Memorias del porvenir
¿Coincidencia o consecuencia?
Miriam Gomezcésar
Acuso recibo de la intimidación, allanamiento de morada y robo. Sé de qué se trata y no me amedrentan, pero por si acaso, y ante la debilidad de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, interpuse la |
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denuncia correspondiente ante la Fiscalía de Delitos Contra Periodistas de la Procuraduría General de la República (AP/PGR/QROO/CAN/015/2008-V) documentada con los antecedentes, como procede.
Y, no es que una sea tan desconfiada, pero conociendo los alcances del sistema, vale más comentarlo, porque la agresividad de la violencia del crimen organizado es tal en el momento actual en Cancún, que tiene matices muy graves, sobretodo porque estamos en un proceso electoral y quieren jugar con la realidad para confundir al electorado, derrochando cantidades exageradas de recursos para asegurarse que la gente no se oponga. Así establecen una percepción diferente a la realidad a costa de lo que sea y como sea, como dijo el chino Zhenli Ye Gon: “coopelas o cuellos”, y justo es reconocer la realidad y aprender a vivir con ella, pero igual es momento de asegurarnos de que esa realidad sea la misma que todos vemos, muy distinta a la que quieren establecer con la profusa publicidad electoral.
Ningún Robin Hood o Chucho “el roto” en la contienda
Yo realmente creo que en esto no hay ningún Robin Hood o Chucho “el roto”, como se conocía al ladrón que robaba a los ricos para ofrecer mejoría a los marginados, sin embargo, es necesario reconocer que el verdadero peligro para los cancunenses es perderse en una discusión superficial sin ir al fondo de los problemas. ¿Cómo resolver el principal problema de frenar la corrupción y la impunidad de quienes llegan al sistema y se olvidan de sus compromisos ya como autoridad? ¿Cómo lograr los candados legales suficientes para que ante la sospecha, cualquiera, aunque tenga fuero, pueda ser sometido a proceso?
Las obligaciones ahí están, solo que de entre quienes llegan, son realmente pocos los que conocen a lo que van, y la máxima autoridad del estado tiene también la obligación de respetar el mandato popular y las garantías individuales de todos, entre ellas, de seguridad.
El formato de las campañas tiene hartos a los ciudadanos que esperan pacientemente mejorar su condición de vida y elevar su calidad para tranquilidad de su familia, pero los candidatos están en otra tesitura, le apuestan al apasionamiento de la gente que no se interesa, lo que es un lamentable error si consideramos la constante desilusión de los ciudadanos que se sienten utilizados y atrapados en ese círculo vicioso esclavizante que los mantiene presos en un mundo de arbitrariedades, traiciones y abuso de las autoridades que son los mismos a quienes apoyaron. Esto, tarde o temprano, terminará por revertirse contra la misma población cada vez más arrinconada porque las cosas no cambian.
No hay un planteamiento serio y realista, no se prepararon para ello con tiempo y hoy tenemos un gran peligro para la población, que es llegar a una elección con una percepción equivocada, muchos conflictos urgentes sin resolver y una deuda municipal estratosférica. Nadie habla de cómo combatir el narcotráfico y ninguno lo incluye en su agenda.
Con una guerra de encuestas no se gana, sólo se engaña; una elección de estado sería lo peor para todos y, aunque el árbitro de este proceso parece que está dormido, si el sistema le apuesta a ganar al viejo estilo de las bajezas, también tiene su talón de Aquiles, y si no lo cree, igual le sucedió a Joaquín Hendricks cuando mandó a concursar y perder a Moisés Pacheco, María Rubio y Cecilia Loría que se soñaban en la XI Legislatura y ¡vaya suerte!, hoy son hasta abucheados.
“¿Tú le crees a Viveros? Yo tampoco” es la pregunta que en pegostes ubicados en postes, vehículos y muros que de pronto apareció en todos los rumbos de la ciudad hasta saturar Cancún y no es cosa de creer o no en las figuras que ambicionan estar en la cúspide de la administración pública como mandamás, sino de analizar sus propuestas, sus planteamientos para resolver los problemas que aquejan a la comunidad; su patrimonio y cómo suele proceder el empresario de placas de taxi y ambicioso neo-terrateniente que está ansioso, como los otros, por ver el bosque desde la cúspide del sistema y no solamente los arbolitos de sus tierras.
Claroscuros…
Un voto de conciencia
Es importante y necesario votar, pero igualmente urgente que haya observadores electorales independientes porque lo que se juega en esta elección es la posibilidad de mejorar o continuar en el estancamiento y al paso que vamos, la continuidad es el verdadero peligro social.
mgomezcesar@hotmail.com
21/01/2008
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