Memorias del porvenir La criminalidad como industria Miriam Gomezcésar
La explicación de las autoridades sobre la balacera en que asesinaron a un oficial y varios fueron heridos en la región 98 "era para desestabilizar e inhibir los operativos de seguridad" por el establecimiento de retenes en carreteras, y el supuesto desmantelamiento de casas de seguridad realizados en varios lugares de la geografía estatal, más la reiteración del joven mandatario Félix González de que "Cancún sigue siendo, junto con el estado, un destino seguro. La gente puede venir con la tranquilidad de siempre; esto es un asunto entre bandas, y obviamente, como el caso que nos ocupa, la reacción contra la autoridad" es sorprendente si lo consideramos parte del mismo discurso pronunciado semanas atrás en medio de las candilejas de Nueva York y de los reflectores de los medios extranjeros, cuando decretó a Quintana Roo como un destino seguro para los visitantes porque dijo, está totalmente renovado con servicios de calidad mundial “me comprometo, hay seguridad para las personas y certidumbre para la inversión, y seguridad para los ciudadanos y para los turistas” durante el evento Cancún News & Media Marketplace. Lo malo de los discursos dichos en el extranjero es que son armas de doble filo. Primero, porque la realidad en estos tiempos la nota roja de la violencia y las injusticias es lo que más difunde a nivel internacional y, segundo, porque el tema de la debilidad de los gobiernos neoliberales en los países llamados del tercer mundo (en el subdesarrollo) ocasiona que la industria del crimen florezca como la manzanilla y los criminales transiten sin preocupación por sus fronteras, donde trafican con todo por la facilidad que tienen casi garantizada (incluso en las aduanas) que les permite el paso de armas, personas, productos químicos, etc., sin registrarse ni tocar barandas. Según una nota publicada en el New York Times, en información de Dane Schiller, el gobierno mexicano adquiere del gobierno estadounidense un sofisticado sistema informático para espiar a los ciudadanos (teléfonos, correos electrónicos, conversaciones virtuales), supuestamente para frustrar al terrorismo y el narcotráfico. Dicho sistema entrará en operación a finales de mayo y va a ser instalado en las oficinas centrales de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y, según la información, la base de datos telefónica tendrá capacidad para 8 millones de sesiones y grabar 60 telefonemas al mismo tiempo. De ser cierto, esa medida sería anticonstitucional y propiciatoria de mayor criminalidad si consideramos la infiltración en las dependencias de agentes del crimen organizado, que desembocaría en chantajes y persecuciones políticas, pero en nada efectivo para fortalecer la soberanía ni proteger a la población, pues la intromisión en la vida privada es una medida extrema muy delicada. La semana anterior el Presidente Felipe Calderón se reunió en diferentes ocasiones con los gobernadores de su partido el PAN y posteriormente con los del PRI, y corren las apuestas del regreso al corporativismo a cambio de “buenas negociaciones” para la aprobación de sus iniciativas. ¿Y la legalidad? El fenómeno de la criminología tendría que verse igual que las guerras, necesarias para la mente fría y perversa de los estrategas de las economías que inventan guerras cuando hay amenaza de estancamiento, y echan a andar toda una industria (desde fábrica bélica hasta médica y alimenticia) así, también la criminalidad representa toda una industria que genera mucho dinero, y no se enfrenta, porque hacerlo sería revelar una verdad amarga, ingrata y dolorosa, en la que están involucrados nombres de familias que pesan por honorables, vinculadas estrechamente con los gobiernos. Quintana Roo tiene 3 fronteras por las que puede introducirse, tal como sucede, todo lo que se pretenda, a consecuencia de su escasa vigilancia y la laxitud en las garitas. A pesar de la estridencia oficial, del desconcierto, de las versiones extraoficiales, la balacera del pasado 3 de mayo generó de inmediato suspicacias en la comunidad, sobretodo porque durante los últimos acontecimientos policíacos en territorio quintanarroense, el factor común que resalta es la torpeza para enfrentar al hampa y el protagonismo de los funcionarios, sello distintivo de la casa.
El hampa es tan considerada, que esperó a que pasara la “boda del año” ¿Fue un atentado directo contra Adrián Samos? La legitimidad del caso está en evidencia, sobretodo en momentos de gran perversidad en que los montajes, los carpetazos y el reclamo social por abusos de autoridad y la inseguridad en casos trágicos que vive la ciudadanía como son los descuartizados, ahorcados, ahogados, torturados, matanzas con violencia extrema, están a la orden del día a nivel nacional. El desastre es que, en contraste que asusta y encorajina, es la embestida real, agresiva y certera del hampa. La dificultad está en el desconcierto ¿a quién creer?, pues, justo hace unos meses, en que se efectuó un tiroteo similar en la zona continental de isla mujeres y provocó la muerte de un ciudadano, resultó ser una celada, pero de los policías contra una banda enemiga, No fue un atentado producto de cuidar a la comunidad, sino una celada entre maleantes en que participó como uno de los grupos seguridad pública. Por tanto, la balacera de la semana anterior en la ciudad y en pleno día, podría tratarse igual de otra celada, otro enfrentamiento, un mal ejecutado ajuste de cuentas, o tal vez algo mucho más serio. Se persigue al menudista, pero no al proveedor o al fabricante. En las tiendas trasnacionales puede adquirirse un arma fácilmente, pero como si fuera tianguis, en Santa Elena (línea fronteriza con Belice) puede conseguirse una mejor de alto calibre y sofisticación, a costo accesible. Los campesinos utilizan para la cacería escopetas y rifles viejos. En contraparte, el hampa usa armas del uso exclusivo de las fuerzas armadas… ¿quién se las vende? No se requiere equipo sofisticado de vigilancia en Quintana Roo para observar los movimientos y saber quienes, dónde y cómo operan desde las corporaciones estatales, municipales, federales, efectivos oficiales, pero también militares en retiro. Por ejemplo, se dice que quien balaceó a la Patrulla Federal de Caminos en Bacalar, es un ex militar radicado en Felipe Carrillo Puerto, aunque fueron detenidos otros sospechosos y llevados a la ciudad de México. Se requiere ser ingenuo para pensar que existe un verdadero interés oficial por aclarar la balacera, y peor aún, por frenar la criminalidad. Deja mucho dinero y como está visto, es lo único que les interesa. ¿Arde Cancún? El problema para la ciudadanía es dilucidar quién dice la verdad y quien miente cuando se constata el diluvio de recursos que, para la cobertura “oportuna” de los medios de comunicación, invierten los mandatarios cuando quieren establecer cualquier percepción, por falaz o cierta que sea. Las cifras incomodan, pero están en la estadística negra. Tal vez valdría la pena que las analizaran antes de desbocarse en declaraciones contradictorias, pues la opinión pública tiene la razón y los mexicanos, acostumbrados a la manipulación informativa oficial, están hartos de tanta torpeza. Sin embargo, hay que esperar el resultado de las averiguaciones previas, aunque por el antecedente de los crímenes no aclarados, seguramente el “atentado” se lo achacarán a cualquiera, y el expediente pasará al archivo de las cosas sin importancia. A eso, por desgracia, nos tienen acostumbrados. Por ello, cuando por decreto se garantiza la “seguridad” de todos, es momento de preocuparse…no hay que perder de vista el corporativismo al que Felipe Calderón ya se sometió. La cifra record de más de 30 suicidios en el estado en lo que va del año, debiera preocupar a cualquiera por el índice que, junto a la amenaza de la delincuencia común y la organizada, arrojan verdades amargas para la salud de todos. Corren apenas los primeros días del tercer año, y la gente ya muestra signos de hartazgo ¿lo percibirá el joven mandatario?
mgomezcesar@hotmail.com 07/05/2007 |





