Memorias del porvenir El calvario de los informes
Miriam Gomezcésar / Blog del autor Luego de la semana de informes oficiales, en los que todos los alcaldes con traje de luces hicieron su mejor faena para explicar al honorable el noble origen de su tarea y entrega total al “mesiánico” servicio, —aunque la audiencia mostró poco interés al rosario interminable de obras y cifras erogadas de una problemática realidad que tiene a la población tan estresada—, los hechos derivados de esas funciones han sido tema de comentarios. Es evidente que son pocos los interesados en esos rituales en los que de tan largos y aburridos, resultan muy tediosos. Sabemos que la realidad no es igual para todos, y el trato desigual de los funcionarios y representantes a los ciudadanos resulta en ocasiones discriminatorio, agresivo y hasta humillante. La cosa es que como sociedad, nos hemos esforzado por segmentarlo todo, de la incultura individual deviene lo demás. Como según el sapo es la pedrada, nada como saberse ubicar. Todo es según el color de la sección en la que tocó acomodarse, de acuerdo a lo indicado en la invitación. Ahí se ve la calidad de la melcocha, la idea de los mandatarios, y el trato que habrán de propinarle los empleados. Todo depende si le tocó zona amarilla, azul, roja o morada. Lo dejó claro el alcalde, Ing. Gregorio Sánchez, a pegunta expresa de una reportera que quiso saber los nombres en la lista de invitados especiales. “Algunos gobernadores que son mis amigos, algunos legisladores que son mis amigos, algunos empresarios que son mis amigos…” luego de varias intervenciones, y en lo que pareció un acto reflejo, retomó “¡ah!, y los ciudadanos, claro”. Así de simple y en ese orden de importancia. Ya inició (tal vez demasiado pronto) la temporada de los reclamos. Empezaron los jaloneos por la sucesión gubernamental que, aunque falta poco menos de dos años, la saben anticipar los acelerados que creen que al presionar al gobernador y situarlo en medio del vendaval, expuesto a una realidad a la que el mandatario no está acostumbrado, lograrán amedrentarlo. Así, sujeto a un angustioso estira y afloje, a partir de ahora vivirá un verdadero martirio tratando de diseñar la historia de su salida, en la que ya no será él el protagonista, y con la conciencia de que en la política, los costos son altos y muy fuerte la caída. ¿Quién dijo adelantados? Lo dijo con claridad Andrés Ruiz Morcillo (ya me había extrañado el golpeteo mediático repentino de las comparsas del gobernador hacia el alcalde chetumalense), “los othonenses debemos agruparnos en torno a los intereses de nuestro crecimiento, para seguir construyendo un sur, que mantenga su presencia en la vida política sobre las decisiones futuras del Estado. Sueño con sentirme sereno al ver a nuevos líderes que fueron formados como parte de un proyecto de largo alcance, para preservar nuestra historia y construir nuestro futuro. Por todo ello, es necesario que hoy sumemos el talento, la experiencia y el amor a Quintana Roo para estar atentos, participar y ser protagonistas en las grandes decisiones que afecten a nuestro Municipio y al Estado”. Si todo fuera tan fácil como hablar…, sin embargo, una cosa son los discursos y otra, las acciones que tienen de suyo una elocuencia silenciosa. Al alcalde de Othón P. Blanco no se le conocen obras, pero sus frases están cargadas de significado hasta para el más despistado, uno de los ¡destapes! anticipados. Parece como si de pronto el reloj de Félix González empezara a funcionar y, pese a que durante estos 4 años los políticos del sur mostraron una mansedumbre disfrazada de disciplina, están evidenciando que el los excesos de los cozumeleños en la administración pública ya no son tan bien vistos. El imperio del desorden La aparente indiferencia que mostraron los chetumaleños por la abundancia de cozumeleños en la nómina, en los puestos de representación popular y en los de mayor relevancia en el gobierno, más el apoyo de la maquinaria que se prepara para imponer a los sucesores, y en tal caso, a Roberto Borge, obstinado con la gubernatura al grado de atreverse a comentar desde su ingreso a la administración pública como Oficial Mayor, que él y solo él debía ser el próximo gobernador de Quintana Roo porque “ya me toca” con lo que fomentó el celo que hoy sale a flote. En tiempos electorales las palabras de Ruiz Morcillo se entienden, como un freno de mano al apoyo que le venían otorgando (ya lo decíamos, como soñar no cuesta ¡suéñame Quintana Rooooo!). La significativa postura de Ruiz Morcillo no es inopinada, sus expresiones son igual a aplicar una llave china al mandatario, una invitación a pulsar fuerzas con los chetumaleños, palabras que resuenan en los oídos caprichosos de un amorfo priísmo que se siente determinante para arrasar electoralmente frente a otras fuerzas políticas, aunque en la zona sur del estado sólo habita alrededor del 20 por ciento de la población total de Quintana Roo. Alicia en el Estado de las maravillas Pero si Ruiz Morcillo fue “sutil”, Alicia Ricalde de Isla Mujeres fue implacable: “no dejemos que se sigan dibujando colonias irregulares, entremos como Estado y municipio a regular, a ordenar, a dar un programa de desarrollo urbano que marque las reglas, que evite el hacinamiento, la promiscuidad y la falta de servicios. Si usted nos ayuda, señor gobernador, podremos regularizar esas colonias en muy poco tiempo, por lo avanzado que tenemos el proyecto, y por la buena voluntad de la CORET, de la Procuraduría Agraria, del Registro Agrario Nacional y del Tribunal Unitario Agrario, para incorporar esa zona a los programas institucionales de los tres órdenes de gobierno”. “No es pleito, es señalar lo justo, como dije antes, reconozco la labor y el trabajo de Félix González Canto, un gobernador que entiende de la pluralidad y del razonamiento político, pero algunos de sus colaboradores no, lo que nos imposibilita a concluir positivamente asuntos de vital importancia en beneficio de los isleños” ¡bravo!, gritan mujeres enjundiosas que como Alicia. Dicen que el gobernador (como don Pedro Ferriz Santacruz en su programa “Un mundo nos vigila”), ya no sabía si reír o llorar. Algo temía Félix González de lo que estaba por enfrentar en los informes, porque por alguna poderosa razón en el laaaaargo discurso de su informe, exhortó a sus funcionarios: “hoy, ante las condiciones y los retos que nos imponen las circunstancias actuales, tenemos que sumarnos todos, nos tiene que ver la sociedad trabajando unidos, para generar más confianza y para abonar mayor serenidad a la sociedad. Por eso me parece pertinente subrayar a todos mis colaboradores, que estaré muy pendiente observando su trabajo.” “En los siguientes dos años voy a acelerar el paso, voy a redoblar el esfuerzo, voy a incrementar la responsabilidad y espero el mismo ritmo de toda mi gente, no quiero distracciones, que quede claro, quien no pueda seguirme, se quedará en el camino, será hecho a un lado, porque es mi compromiso, el mayor compromiso de mi vida, seguir cumpliéndole a Quintana Roo”. Ahora, de poco servirán sus palabras si en los hechos continúa igual, sin orden, sin rumbo y sin espejo. La lucha por las diputaciones está asociada a la gubernamental. Félix le apuesta a Roberto Borge, pero Borge (le guste o no) no es garantía de triunfo para el PRI, porque no ha logrado rebasar el techo de popularidad, según lo indican las mediciones de su propio partido. Requiere trabajar mucho en la franja ejidal de Cancún, que es donde está una buena cantidad de votos nada despreciables a la hora de contar, que él debe considerar, ya que en Cozumel, donde pesa la opinión de don Nassim Joaquín, el voto va a dividirse entre Roberto Borge del PRI -que dirige Aurelio Joaquín- y el PAN con Gustavo Ortega de la dinastía Joaquín, salvo que en la franja ejidal (que comparten los distritos I y III), ambos aspirantes son un par de desconocidos, lo cual es mal de muchos. La franja, que ha sido derrota de muchos aspirantes que menospreciaron la importancia de tocar puerta por puerta en esa empolvada zona para solicitar votos, fue hábilmente trabajada tiempo atrás por Marybel Villegas Canché, por Juan Ignacio García Zalvidea, por Gregorio Sánchez y en estos días, por Carlos Joaquín González. En esta extraña revoltura de partidos y familias, es probable que los Joaquín y los García Zalvidea, con el apoyo de las familias chetumaleñas tradicionales, perfilen el rumbo de la vida política de Quintana Roo, y elijan los nombres de quienes habrán de ocupar las diputaciones de los distritos I y III en San Lázaro, de entre Gustavo Ortega y Roberto Borge del I y del III, de entre Marybel Villegas y Carlos Joaquín. Las apuestas están a la orden del día, pero la actuación del alcalde de Solidaridad será indispensable para inclinar el fiel de la balanza en cualquier sentido, aunque Román Quian está definido desde hace varios años en que, en mancuerna con Carlos Joaquín, hicieron público su deseo de contender por un puesto de elección popular, la mañana aquella en que el Dr. Miguel Borge (que aspiraba ser alcalde de Solidaridad), adolorido recriminó el atrevimiento de los jóvenes políticos mgomezcesar@hotmail.com 08/04/2009 |





