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Memorias del porvenir

¿Seguridad?
Solo para ricos y famosos, los demás que se rasquen solos


Miriam Gomezcésar

En Quintana Roo, es alarmante el incremento acelerado de la delincuencia común en todas sus modalidades, que tiene preocupada a la comunidad que habita en las ciudades y en los  poblados aunque no lo reconocen las autoridades que insisten en
que persiste la normalidad en la cantidad de delitos como consecuencia de la vorágine actual en sitios de tránsito constante, alta migración y contrastes sociales.

Los delitos de bajo impacto (como son los robos, estafas, pandillerismo, etc.) que ahora ya se realizan sin distinción de clases e incluyen a las colonias residenciales y zonas de fastuosas mansiones en las franjas turísticas, que ahora sí preocupa a los sectores empresariales y exigen una vigilancia más rigurosa, tuvieron una pronta respuesta de las corporaciones que destinaron fuerzas especiales adicionales a la vigilancia regular.

La amenaza para los habitantes de las ciudades ante la creciente delictiva carece de  respuesta que aliente a la población aunque el flagelo arriesga la seguridad y el patrimonio de las familias y sea también un riesgo para el visitante y para la principal actividad económica del estado. Las deficiencias del sistema, entre otras cosas,  se deben a los pleitos internos entre funcionarios de alto rango responsables de los programas operativos que están más concentrados en mantener su hegemonía como grupo, y en descifrar los delitos de alto impacto (como son las balaceras, homicidios, etc.), identificados con el crimen organizado que en entender los alcances del problema de la delincuencia común.

En el fondo, el pleito interno por el control de la institución, que a la vez es el control de las plazas (del norte y sur de la entidad donde imperan criterios contradictorios para enfrentar a los criminales), es que los grupos identificados con el ex mandatario Joaquín Hendricks que mantienen el control interno del C-4 de la Secretaría de Seguridad Pública, parecen no coincidir con los intereses de Salvador Rocha Vargas que insiste ser el hombre fuerte de la dependencia por encima de su jefe el Secretario Luis Rivero León, por un derecho de amistad que se remonta al pasado cuando el mandatario Félix González fue alcalde de Cozumel y Rocha Vargas comandante de la policía judicial.

Pero si en la Secretaría de Seguridad Pública existe ese desorden, las cosas no están mejor al interior de la Procuraduría Estatal de Justicia, donde los roces entre los altos funcionarios que luchan desesperados por el control absoluto del mando se da entre Bello Melchor Rodríguez y su subalterno Víctor Vivas Vivas en una dependencia sin rumbo, y funcionarios que llegaron sin conocimientos ni propuestas para mejorar a la institución.

A pesar de la buena “voluntad” para actuar con rapidez y precisión, la soledad del gobernador le impide ver con claridad; la información de dudosa calidad que le allegan sus estorbantes lo obliga a cometer errores delicados para su imagen que, por la ansiedad de mejorar su calificación como estadista, se expone a la reacción de una opinión pública callada, exigente y dubitativa que observa la deferencia de trato que se concede a los llamados de la figuras públicas famosas de la farándula para preocupación de todos los ciudadanos y nada más de ellos, porque a unos se les atiende con vertiginosa velocidad mientras todos los demás continúan en una empolvada lista de espera y en las oficinas, los altos funcionarios se entretienen.

Como lo que sucedió el fin de semana en la zona hotelera de Cancún, que ante el llamado de una periodista de la farándula al gobernador e insistió en el “peligro” en que se encontraba uno de sus empleados, el problema se resolvió en fast track con el envío raudo y veloz de un contingente de seguridad pública para “rescatar” al reportero que intentaba a toda costa colarse a una reunión en propiedad ajena. El llamado de la periodista de televisión Azteca desde la ciudad de México al gobernador causó el impacto deseado en el destinatario. Pero no fue ese el único resbalón, sino que al comentar el reportero la llamada personal del mandatario avisándole del contingente que intervendría para  “salvarlo”, causó bromas y comentarios entre los ciudadanos.

¿Por qué no actúan con esa precisión con regularidad?, ¿está justificada la intromisión a la privacidad de los demás?, por tratarse de un reportero ¿deja de ser intento de intromisión a una propiedad privada?, ¿qué derecho se afectó y cual es el que se defiende?

En el gabinete, los colaboradores del mandatario tal vez ni cuenta se dieron, así como el batallón de asesores o los “sabios” responsables de su imagen pero, en medio de la inseguridad que se vive en la entidad (principalmente en las ciudades como Chetumal y Cancún) pocos llamados de auxilio se atienden con la precisión requerida. Lo regular es que se señalen delitos pero difícilmente atrapan a los delincuentes.

Sin embargo, una respuesta tan efectiva para un hecho tan reprobable que puede ser constitutivo de delito (intento de intromisión a propiedad ajena) que a un ciudadano común costaría tiempo en el ministerio y dinero para un abogado que lo libere, por tratarse del llamado de alguien famoso se da un trato distinto, aunque el evento sea un desafortunado error del mandatario Félix González.

Claroscuros…

Se dice que el oráculo llegado de la ciudad de México para atender los asuntos electorales del partido oficial mostró los resultados del último sondeo (el real) que realizaron entre la militancia y la afición priísta, alarmaron al jerarca del estado  que prometió hacer a Víctor Viveros presidente municipal de Benito Juárez (Cancún). Pese a los millonarios recursos destinados para hacerlo brillar, el aspirante desesperado tan solo obtuvo un rango de aceptación del 14 por ciento; lo que llama la atención es que el sondeo abarcó a la militancia, las zonas identificadas con ese partido e incluyó a sus  “seguidores”.

Hay quienes aseguran que esa es la información “top secret” que propició la aplicación del “plan b” del gobernador, quien abrumado por la circunstancia de inmediato giró instrucciones a “Chacho”  y a los representantes de los medios de difusión para hacer escándalo y distraer la atención de lo que verdaderamente sucede, ligado a la imagen de un gobierno que no convence, un partido empolvado y un aferrado candidato que no inspira confianza entre los ciudadanos.

La alharaca por el berrinche de Juan Ignacio, es un pleito artificial que de entrada a pocos sorprende porque Chacho ha sido polémico desde siempre, pero en este escenario, es necesario recordar que si hoy Juan Ignacio se presta al juego de Gobernador Joaquín Hendricks ¡perdón! quise decir de Félix González, es porque de eso depende su libertad, en esa apócrifa forma de interpretarse la procuración de justicia en este régimen.

Dicen que le tienen tanto temor a Gregorio Sánchez, Joaquín Hednricks y Félix González, que el gobernador ya giró instrucciones para impedir el registro de su candidatura ante el Instituto Estatal Electoral de Quintana Roo (IEEQROO), y como dijo Patricia Mercado en su gira por Cancún, Félix González es un negociador, no un estadista y por ello, el incremento de la delincuencia y los asuntos pendientes que no atiende, porque simplemente no le interesan.

 

mgomezcesar@hotmail.com

30/11/2007

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