Memorias del porvenir Clonación de errores: nuevos cuerpos policíacos y más gastos
Miriam Gomezcésar
El problema de la inseguridad afecta a todos los ciudadanos, sin embargo pareciera que sólo hasta que alguien famoso se convierte en víctima, los poderosos se percatan de los límites de la delincuencia común u organizada y salen a la calle con su pena a exigir justicia y el tema adquiere relevancia para los gobiernos. Mientras tanto, aplauden y justifican cualquier acción de los gobiernos por aberrante que sea. Para preocupación y desconsuelo de todos, mientras el gobierno estatal celebra con beneplácito los “buenos” resultados de la coordinación entre los mandos de los diferentes niveles de gobierno, los asesinatos en la zona norte del estado se incrementan y cometen cada vez con mayor saña, como lo demuestra la frialdad de los homicidas para dejar a una joven casi descuartizada en Chemuyil a tan solo unas horas de perpetrado el crimen del empresario naviero Francisco Javier Fernández Ramírez en la Alfredo V. Bonfil. Sin novedad en la frente. Como hemos mencionado en otras ocasiones, durante el régimen anterior los niveles de inseguridad se dispararon, y el gobernador de tristes recuerdos para los cancunenses Joaquín Hendricks, inventó una fórmula para salir de la presión de la comunidad por el menosprecio que demostraba a los problemas de la ciudad, un brebaje casero con el que parecía jugar a la casita: a) integró la FIP (Fuerza Interinstitucional Policial) Pero al final resultó un gasto extraordinario e inútil porque la verdadera misión de los operarios fue contraria a lo que la originaba según se supo extraoficialmente. Más allá del urgente combate a la delincuencia, cuidaban a los pandilleros y a los maras salvatrucha traídos desde Chiapas por Adrián Samos Medina (en ese entonces Secretario Estatal de Seguridad Pública) para desestabilizar al gobierno de Juan Ignacio García Zalvidéa. Pensar y trabajar es complicado Llama la atención que en momentos en que se requiere orden, en la dependencia estatal, ni siquiera exista un reglamento interior de seguridad pública, ni organigrama autorizado desde el 2005, y en ese contexto, extraña el anuncio de la conformación de nuevos grupos “especiales” de elite sin anticipar los beneficios ni la opinión de expertos, pues la Secretaría de Seguridad Pública no cuenta con estudios, diagnóstico, ni proyecto, mucho menos uno que señale la necesidad de contar más otro tipo de cuerpos policíacos. Misiones y visiones La duda es por el gran rezago en materia de seguridad pública y justicia, pero las autoridades parecen razonar diferente, como lo demuestran las palabras del propio mandatario Félix González, quien en días pasados festinó en su discurso lo que llamó resultados positivos. Dijo, en Quintana Roo “el trabajo coordinado demuestra su efectividad cuando el General Alfonso García Vega acude al llamado de la policía judicial, de la estatal o de alguna municipal. Vamos todos juntos y esto nos ha dado resultados muy positivos” ¿qué significará “resultados muy positivos”? Todos serenos Los frutos (“muy positivos”) de la coordinación entre los mandos de la seguridad pública y justicia, que debería reflejarse en el ánimo de la población, se perciben raros, pues la comunidad está preocupada, inquieta, triste, la inseguridad avanza rápido. No hay punto de referencia entre gasto y efecto. Un dato para reflexionar sobre los gastos administrativos para este segmento es la reciente aprobación de 20 millones de pesos para ampliación de talleres, unidades móviles, chalecos y armamento, amén de equipo de cómputo para las oficinas, recientemente anunciados. Forma y fondo Los comentarios sobre el evento (y el propio documento del discurso) oficial hacen notar la urgencia de pulcritud hasta en los asuntos atendidos directamente por el mandatario, y no se trata de asignación de guardaespaldas o reporteros que lo persigan hasta atosigarlo, se trata de cuidar lo que dice por lo que representa su imagen pública (cita textual) “el mandatario estatal, agradeció el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional de Chihuahua” (sic), lo malo es que no es la primera ocasión en que la falta de revisión expone al ridículo al mandatario. Parece como si a nadie importa la coherencia en los discursos, que en esta ocasión causó risas y comentarios burlones entre la audiencia, sin embargo, la apatía dejó de ser un dato para el anecdotario y pasó a ser un tema de análisis para todos porque desde ahí se desprenden razones del atraso, motivo de sobra para que una vez obtenidos los 20 millones de pesos aprobados, se exija claridad en su destino; pero del erario luego hablamos. Y es que al parecer, por egresos no hay reparo como lo manifiesta el anuncio del Subsecretario Estatal de Seguridad Pública Salvador Rocha Vargas sobre la creación de un nuevo grupo de combate al crimen organizado Fuerza Especial de Seguridad (FES), en el cual 50 ex militares experimentados con antecedentes impecables integrarán el nuevo grupo de agentes para espionaje; portarán armamento sofisticado de alto calibre y estarán en la zona norte. La “imperceptible” diferencia Desde luego, muchas preguntas surgen cuando un grupo con tales características es anunciado desde las oficinas públicas porque con cámaras de video en las calles, el patrullaje normal por las vialidades de las ciudades, las casetas auxiliares más la línea telefónica 066 para casos de urgencias, cualquiera diría que estamos sobrados de tecnología de punta, de buena coordinación entre los mandos una condición ideal para tranquilidad de las familias ¿qué falla?, porque la terca realidad está empeñada en demostrar justo lo contrario. Pero, nadie se asuste, pues como si se tratara de un argumento de humor negro y comicidad involuntaria, anunciaron también la creación de otro nuevo grupo de policía peninsular que habrá de coordinarse respetando las fronteras estatales. El problema de la creación de nuevos engendros y los operativos que realizan, es a qué se destinan, quién los coordina y con qué fines se aplican. A más cuerpos elitistas, mayor corrupción. Desde luego la historia enseña a desconfiar, máxime cuando se desconoce cuanto tiempo van a durar esos grupos elitistas, si vale la pena la millonaria inversión porque nada se ha dicho sobre sus beneficios, apoyados con la adquisición del armamento y equipo sofisticado o, si se crea como una la versión caribeña de los zetas con fines de espionaje y enfrentamiento político.
mgomezcesar@hotmail.com 31/07/2007 |





