Memorias del porvenir
Ángeles del nuevo siglo
Miriam Gomezcésar
En medio de la preocupante criminalidad, cuya cifra de ejecutados se incrementó la semana anterior en la zona norte del estado, varios datos atrajeron los reflectores de los medios de comunicación. |
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El primero fue la detención por efectivos militares de 10 probables integrantes del crimen organizado en los parajes de la zona arqueológica Kohunlich en Othón P. Blanco; el segundo, el asalto a mano armada y la sustracción de una caja de seguridad en la casa del presidente municipal de Solidaridad Carlos Joaquín (con, dicen, ¡un millón de dólares! ¿quién tiene en su casa una cantidad así?); la tercera, el resurgimiento de un tema perturbador que nos remite de nueva cuenta a la endeble situación también en la salud pública en Quintana Roo, luego de darse a conocer el caso de una adolescente de apenas 13 años de edad portadora del VIH, quien habría tenido contacto sexual sin protección con integrantes de “los quesitos” pandilla de la colonia Pro Territorio en Chetumal.
Desde luego, el problema es delicado si se considera que esto se produce en el perímetro de una ciudad donde se tiene fácil acceso al sistema de salud, pero ¿por qué suceden hechos tan aberrantes donde existen programas de información, prevención y ayuda permanentes, así como campañas, monitoreos, estudio y diagnóstico por parte de los gobiernos?
Cuando se supone que los puntos vulnerables susceptibles a las epidemias son los asentamientos humanos que viven en la pobreza en comunidades dispersas alejadas de los centros del progreso, sorprende que casos tan dramáticos surjan en las principales ciudades, y peor aún, donde al parecer los vectores infecciosos avanzan con mayor facilidad por un sector al que cualquier cambio climático se convierte en una seria amenaza de epidemias.
Pero en el caso de la adolescente contaminada del virus de inmunodeficiencia adquirida que compartió su sexualidad tan generosamente como se prodigaron en ella el olvido, el cinismo y la violencia hasta convertirla en una arma mortal que regresa la afrenta a una sociedad indiferente, incapaz de entender el espanto de la miseria, es, sin duda alguna, una paradoja y una lección amarga con todo lo que representa que una menor de edad lleve una vida sexual activa como algo normal.
La primera pregunta que surge es sobre sus orígenes ¿quién la cuida?, ¿dónde está su familia?, ¿conoce esa criatura qué pasa con su salud?, ¿quién responde por sus derechos?, desde luego las instituciones como la subprocuraduría de la defensa del menor, el DIF, los diputados algo tienen que argumentar, pero las respuestas no se escuchan.
Este no es un caso que establezca precedentes en Quintana Roo, donde el rezago es abundante y visible, principalmente en los suburbios llamados cinturones de miseria, en ciudades como Cancún, donde desde hace tiempo se ha demostrado la venta sin control de tarjetas de salud y su resello sin la revisión obligatoria a quienes ejercen la prostitución. Este asunto no ha sido atendido con suficiente seriedad y la incidencia de casos de sida, de hepatitis c, o de cualquier enfermedad infectocontagiosa aumenta aunque se desconoce la proporción (porque tampoco han dado a conocer si existe un diagnóstico de salud actualizado); los médicos del sector han advertido sobre el aumento de la incidencia con preocupación, pero un control estricto depende de la voluntad para corregir las deficiencias, sin embargo…
Claroscuros…
¿De qué se ríe santa clos?
Hay un chiste cruel que ronda por las oficinas estatales de palacio de gobierno. Dicen que a últimas fechas se escuchan hasta Cancún las carcajadas de santa clos ¿de qué se reirá? ¡Ah!, pues aseguran que se ríe de las solicitudes de audiencia privada de quienes desean entrevistarse con el mandatario.
Prometer no cuesta, cumplir es lo que aniquila
Y se entiende, pues resulta absurdo que aunque las solicitudes se hicieron desde el inicio del régimen en la Dirección de Atención Ciudadana, luego de más de dos años, hasta hoy condicionen la respuesta a los más de 280 solicitantes de audiencia privada con Félix González a explicar detalladamente el asunto que desean exponerle para poder darle trámite (a pesar del compromiso atenderlos personalmente en reciprocidad por su apoyo ¡claro!, durante su campaña). Esto, desde luego generó inconformidad, y cualquier cantidad de comentarios entre los afectados “¡mjm!, pues pa bailar no lo quiero” aseguró desanimado uno de los ciudadanos.
No sorprende el desamor de los indolentes, sino la ingenuidad de quienes, a pesar de ese trato displicente, aceptan gustosos el acarreo, el acoso de las mismas figuras para promover a los candidatos del mandatario y se prestan a cambio de promesas que difícilmente les cumplen.
Hoy, en el umbral del proceso electoral, los grupos alrededor de los ex mandatarios tejen estrategias para afianzar los puestos de elección popular que desean e insisten controlar los espacios despreciando a quienes se atrevan a aspirar a ocupar cualquier cargo o algo que consideran de su propiedad.
Los grupos alrededor de los ex mandatarios vuelven a las andadas para impulsar a quienes tienen el apoyo de Félix González para jugar en la campaña, en ese tremendo engaño que engatusa a los optimistas que todavía creen en los discursos y promesas de campaña, así vemos al todavía director de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado, (CAPA) Andrés Ruíz Morcillo, emocionado buscar los reflectores pues se comenta tiene prometida la presidencia municipal (misma que hicieron creer a Manuel Valencia Cardín que era suya para que obedeciera) de Othón P. Blanco, así como al ex “super agente” Pedro Flota Alcocer que espera con impaciencia la campaña para entrarle por una diputación y convertirse en el sucesor de Valencia Cardín en el liderazgo de la Gran Comisión de la XII Legislatura del Congreso, pues se piensan merecedores de esas estafetas (ambas figuras del grupo de Joaquín Hendricks).
Una figura que no se resigna a estar fuera (aunque dentro no ha dado muestras de lucidez) es la Secretaria de Gobierno Rosario Ortiz, con manos y el cuerpo entero metidos en el proceso de selección de su partido (el PRI) aún cuando hay asuntos pendientes en la política interna urgentes, eso no le interesa y como los medios de comunicación en Chetumal no la valoran suficiente, se traslada a Cancún luego que sus subalternos Marisol Balado Esquiliano y Pedro Reyes, acompañados de Francisco Amaro en horas hábiles destaparan a Eduardo Patrón (asumiéndose como el grupo reforma del PRI) y, cuando los reporteros le preguntan a qué vino, aunque no es asunto de su competencia, responde que el gobierno está listo para enfrentar a los viejos apostados en esos días en las instalaciones del Congreso y sobre su posible relevo de la dependencia que encabeza por el actual líder del Congreso el diputado Manuel Valencia Cardín, atribulada y tajante reacciona ¡no lo permitiremos!, como si su poderío incluyera el control del gobernante Félix González, su jefe.
Hay quienes dicen contrariados “estábamos mejor cuando estábamos peor” y aunque parece un absurdo, la sentencia es clara si consideramos las circunstancias actuales a nivel estatal y la tendencia que refleja que en los resultados de los procesos electorales como en Aguascalientes, Oaxaca y Baja California, más que avance, parece indicar un retroceso, por el abstencionismo de alrededor del 80%, mayor del anterior de más o menos el 50 % de votantes. La duda es ¿qué pasaría si en la elección del 2008 en Quintana Roo la situación de la inseguridad pública se refleja en los resultados electorales?
mgomezcesar@hotmail.com
08/08/2007
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