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A LA PALABRA...

 

DE ESTADO FALLIDO A PREALERTA DE ESTALLIDO SOCIAL

 

Miguel Rojas Salazar

La diferencia entre percepción de estado fallido y concepto de pre alerta de estallido social es precisamente la desembocadura del primero en el segundo.  Cifras, estadísticas, estimados, números y ejemplos como saldo de la actual crisis, no dejan lugar a dudas respecto  a que, a falta de cambio político sí se dio el cambio social, aportando una democracia civil en las urnas por convicción y cultura cívica, en las elecciones intermedias, sin necesidad de tanta erogación en mercadotecnia diseñada para bañar la imagen publica de un Presidencialismo político e IFE como Institución con antifaz de Independiente pero fiel al subsidio de  la mano que le da de comer y que a veces alcanza para robar.

Los giros inesperados para unos y pre-planeados por otros, ubican precisamente frente a la extrema pobreza -que más que fondo económico debe analizarse como futuro en el abismo- la protección de capitales financieros y políticos, razones que definen algunos giros sensibles en el proyecto de nación y planeación de programas que lejos de hablar, callan por si solos.

La elocuencia se eructa por todos los ángulos sociales pues en tanto el sexenio actual inicio su ciclo ponderando la lucha frontal contra la inseguridad por ser el problema número uno de México seguido del desempleo, ahora el agobio de la hipercrisis establece sentidos inversos:

En 2006 la clasificación establecía como prioridades en el proyecto de Nación: 1.- Seguridad pública, 2.- Desempleo y 3.- Educación, sin embargo las necesidades sociales se cambiaron por necedades  políticas. En 2009, la variable apunta atención urgente hacia los rubros: 1.- La Economía 2.- Salud Pública y 3.- Pobreza extrema. En razón del comparativo se establece el vacio Político, la sequia Constitucional, e infrapobreza de planeación, estatus organizacional, de diputados y senadores en reformas prioritarias.

Parece increíble que la agenda actual reclame una acción y se ejecute otra, porque se mantiene el fin político, sobre el principio social. La seguridad social en este momento ya paso a tercer término ante la urgencia de la devastadora economía y la inseguridad en la salud y no es que no sea elocuente la inseguridad, sino que podríamos ser todos victimas de una violencia generada, sin control, una inseguridad avivada…

Empero, la cuestión política esta por encima de las necesidades, tan así es, que baste recordar como previo al desfile del 1o de mayo se declaro estado de alerta por el virus de la influenza A H1N1 a partir del 23 de abril que se extendió a los días aciagos de un calendario de 12 días...

Se aborto con ello, además de la programada ola de manifestaciones y rituales de conglomerados que concurren el día del desfile del primero de mayo, como sello político, la información pública respecto a la anuencia de nuestros legisladores -en total silencio- para permitir el uso de drogas mínimo y el allanamiento a la privacidad en sus formas de telefonía e internet, pero más allá, el Plan del silencio, propicio la catástrofe económica que paralizó el comercio y flujo de economía de sectores medios que aun flotaba.

Hoy los saldos son fotografías a cada segundo de la crónica de un México distinto al cambio, devastado en todos sus ángulos: La creciente militarización en el País, desde una honda perspectiva, permite previsualizar la alerta de una revertible acción militar en contra de la sociedad indefensa y en medio de las balas del campo de batalla que lejos de extinguirse se ha extendido…

Los buenos contra los malos en un escenario que aunque se quiera ver necesario, convoca al terror social y delata, por consiguiente, el temor de un probable estallido social.  Hay varios excesos y extralimitaciones castrenses que nos hace pensar que en un momento dado podría alejarnos de la Paz general que clamamos toda la sociedad de bien, pero con atingencia e inteligencia militar y no tratando de acabar la violencia con violencia.

Podría provocarse una explosión de la mecha que sigue creciendo si la entidad castrense decidiera en actos irreflexivos o alegando defensa de la Nación atacar con rigor no solo contra los carteles o narcotraficantes que no son ni por mucho el 10% de la población general pero si contra inocentes en un cierre colosal junto al devenir del sexenio.
Equivaldría a un pago inequitativo de “Justos por pecadores” que de hecho, ya son parte del efecto colateral de las acciones militares en su lucha contra el narcotráfico con niños, mujeres y adultos que han muerto frente al cañón y la bayoneta indiferentes a los inocentes y blanco distinto de protagonistas literalmente…

Hay que recordar que en memoria de la Historia la Milicia, solo provoca seguridad cuando se reúne en tareas permisibles constitucionalmente, en Plan DNIII, coadyuvancia social etc., etc, no estaría tan seguro en lo personal y  pecaría de ingenuo mas de un lector o ciudadano si dijera que la presencia militar acentuada en el país produce seguridad, paz y tranquilidad.

Al menos, en el sexenio Foxista iniciado el proceso de militarización, el saldo permitía que la convocatoria del Ejecutivo al Pretorianismo fuera un uso que la población en su conjunto definió como plausible, pero que fue desposeída a lo largo de este medio sexenio, justo cuando se creyó que con tan marcada inversión del erario, personal humano y equipo Militar la conversión fuera a la inversa y se hubiera extinguido el fenómeno del narcotráfico, que no cede y en esta etapa definitiva a demostrado mas capital de armas y asesinado a ¿policías? ¡Sí! En este momento en Tijuana B.C. la estructura policiaca ha sido reflector Internacional por la cacería de policías Municipales a manos de la delincuencia organizada que con lujo de detalle se permite hasta dejar recados póstumos exhibiendo a la corporación policiaca.

Se imagina querido lector ¿Si muere un uniformado con arma en la mano, chaleco antibalas, rodeado de iguales que él, que será de un civil honrado paseando en solitario, un ciudadano que camina rumbo a su trabajo, un ama de casa yendo por su hijo a la escuela, o un estudiante de regreso al hogar?

Lamentablemente las estadísticas reflejan que en Baja California gobernado por el PAN, ya no se ejecuta como antes, solo a quien osara introducir droga en un mercado rentado al mejor postor de la plaza, o a quien adeudara mercancía, o a quien pusiera dedo u oreja, escribiendo en la inmolación ese código que conocen a la perfección los policías, hoy un total de 105 agentes de seguridad han sido asesinados durante dos años de administración de José Guadalupe Osuna Millán, ex alcalde de Tijuana y diputado aunque no es exclusivo de Tijuana, sino que la cacería de policías y funcionarios permite predecir el terror por venir.

Porque  ese saldo se da coincidentemente ¿en medio de la militarización reforzada? Por tanto, la seguridad es un riesgo que ya no todos podemos tolerar y en defensa mínima se busca el arma, cuando no el exilio de sitios que la militarización marca inevitablemente como inseguros, como escenarios de guerra sin cuartel.

De tal manera que si decidiéramos dividir a los ciudadanos malos en las listas de los más buscados y  los buenos fuera de ciudades militarizadas, la exclusividad de muertos no seria la que proyectan las estadísticas, por el contrario, hoy los decesos de infortunados civiles y de corruptos policías establece que la guerra para ganarse en favor del proyecto Presidencial le faltan muchas cruces, mas soldados y quizá, de última hora, a medida que se aproxime el fin del sexenio, en beneficio mas político que social, se ordene toque de queda, y de ahí a la defensa civil contra militares que acataran la orden del supremo sin medir aquellas listas de buenos o malos… en honor a la sucesión Presidencial…

 


07/10/2009

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