Memorias del porvenir Relato de un breve triunfo y una doble derrota
Miriam Gomezcésar
Arthur, que traería aguaceros torrenciales a la zona sur. Todo parecía bajo control, en tiempo y forma se cumplió con el procedimiento. Como marco, en la bahía el mar de plato o en calma chicha (como suele llamarse entre marinos al efecto en el mar que antecede a una tormenta) era un espejo, cuando el mandatario se dirigió al recinto y se dispuso a disfrutar de la largamente esperada pelea de box. Sentado en el graderío del improvisado cuadrilátero habilitado en el suntuoso Centro Internacional de Convenciones en Chetumal, observó cada movimiento y las expresiones del febril encuentro a catorrazos entre los boxeadores.
El triunfo del “Chololo” Larios y el “Guty” Espadas no dejó espacio más que para júbilo, pero no faltó el imprudente que en un momento de arrebato se le ocurrió comentar que, ante la alerta naranja, olvidaron echar a andar los operativos, esto es, el envío de brigadas de auxilio para transportar a los grupos asentados en comunidades de construcciones endebles, situadas en las zonas bajas donde habitan cientos de familias que era necesario ubicar en los refugios previamente habilitados y dispuestos para estos menesteres. Al despuntar el alba se conocieron las primeras noticias: miles de damnificados se quedaron varados por la inundación. ¡Maldita sea!, también había que evacuarlos. “¡Caray!, que manera de aguarnos la fiesta” expresó en voz alta alguien de entre la audiencia que, rascándose la cabeza, escuchaba la versión oficial sobre los estragos ocasionados por el torrencial aguacero en las construcciones del gobierno del estado, en voz de algún alto funcionario que se amarraba el dedo antes de cortarlo al asegurar que “por flojera de subir a los techos, los comisionados a supervisar la construcción de casas que ya están en la etapa de entrega, no detectaron que más del 50 % de las construcciones presentaban defectos que salieron a relucir a consecuencia de las copiosas lluvias ocurridas durante 36 horas continuas de aguaceros en la zona sur y centro del estado. Están además dañadas unas 1500 de las 3 mil casas edificadas que ya estaban en proceso de entrega; unas carecen de impermeabilización, otras tienen defectos de construcción (dos de ellas, con daños estructurales; una en Álvaro Obregón y la otra en Pedro A. Santos). Son las casas edificadas con el propósito de dotar a las familias damnificadas por el huracán Dean en vez de sus viviendas tradicionales de edificación endeble por una sólida. Están en las comunidades como Bacalar, Pedro A. Santos y Limones de la demarcación municipal de Othón P. Blanco y otras en Felipe Carrillo Puerto”. Lo malo no es eso que aún puede solucionarse, sino que en el descuido, salió a relucir una vez más el tema de la corrupción que corroe y debilita las instituciones de la administración pública y al propio mandatario, dado que para variar, desde la convocatoria hasta la licitación, aunque se ha cuestionado la falta de transparencia en los procedimientos para la contratación de las empresas aspirantes a obtener los jugosos contratos de las obras de gobierno, éstas continúan con la misma inercia; si hacemos un poco de memoria, las empresas involucradas en el fraude son: Estrella y Promocasa, del Arq. Carlos Paredes Verástegui y el Ing. Juan Manuel Mercader Rodríguez respectivamente, mismas que a pesar de su cuestionada larga trayectoria llena de acusaciones y denuncias por sus construcciones fraudulentas, continúan beneficiadas por los gobiernos. Sin embargo, ambos empresarios en lo particular también tienen negros antecedentes: Paredes Verástegui tuvo un despido bochornoso por Joaquín Hendricks como administrador, por malos manejos del dinero de la campaña por la gubernatura de Quintana Roo, y Juan Manuel Mercader Rodríguez, tuvo un final infeliz en su participación como titular de Fomento Agropecuario, pues tuvo un despido fulminante por las mismas causas que hicieron enfurecer al Ing. Mario Villanueva, en ese entonces gobernador de Quintana Roo, quien lo corrió escandalosamente.
De la alerta naranja a la declaratoria de “zona de desastre” Según el titular de la Secretaría de Planeación y Desarrollo (SEPLADER), Lic. José Alberto Alonso Ovando, se requieren 61 millones de pesos de la Federación para resarcir los daños causados por el temporal a la red carretera, casas, centros educativos y alcantarillado, para lo cual se instala el Comité de Evaluación de Daños que analizará la necesidad de la declaratoria de “zona de desastre natural” a los municipios afectados. Sin embargo, resulta ocioso pedir y pedir nuevos recursos mientras no se transparenten los destinados por la federación en ocasión al huracán Dean (como la edificación de las casas malhechas que ya están en proceso de entrega). En mal momento salen a relucir esas verdades tristes para la población pero normales para un gobierno con baja calificación en la estadística nacional, que no cumple con los estándares de calidad y organización indispensables para salir bien librados de una conflagración, como está demostrado, en momentos delicados para miles de familias que viven en constante riesgo por la fragilidad de su entorno y con escasos fondos, además de tener que enfrentar la adversidad que viven supeditados al auxilio de los gobiernos, que poco entienden del sufrimiento, la soledad y la complicación ajena cuando se vive en la pobreza, acentuada para preocupación de los más, en los temporales.
Claroscuros… Ahora resulta que, tras la noticia del comando armado que rescató a los cubanos que eran trasladados de Chetumal a Chiapas por agentes del Instituto Nacional de Migración, hasta hoy aceptan el grave conflicto que ha ocasionado el descuido de estas 3 fronteras (Belice, Guatemala y el Caribe), aunque del tema se han escrito cientos de artículos sobre el arraigo de bandas internacionales que operan en Quintana Roo, donde los criminales encuentran las condiciones ideales para asentarse, representando con ello gran peligro para la población. Proliferan los negocios de extranjeros, pero son más notorios los de los cubanos. Esto no tendría nada de extraordinario en sitios tan cosmopolitas como los vacacionales, sino por el giro de esos negocios y los acontecimientos criminales de los últimos tiempos, que sugieren razones distintas al narcotráfico, pero siempre relacionadas con bandas violentas y muy agresivas del crimen organizado, lo que se aprecia en la diferencia en la forma de ejecutar a sus víctimas, que estremece a la comunidad y es causa de gran preocupación en una población desatendida que observa como campean con impunidad las bandas delictivas.
De paso… El nombramiento del empresario Gastón Alegre como asesor jurídico del gobierno del estado llama la atención porque desde la creación del estado, nunca antes un gobierno había contado con tantos asesores y estar en tan desastrosas condiciones; por lo que respecta al empresario, el sueldo es lo que menos falta le hace, y en cuanto a asesorarlo, mucho avanzará con convencerlo de centrarse en lo importante y hacer a un lado el constante chateo celular en el que se ocupa, en eso sí, casi de tiempo completo.
mgomezcesar@hotmail.com 17/06/2008 |





