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Memorias del porvenir

Amnesia oficial a pesar de la realidad


Miriam Gomezcésar

Todo se disimula y supedita a lo electoral

Las consecuencias de la adversidad climática reflejada en el comportamiento atípico de los fenómenos estacionales cada vez más agresivos en los últimos tiempos,
han causado grandes pérdidas para la población y los gobiernos, y pueden ser peores todavía ya que para los mandatarios es un asunto al que no ponen mucha atención. Son escasos o inexistentes los proyectos de conservación forestal con una visión de futuro (que representa mayor seguridad para los habitantes). No hay forma para salir del atraso y al paso que vamos, lo lamentaremos en poco tiempo por la insistencia de privilegiar lo electoral ante todo, en detrimento del desarrollo. 

Basta remitirse a las condiciones actuales del campo donde los agricultores pasan por momentos de incertidumbre y angustia debido a los estragos sufridos tras el paso del huracán Dean. Hago referencia a la difícil situación que se vive en las comunidades asentadas en las poblaciones de los municipios del sur y centro del Estado (Othón P. Blanco, José María Morelos y Felipe Carrillo Puerto) por la pérdida de empleo que dejó sin ingresos a miles de familias indígenas y un millón 300 mil hectáreas forestales devastadas.

El futuro es poco alentador a corto plazo por la frialdad de respuesta de los gobiernos que solo aplican medidas para atender eventualmente los problemas. El riesgo de incendios en el campo ante la cercana temporada de sequía es serio por la cantidad de maleza seca acumulada que permanece sobre los terrenos y entorpece los caminos. Los gobiernos no demuestran el mismo interés a estos importantes aspectos de la recuperación forestal y los reclamos sociales como a la recuperación de arena para las playas disminuidas por el Wilma y el propio Dean, contraste que es un reproche constante de los agricultores al mandatario Félix González.

Sería lamentable que por desinterés se perdieran recursos valiosos como los maderales (250 mil metros cúbicos de caobas, cedro, tzalam, chechén, zapote, pucté, katalox, chakteviga, chaktekok, jabín pucté, chacá blanca, chacá roja, sac chacá, amapola, etc.) derribados por el temporal que representan un potencial económico importante, por su valor comercial y la gran demanda de maderas preciosas en el mercado de la industria de la construcción y mobiliaria, pero deben ser extraídos de la selva, para lo cual no se cuenta con la suficiente infraestructura y maquinaría para el arrastre, lo que requiere de una millonaria inversión que podría recuperarse pero, aunque el tema es importante (y muy interesante) la señal desde el gobierno del estado es de no querer involucrarse por que al parecer el tema no es tan prioritario como el inmediato futuro electoral.

El problema de fondo es complejo porque para resolverse hace falta mucho dinero para el financiamiento en infraestructura y maquinaria pesada (300 millones de pesos) y adicional al esfuerzo material es necesario dotar de insumos para la supervivencia de las familias que deben ser apoyadas mientras la situación se regulariza. En tanto, domina en el ambiente el tema político electoral en los pasillos del palacio de gobierno y en los municipales donde persisten anomalías mientras sus altos funcionarios a pesar de los resultados a su paso por la administración pública insisten en ser candidatos oficiales de lo que sea y pululan alrededor de Félix González como abejas en la miel, ansiosos por  hacerse de otra oportunidad para continuar.

Al difícil panorama local, hay que añadir la contingencia en Tabasco; según expertos en economía, se estima que el número de personas que emigrarán hacia Quintana Roo en busca de oportunidades será de 50 mil, todas ellas afectadas por la inundación. Emigrar, asentarse y recuperar la estabilidad es un gran desafío para las familias, pero también lo es para los gobiernos que deben responder a la altura de la exigencia en momentos difíciles para su economía, con las enormes carencias de la población nativa que igual sufre los estragos de una contingencia excepcional y espera apoyo.

El avance de los asuntos importantes, atorados en la inercia de la burocracia con intencionalidad o no, resulta desesperante en gobiernos como el de Félix González que, centrado en el juego eterno de las sucesiones, desdeña corregir aspectos importantes en su administración como atender a sus gobernados con mayor seriedad y trabajo efectivo. Su menosprecio tiene muy preocupados a los campesinos de las poblaciones de los municipios del centro y sur del Estado, que en estas circunstancias ven con escepticismo su futuro, pero eso no parece inquietar al joven mandatario.

 

mgomezcesar@hotmail.com

14/11/2007

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