Memorias del porvenir
El puente roto
Miriam Gomezcésar
Cuidar la calidad de los materiales y la realización de la obra pública con rigor por parte del gobierno es tan necesario como cumplir los compromisos de campaña y atender las demandas de la población si se quiere consolidar un proyecto y perfilar con buena expectativa su continuación. |
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La temporada de selección de candidatos para participar en el proceso electoral tiene ocupados a los mandatarios estatales y municipales, distracción que preocupa por los recursos destinados a una obra pública muy costosa cuya fragilidad se manifiesta con la denuncia del mal estado de las casas recién construidas que se agrietaron (en Othón P. Blanco) edificadas para los damnificados del huracán Dean y el derrumbe de una sección del puente que se construye en la línea fronteriza de Quintana Roo con Belice en el poblado Subteniente López del municipio de Othón P. Blanco para suplir el actual que está muy deteriorado. Estos acontecimientos demuestran los errores en la planeación que, según el Secretario de Desarrollo Económico de Quintana Roo, Ing. Víctor Alcérreca, costará muchos millones reparar porque hay que partir desde cero y de no atenderse, representa un peligro vital en una eventualidad para la seguridad de los usuarios. Por coincidencia o analogía, en el terreno de la política, también falló el andamiaje.
Divide y ¿vencerás?
Y es que la resistencia de los líderes dentro de los partidos opositores al gobierno que se saben burlados por este, es real. Al descubrir a los infiltrados en sus organizaciones, quedó al descubierto el maquiavélico plan de la intromisión y la manipulación que intentan los mandatarios que a toda costa quieren desarticularlos, dividirlos y lastimarlos para controlar el proceso, imponer a sus candidatos y establecer la idea de que el desorden interno en las filas de los partidos que integran el Frente Amplio Progresista, PRD, PT y CD (en particular dentro del Partido de la Revolución Democrática) y en el Partido de Acción Nacional, daría el triunfo a los candidatos del gobierno por aquello de “divide y vencerás”, situación difícil con las figuras que pretenden como candidatos oficiales.
El pasado reciente acosa a los diputados que se dejaron corromper –¡perdón!, quise decir “seducir”–, por el gobierno estatal. Por ignorancia, falta de visión o por ambición desmedida, actuaron con suficiente torpeza como para merecer juicio político o el reclamo popular por el resultado de desempeños tan pobres cuya gestión nada aporta al Estado y a la población que reprueba la actitud de sometimiento y simulación que resultan tan costosas al erario, un insulto en las condiciones actuales.
El PRI/Gobierno le apuesta a inhibir el voto urbano pero ha descuidado su llamado voto duro que era el verde y que ante la secuela de daños por los temporales, la crisis en el campo tras el huracán Dean, reveló su abandono y es causa de la irritación de los ejidatarios productores a quienes se ha dado trato de ciudadanos de tercera.
¿Cómo convencer al honorable?
Esa pregunta no parece tener una respuesta sencilla porque de cara al “destape” de los candidatos oficiales designados, hay un bagaje que los persigue en lugar de acompañarlos y así, entre las muchas mentiras que se dicen y las muchas chapuzas que se hacen, aunque los ciudadanos exigen elevar la calidad del voto por uno reflexionado, desde el gobierno se propicia lo contrario con el llamado “dedazo” como se conoce la imposición de candidatos oficiales entre incondicionales aunque estos no representen nada al electorado y cuando los estragos de los malos gobiernos se ven reflejados en las grandes tragedias que suceden, causan grandes perjuicios a la economía, cobran millonarias pérdidas materiales y vidas sin que esto haga reflexionar a los gobiernos.
En un régimen que no ha logrado la transparencia esperada en la batalla contra la corrupción y la impunidad porque cimienta sus acciones con mentiras y falsas expectativas, el doble discurso con que sustentan sus acciones hace más crítica la situación por la resonancia de las recientes tragedias que suceden en los cercanos estados de Chiapas y Tabasco a consecuencia de los malos manejos de la administración pública.
En Quintana Roo la opinión pública observa el quehacer de los legisladores locales, desencantada porque esperaba más comprensión a sus necesidades. Dan pena ajena quienes no atendieron con seriedad los planteamientos populares o no los entendieron y se dedicaron a resolver asuntos personales; creyeron en las promesas de otros que desde el gobierno les juraron amor eterno, pero los tramposos tampoco cumplieron y hoy lloran desconsoladas y desconsolados como “las abandonadas” del poeta Amado Nervo “que amaron creyendo ser también amadas” y por ello se confiaron, desatendieron sus obligaciones y hoy pagan las consecuencias de su atrevimiento con la pérdida de confianza hasta entre la militancia de los gremios que los cobijaron, agrandan las dudas sobre el peso de la “honestidad y compromiso” tantos políticos olvidadizos.
Pero esta actitud no es nueva y tiene su reflejo también en la creación lírica donde las expresiones populares que encontramos en los corridos son una radiografía del sentir generalizado y las condiciones actuales son óptimas para parafrasearlos por su analogía donde convergen los temas de la imposición de candidatos con la porosa calidad de las obras de los gobiernos.
“El puente roto” para hablar de las inconsistencias en el comportamiento de los representantes populares y su soberbia, indiferentes a las urgencias de la comunidad que los observa, advierte y aprende a desconfiar del trato desigual de descuido otorgado a los productores agrícolas y en el extremo opuesto, al sector empresarial por parte de los gobiernos apurados para apoyarlos para superar el reto de la reconstrucción y que ahora, en época electoral cambiará radicalmente por las palabras sin sentido que deben aceptar acompañadas de cervezas, refrescos, despensas, tacos, camisetas, tortas, láminas de cartón, bicicletas, enseres domésticos y materiales para la construcción de pies de casa a cambio de votar por los candidatos de los gobiernos en los que domina el nepotismo, la ambigüedad, los falsos soportes y todos los males que se dan en consecuencia de la corrupción y el desorden.
Por un lado tenemos en el escenario a Juan Ignacio García Zalvidea. La popularidad que El Chacho se fabricó se esfumó por su cerrazón y falta de visión (o la de quienes lo asesoraron) que al dejarse someter por el gobierno terminó abandonado. Como operador del gobernador resultó un verdadero fracaso. Para su desconsuelo, en el PRD su otrora caudal de “adeptos” recriminan el doble juego y dudan ante la realidad de los gobiernos con políticos tradicionales; sus huestes se desintegran porque ante la realidad, hoy ven con más confianza y apoyan como candidato una propuesta más fresca, nueva en la política, diferente al empecinamiento de los obsesionados compulsivos que intentan separarlos. Como escrito para la ocasión parecen reclamar a Chacho: “ahora tú en el puente roto, abrazado con el otro ni te acuerdas de mi amor, para colmo de tu suerte fue creciendo la corriente y hasta el puente se rompió”.
Sin embargo, en el Partido Revolucionario Institucional cada vez que escuchan el nombre de Greg Sánchez, se preocupan porque cuando el Partido de la Revolución Democrática confirmó como su candidato para la Presidencia Municipal de Benito Juárez (Cancún) a Greg Sánchez, el anuncio estremeció a quienes aseguran a Félix González que pueden hacer triunfar a Víctor Viveros como candidato oficial. Figuras controvertidas como Joaquín Hendricks que, nervioso ante la posibilidad de ver limitada su vida de nuevo rico hoy convertido en hombre de negocios, hace de todo ante el riesgo de ver afectados sus intereses en Cancún y se ocupa casi de tiempo completo en facilitar $$$$ el camino a su débil socio que debe transitar por el andamiaje de sus nuevas “amistades” construido durante su polémico sexenio.
Y ¿qué decir de quienes hasta hace pocos meses se pronunciaban como seguros “aspirantes” en conferencias de prensa pero que al mismo tiempo negociaban puestos estratégicos para la integración de las fórmulas municipales como Antonio Jiménez que discretamente realiza reuniones de proselitismo para promocionar a Víctor Viveros en su casa o en la de Gabriela Pallares, poseedora de una gran cantidad de las licencias para venta de alcohol y dueña de la mayoría de los mini supers en Cancún?, con las mismas promesas, el mismo chantaje, la misma insinuación a las mismas personas a quienes de nueva cuenta intentan engatusar con la misma cantaleta de las promesas, piden su adherencia al juego eterno del sometimiento, a pesar de un escenario político tan forzado, los resultados de la pasada elección, el crecimiento del padrón multiplicado y la complicación de las condiciones sociales actuales.
O como un Eduardo Ovando, el ex senador que quiso ser gobernador y se quedó en el intento, negoció su liquidación con el oscuro ex mandatario Joaquín Hendricks (información infiltrada en su momento por el propio gobierno) una serie de componendas como un empleo con excelentes salarios y concesiones para sus familiares, la retribución de los millones de pesos que le saldaron de inmediato para que aceptara sin chistar los resultados de la “consulta interna” contra el entonces también “aspirante” Félix González, dinero constante y sonante a cambio de no quebrantar la supuesta “unidad” partidista.
El entonces Senador de la República aseguró que había salido de su bolsillo el financiamiento para la realización de las reuniones proselitistas para agrandar su creada “red de amigos de Ovando” y aunque él no invirtió más allá de discursos y apapachos, el dinero que le retribuyeron se lo quedó sin miramiento y sin devolver a quienes lo aportaron ni un centavo de lo invertido para esos costosos festejos a quienes al final ni cumplió, pero tampoco abogó por ninguno de los que para conquistarlos, presumía en público como sus amigos.
El jugoso negocio de los “muertos” sin sepultura.
Sin embargo, hoy en día, las cosas no parecen salir del todo bien en el seno interno del tricolor pues en lo planeado, no coinciden los intereses de las poderosas dinastías de los Joaquín Coldwell, o de los García Zalvidea enfrentados con un repudiado Joaquín Hendricks cuyo socio Víctor Viveros es vinculado con los temas más oscuros y enredos del sistema. Cuestionado por su voracidad para engordar su patrimonio (que logró al frente del sindicato de taxistas “Andrés Quintana Roo”), durante su gestión triplicó su fortuna con una administración que hasta la fecha no logra borrarse de la memoria de los ciudadanos porque son los taxistas los mejores narradores de las historias de crueldad y terror como los trató el aspirante priísta que mucho le recriminan.
A decir del cuerpo de conductores del transporte público que son mucho más que los dueños de las placas de taxi como las que el aspirante acapara, comentan como en su momento cada semana Víctor Viveros se beneficiaba de inventar muertos para hacerse de dinero fácil y cobrar un día de salario a los conductores por fallecimiento (procedimiento normal que está establecido en las bases del sindicato porque lo reunido se otorga a los familiares de los muertos), pero hubo tantos en su periodo que de ser ciertos hubieran sido el entusiasmo de los sepultureros pero no había cuerpos y en este sentido, se hicieron los muertos tanto Víctor Viveros, como los gobiernos que no han sido capaces de poner orden en la irregularidad de la explotación laboral en el transporte público.
El gobernador y los presidentes municipales de Quintana Roo, preocupados por el desaseo en sus gobiernos, ya con la nueva Ley Electoral vigente estudian la forma de enfrentar el reto de los comicios con el espectro de la realidad que domina de descontento social, urgencias desatendidas y las variables que se presentan y revelan los niveles de corrupción e impunidad en estos gobiernos.
Pero la realidad se mide con los datos estadísticos del crecimiento económico, demográfico, salud, educación, ocupación, la integración familiar (separación, abandono, violencia) y los índices de la delincuencia y la inseguridad que es como los estudiosos analizan el desarrollo y a pesar del optimismo desbordante y el acelere para la exhibición de los alcaldes de oposición, si el olvido tiene consecuencias graves para la población, la percepción entre el electorado sobre la calidad de sus gobiernos sin duda se verá en las urnas.
Los ciudadanos suelen calificar el desempeño de sus representantes, de sus gobernantes y opinar sobre los partidos políticos con la discreción de su voto y se entiende porque “luego vino el tiempo de aguas, ya no supe donde andabas y todito se acabó, para colmo de tu suerte fue creciendo la corriente y hasta el puente se rompió. Ahora tú en el puente roto abrazado con el otro ni te acuerdas de mi amor…”. De esta manera, ya veremos lo que piensa la gente que aparte de la hipocresía oficial, tiene que chutarse en las campañas la estridencia de los apologistas del sistema que hasta hace muy poco demostraban su “odio” al ex mandatario y hoy, tienen que digerirlo como parte del sistema.
mgomezcesar@hotmail.com
22/11/2007
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