A LA PALABRA...
Del foxiato de las vacas flacas a la neo-burguesía burocrática… de la “familia feliz"
Miguel Rojas Salazar
Con una proclive fuerza antisocial, en México, la clase media cada día se extingue más, marcando un contrapeso diferencial entre la clase alta y la “infrapobre”, a cambio, se apuntala la neo-burguesía burocrática que también podría suscribirse como “la familia feliz”, aquella que vive en mansiones de lujo, invierte en tantas opciones como le permita la influencia política más los gajes de fuero colateral, que hacen inversiones fantasma a partir de ser, convertirse o lograr un nexo familiar como cónyuge, hijastro, apadrinado o alquila nombres (ya no hay prestanombres) de un funcionario público o político en escala ascendente.
El foxiato nos remite esa figura como ejemplo claro, con Martha Sahagún como extemporánea esposa y una descendencia indirecta pero tácitamente en ejercicio de un fuero adicional, que lo mismo giraba en torno al jet set político.
Esa naturaleza sui generis en torno a la familia del ex presidente pareciera el fruto de un pecado político circunstancial cuya penitencia es acorde al hecho, aunque cueste más negarlo que creerlo. Todo esto dio como resultado un presidencialismo “impostado”, donde la imagen contrasta con el blindaje de sus antecesores, tanto en su privacidad como mandatario como en el propio libertinaje político, tendiente a una democracia engañosa, y más parecido a un co-presidencialismo aristocrático, donde el decoro a esa investidura no es suficiente cuando existe una mácula tras otra en el circulo a tal grado de perderlo por compartirlo conyugalmente.
El sexenio de Fox Quesada se convirtió en un virreinato dentro de Los Pinos, donde toallas, calzado, comida, viajes, ropa –por enumerar solo una parte de esa ilimitada cadena– se despilfarró a costa de sus vasallos, contrastante con la vida de ranchero, las botas y la ex jefa de prensa que le sirvieron para sostener una imagen que fue en sentido deductivo de lo mejor a lo peor en su sexenio.
Y ese ardid o subterfugio, le sirvió para mantener a la mayoría de sus gobernados bajo un espejismo que fue opacándose, refiriéndonos a sostener sus botas, el sombrero y el vocabulario sólo como parte de su imagen catafixiada, originando una fuerza paralela a su estilo y forma, donde la nota era invariablemente de la primera dama, evidenciando un modelo de ignorancia en ese contexto, a diferencia de la eficiencia como cerebro de comunicación social en épocas de vacas flacas, pero lo peor estaba conjugándose hasta sentar un precedente que se ubica en la actualidad, como causante directo del desgaste de credibilidad social que erosionó Martha Sahagún y sus hijos hasta perderse públicamente en la nada.
Merced a ello, hoy la gente no confía en proyectos emanados del poder central y es increíble que Instituciones no gubernamentales recolecten más que el propio DIF, como un llamado de atención a “Vamos México” que fue canalizado solo para facturar votos, posición política y social, y que mantiene una herida que no cicatriza y por el contrario tiende a provocar absentismo de apoyo a donde verdaderamente la gente sí lo ocupa como es el caso de Tabasco en estos aciagos momentos.
La convocatoria que tuvo alguna vez el DIF está en peligro de extinción. Paradójicamente, el sexenio de Fox tuvo todo en sus manos para realizar el verdadero cambio y solamente quedó en un cambio nominal y físico, nunca ejercido en la dimensión real que sirvió más para crear una caja chica generada de la bondad y altruismo de gente que hoy le da la espalda y nos remite más al concepto de venganza que a creer que está desposeída de benignidad social.
Contrastes
Un senador gana 300 mil pesos equivalentes a que bien podrían vivir decorosamente 50 familias de Guerrero, Chiapas, o Oaxaca sumidas en la “infrapobreza”, pero si comparáramos los ingresos de interés bancario de la familia ex presidencial, evidenciaríamos a Martha Sahagún en un antes y un después: el antes, con hijos en escuelas públicas, un auto compacto, dos predios, viajes nacionales, tarjeta de crédito y alimentos de 10 mil pesos promedio al mes, y el después se convierte en el acuso con hijos en escuelas privadas, flotilla de 6 automóviles último modelo, tres residencias, una especial en Acapulco, otra en Morelos, y una en Estados Unidos, solo para pasear esporádicamente, viajes a las Vegas, Montecarlo, París, España, y medio oriente, tarjeta multicrediticia ilimitada, solo en su vida ante presidencial y co-presidencial, después un largo etcétera.
No consideraría una derrota la del candidato albiazul a la gubernatura en Michoacán, si no es analizada a fondo la respuesta de sufragantes en las urnas durante los comicios pasados. Sí convertiría este episodio electoral en la primera derrota de Felipe Calderón Hinojosa, como presidente nacional, en el amplio sentido de entender la neo-democracia sui generis en México, en la que el pueblo cada vez cree menos en los actores o al menos los rechaza y apuesta más en los escenarios encuadrando políticamente el contexto.
Porque el partido de Estado no es nuevo, sino una prueba del “dependismo” sucesor que es lo mismo que limitar el continuismo por encima del cambio, en ello estriba la tendencia histórica del panismo en México porque cuando el priísmo ocupaba esa posición, era agriamente vituperado por posesionarse manipulador y unilateral, tomando incluso como bandera el albiceleste esa postura de sus antagonistas, nunca cambio radical y sí más vuelta a lo mismo.
19/11/2007
Ver mas columnas del autor |