A LA PALABRA...
Políticos reciclables: la impunidad inteligente
En el contexto del avance tecnológico y de la ciencia, también, a pasos acelerados avanza el cerebrismo humano, como manipulador que convierte en dependientes directos a aquellos.
Consta que toda creación del hombre lo hace perfectamente blanco auto destructible si no canaliza el buen uso hasta degenerarlo en perversidad automática. En esa condición, se da la neo-delincuencia, que perfora la privacidad política desde el recurso simple de la corrupción hasta el sorprendente hallazgo del “secuestro mental”.
El secuestro mental inicia en el conocimiento a fondo de la vida privada de alguien, en especial de los políticos que son blindados por el fuero, y del descubrimiento de una condición ilegal, enriquecimiento ilícito, nepotismo, robos, venta de influencias etc. etc., que otorga armas de chantaje, (no puede llamarse así, porque esta “secuestrado”) prácticamente merced a lo que obliguen su(s) secuestrador(es).
Entonces, ellos son los autores materiales y “sus jefes” los autores intelectuales, la simbiosis perfecta de un delito asociado que al amparo de esa “complicidad” otorga impunidad inteligente y crea la fabrica del delito en que se convierte la tortura. Y claro, esa regla y ley no escrita fue aprovechada hasta abrir grandes vetas de corrupción política, para, desde la delincuencia misma, no solo no tocar a quienes “están amenazados” sino “crear” políticos desde las obscuras entrañas que engendran organizaciones criminales y dan valor a la creencia de esas redes incluso irónicamente llamadas delincuencia “organizada”.
Desde luego las excepciones de políticos negados a ese secuestro condicionante, hallaron en la inmolación el precio a su lealtad. Irresistible pregunta si pocos son los que murieron, ¿cuantos quedarían secuestrados?
Caso contrario, los corruptos pasaron de esa “incomoda” ubicación, a lava dólares y en busca de su independencia económica y de poder, crearon más monstruos asesinos que guaruras para atacar a sus “contratantes”. Es resultado esta ahí: ejecutados, enfrentamientos a muerte, la guerra por el poder en la que ya se hayan inmersos desde candidatos políticos hasta altos funcionarios adscritos a la palabra…
La política como tactótum del poder sigue siendo el blanco de la corrupción, ya que de ese inmenso mar fluyen funcionarios con creencia de reyes, que son piedra angular buscada por esa delincuencia organizada y presa fácil del dinero.
Esa perspectiva arroja hasta aquí un mal planteado, porque a grandes males, peores resultados, parece la antitesis de la guerra contra la inseguridad, y si bien se aplicaran en su mayoría los “levanta dedos”, perdón ¡legisladores! a estas alturas México ya sería una nación nuestra en toda su extensión literal y no en manos de narco-monopolios que es a ultranza el efecto de inseguridad por el que están disputándose las plazas los carteles de droga en México sembrando terror social y acallando el servilismo y corrupción asociadas.
Y de la ilícita expansión de aquellos, se infieren infiltraciones de lujo al medio político, como sello al anquilosado sistema que obliga a aspirantes al poder, a cambiar solo de etiqueta en la oficina de relaciones humanas y bolsa de empleo político en que se convierten los partidos, es decir el mismo rostro con mas años y quizás hasta canas, y estreno de discursos, hoy es regidor, antes alcalde, mañana diputado, pasado senador , pero siempre, el mismo dictador de demagogia .
Y así se forman los políticos reciclables, dando opción, merced a su grado de fuero constitucional e inteligencia indestructible a ser candidatos a “secuestros mentales” cuyos autores intelectuales son narcotraficantes socorridos con ese mando absoluto que da el poder por el poder.
Como consecuencia, urge a estas alturas, una restauración a la política mexicana. No se puede tolerar el político advenedizo, porque al amigo, al compadre, que antes eran imprescindibles candidatos, hoy se suman intereses ilícitos, que es el mal común, porque antes el “pero” era el subsidio de campañas por regidores que fueran, los requisitos aquellos y, en efecto, los gastos de campaña facturas por cobrar con elevadísimos intereses alcanzando el puesto.
Fíjese usted. Si Alguien fue regidor, luego alcalde y es hoy como diputado mejor que cuando alcalde ¡y va para gobernador! ¿Que culpa tuvo el pueblo gobernado cuando aun estaba verde? Bueno y si no se fijó, crea o no, aun hay peores, en el contexto real que rebasan el imaginario.
La ley antichapulin, por ejemplo, aplicada con todo rigor en el caso de Jorge Hank Rhon, debe generalizarse en todos los ámbitos y legislarse una iniciativa que avale una carrera política que no permita el reciclaje, que impida cambiar de disfraces políticos, que no este desposeída del sufragio efectivo no reelección “maquillado” constitucionalmente y, que aborte desde ya, tanta impunidad inteligente cometida desde ese incansable rubro que da la corrupción política. Por alguna duda pendiente respecto al caso Zhenli Ye Gon: no es nada personal…
migweldei@hotmail.com
08/07/2007
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