraste delata una blasfemia a la historia: la ironía detona en vergüenza, puede promocionarse a través de la Secretaría de Turismo y sus agencias de viajes privadas, “un tour” en limusina para admirar una estatua a Vicente Fox, o encontrar una gaceta que postula a Salinas de Gortari como el nuevo caudillo del siglo XX, a Agustín Carstens como el gordo come galletas sin tequila pero con más Coca Cola que promocionar para la diabetes, la hipertensión y por si una gripita asomara a su nariz, ¡ahora si gritar que es influenza A H1N1! perfecto pretexto para solicitar más endeudamiento que saldará “el pasado” ya cuando ellos no estén sino en “un presente” como protagonistas y héroes del sexenio con distintos nombres en el poder pero con el mismo pueblo esclavizado a tributar cada día más el solemne paquete a los amos que no saben medir igual el neutle que ingería Cuauhtémoc con el coñac del nuevo Cuauhtémoc, el huarache de Villa, contrastante con las botas del callado Comandante virtual del EZLN, el fusil de Zapata, con AK-47 de los neo-revoltosos contra el gobierno no por tierras, sino por lo que se siembra y se cosecha en ellas… Y parodiando por igual, la nueva malinche, Elba Esther Gordillo, regalando testamentos sindicales y Hummer para perpetuar su sindicato, o a la ex diputada Irma Serrano, signo actual del influyentismo, dándole reveses a la Constitución para lograr evadir la justicia, en defensa recíproca por favores de millones de pesos de una televisora que como otros medios litiga desde el 4º poder… Entre la catarsis social y la parafernalia poética se dirimen dos conceptos contrastantes aunque en su uso coloquial puede adoptarse en la lengua castellana como ejemplos del antes y después, el antes delimitado por quienes abrogan la historia a su condición de imagen solo por conveniencia, y del regreso al futuro derogado. Del primero por ejemplo, en memorias de frases ilustres, conspicuos episodios en discursos reciclados, pero jamás en sus formas de vida y enamoramiento por la Patria amasiato de duración perpetua, no solo un trienio o sexenio, sino como vocación a servir, a amar a morir y a escribir incluso a la Patria como Netzahualcóyotl el rey poeta, que de la noche sin insomnios de deudas, citaba al encuentro de su pluma mientras gobernaba Azcapotzalco o se convertía en primer delegado sin demarcaciones políticas confusas o comuniones apadrinadas que de la democracia pura hoy se injertó en la juanitologia moderna, imitada en Oaxaca y en San Luis Río Colorado, Sonora como “ las nuevas juanitas” y pre-juanitos por aparecer. Solo queda el tributo a la diferencia entre aquellos y estos, el recuerdo a la gloria pretérita, pero el odio y el rencor se agiganta al saqueo del presente, donde el futuro se parece al presente nunca al ayer… Perdón, la crisis sí tiene quien le escriba… a Santa Claus, ya no…
P.D. No confundir la metáfora con el sentido literal
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