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A LA PALABRA...

El eclipse… eclipsado

 

Miguel Rojas Salazar

El espectáculo del eclipse lunar parecía la versión edulcorada de los antiguos astrónomos en su ritual con la noche, creí (y fácil me equivoqué) que el fenómeno de la última década serviría no solo como escape a tanta adrenalina castrense y despliegue policial en Cancún, Tijuana, Ciudad Juárez y Laredo, sino como un evento que por su propia magnitud sociocultural y científica, endosaría mayor rating televisivo contra aquellas imágenes que han atestado espacios informativos en todos los ángulos de la lectura y audio-visión de orden social en México en los últimos meses (respetando estadísticas del devenir de una década, en similares condiciones).

Pero ningún matiz o alternativa noticiosa apareció en las redes de imágenes y textos de los diarios como hubiese ocurrido en las postrimerías del siglo pasado, con mayor arraigo en los sesentas, cuando un acontecimiento así valía la pena de subrayarse y de exaltarse hasta convertirse en un recurso pedagógico dentro de los procesos de enseñanza cultivando a los alumnos en materia de astronomía y cultura general.

Hoy la marcada inseguridad social nos remite literalmente a la idea de que primero están los pies sobre la tierra que acudir al parque, a la organizada lunada extracurricular o la excursión a puntos adyacentes como observatorio sin telescopio de cara al eclipse lunar.

Recuerdo (y esta vez sin equivocarme) que previo a un fenómeno así, los educandos de nivel primaria estaríamos integrados en grupos para describir el suceso histórico, para plasmar un concepto propio como una forma de penetrar en la crónica de la historia y en la observación como madre del análisis científico.

La paradoja abre un claro juicio a posteriori. En pleno siglo XXI con mayores avances en la ciencia y la tecnología se informa en secuencia a más no poder, sobre el efecto de las investigaciones de la bomba de “manufactura casera” que el procurador del DF envalentonado con sus pesquisas subraya una acuñada “etimología” de barrio como “la madre de Satanás”.

El episodio en su recuento debería sintetizar no que fue solamente un frustrado atentado contra un jefe policiaco, que “El Pipen” pagó como tributo a su inexperiencia con su muerte, siendo sólo autor material y no intelectual que es la parte intrínseca del asunto.

Y aún con todo y derechos humanos existentes en su propio feudo (D.F.) detiene la PGJDF al hermano del occiso autoinmolado, abriendo más espacios y más discursos del jefe del aparato de justicia dado a atraer reflectores como si se tratara de etarras, EZLN o terrorismo de Al-Qaeda. ¿Y por qué tanta insistencia en un sólo caso? ¿Qué no hay más noticias importantes?

Y eso que el resultado de esta novelesca y capitulada intervención televisiva fue merced del servicio de video de la universidad privada, que escenificó los momentos y tomas abiertas antes y después del atentado.

A veces lo subjetivo se confunde con lo relativo y lo ambiguo, pero semánticamente aplicados son tres acepciones diferentes y no propiamente sinónimas.

A colación viene aquello porque lo espectacular del caso del artefacto explosivo abortó el eclipse lunar en su sentido informativo surgiendo más interrogantes: ¿por qué si el procurador de la PJGDF tiene muerto a un autor material y detenida a otra, no entrega a los autores intelectuales? ¿por qué da tanto tiempo al tiempo y permite en consecuencia que el efecto publicitario del asunto en ciernes “caliente” la capital y telegrafíe a los verdaderos cerebros, que obviamente ya no están cerca al escenario y mucho menos en el mosaico geográfico?

Y en ese contexto la culpa es la indiscreción con que se maneja sistemáticamente la nota y la inoportuna intervención del procu: “Se sabe que se trata de grupos al interior de las fuerzas policiacas (para variar) que están involucrados y que por lo tanto no se pueden buscar y detener ellos mismos” (sic) asegura una fuente fidedigna.

Pero como si cada semana fuera a haber otro eclipse lunar, habrá que esperar a que detengan a los autores intelectuales y que entonces si; santo y seña de por medio sean proclives a difundirse.

Nota: eso si no termina la cuaresma y se van de vacaciones antes… la ley no escrita es la verdad de los casos de narcocorrupción.

 

24/02/2008

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