Memorias del porvenir
76 años y cien días…
puros discursos y buenas intenciones
Miriam Gomezcésar
Pensaba aprovechar la fecha para escribir algo sobre el papel de la mujer en la transformación del mono en hombre —y viceversa, claro— justo cuando me distrajo una información sobre el hallazgo en Chetumal de tres |
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fetos dentro de botellas de vidrio, (aproximadamente de cuatro meses de gestación) tirados en la parte posterior de la tienda Elektra, muy cerca del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social. Me pregunto ¿Cuál será la historia previa a su germinación hasta encontrarlos? ¿La conoceremos algún día acaso? Como sea, son datos amargos.
Creo que el sufrimiento de mujeres y hombres durante su infancia (dependiendo de las circunstancias) se convierte en permanente frustración que puede manifestarse, afectando su conducta en interacción con los demás, y le permiten esa especie de “venganza” para someter a alguien más débil, difícilmente controlable por los demás.
Hace unos días los legisladores en San Lázaro, elevaron las penas a los corruptores y abusadores de menores, lo que ya es un avance, aunque en sistemas como el de Quintana Roo es difícil confiar que habrá un valiente que quiera aplicarla con suficiente rigor y firmeza como para sentar el precedente, y devolver la confianza de las familias en las autoridades y las instituciones. Sobretodo si analizamos los acontecimientos de los últimos tiempos sobre el tema de la explotación sexual infantil, la pederastia, la pornografía, las violaciones, etcétera, por los casos de funcionarios en el servicio activo señalados como cabecillas de las redes de corrupción más vulgares.
El logro de aumentar las penas contra la pedofilia y la explotación sexual infantil es indudablemente extenuante, y justo es reconocer que, gracias al apoyo decidido de las organizaciones civiles nacionales y extranjeras en el caso de la confabulación entre gobernadores y judiciales contra Lidya Cacho para vengar a los empresarios Kamel Nacif y Jean Succar Kuri, el caso llegó a los tribunales, y de ahí a las asociaciones mundiales, pero por desgracia, sorprendentemente, los representantes populares de los partidos conservadores PRI y PAN en la LX Legislatura a pesar del absurdo, apoyaron vergonzosamente a los mandatarios y a los judiciales y así, perdieron ellos y perdió la comunidad entera.
Estos tiempos en que se ha “descubierto” a “empleados menores”, funcionarios que comandan una red de “servidores públicos” dedicados a la extorsión, la explotación sexual, la pederastia y una gama poco alentadora de actividades deshonestas, que si bien es cierto el tema no es novedad, tampoco lo es que son solapadas por los mismos administradores de la seguridad pública y la procuración de justicia.
Las redes de prostitución infantil que operan en el estado se han convertido en un serio dolor de cabeza para la máxima autoridad estatal, porque los niveles de desprotección son tan escandalosos, que tienen centrados a los diputados de la Comisión de Gobernación en la LX Legislatura del Congreso de la Unión en el tema, y eso lo sabe el joven Gobernador Félix González Canto que no sale del discurso de siempre, pero no hace algo eficaz para detener a los cabecillas que operan en suelo quintanarroense.
El caso de Luciano Loaeza Pacheco, subdirector de la Policía Estatal Preventiva señalado por la madre de la joven Karla Alejandra López Cool, de amenazar a la joven para sostener relaciones sexuales desde los 10 años y recientemente obligarla a abortar, auspiciado por un médico legista, no es un asunto menor y se convierte en otro caso más de los que se acumulan, y aunque sirven para el escándalo, no hay una verdadera intención de mejorar. Para probarlo, bastará con recordar que hace aproximadamente un año y medio en Chetumal hubo un caso similar de un oficial de seguridad pública dedicado a la explotación sexual de menores, acusado precisamente por una joven prostituta de escasos 17 años que inició la acusación penal pero, pasó el tiempo y como uno más de los asuntos “sin importancia” en el estado, por órdenes superiores todo se acalló y no se supo más.
Cualquiera podría pensar que los responsables de las instituciones públicas desconocen esa parte lacerante de la realidad interna que son las redes de corrupción enquistadas, que permiten la impunidad con que operan en todos los rincones de la entidad, su forma convincente para permanecer, y los métodos sui generis para someter a quienes se les atraviesen. Aunque como en todos lados hay gente sensible y buenos servidores públicos, sin embargo falta el lado oscuro de la moneda, y por desgracia está aferrado desde lo alto. Por ser un negocio altamente redituable (que baña desde el aparato operativo hasta el ejecutivo de raudales de dinero que no requieren justificante ni pagan impuestos), el circulo vicioso del sistema que lo sostiene resulta una amenaza para la seguridad y la salud, porque no necesariamente los explotados son cuidados contra las infecciones venéreas u otras letales más agresivas como el sida. Las actividades abarcan la explotación sexual de menores, violación, maltrato, tráfico, corrupción y abusos deshonestos (más lo que resulte) vinculadas además con el mundo tenebroso de las drogas en todas sus modalidades.
“Impunes, la mayoría de abusos policíacos contra mujeres: Amnistía Internacional” resalta una nota publicada esta semana en el diario La Jornada, en el marco del aniversario del día internacional de la mujer; perdón si me desvío, mi distracción deviene de que mientras escribo, hojeo diarios, busco datos en libros, contesto llamadas telefónicas, entro, salgo, etc., y eso impide concentrarme en el tema inicial…y es que, cuando leo esas afirmaciones no me queda más que remitirme a Quintana Roo y los problemas para frenar tanta corrupción, tanta violencia, discriminación, abusos, maldad y siempre llego a la misma conclusión, que aunque los ciudadanos merecen mejores representantes y gobiernos menos mediocres, eso no sucederá mientras no se sepa reconocer los buenos ejemplos de los malos y haya determinación para acabar con las inercias.
¿En qué nos quedamos?
¡Ah, sí! El papel de la mujer en la transformación del mono en hombre pero ya se me acabó el espacio y se los debo ¡un abrazo solidario a todas!
mgomezcesar@hotmail.com
09/03/2007
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