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Surrealismo mexicano

Volver a la normalidad

Luis Manuel García

En cuanto se terminó la contingencia, o mejor dicho pasó a un nivel más bajo de alerta, comenzamos a ver el regreso a la normalidad nacional; pero ¿qué significa esta normalidad? ¿Será que nuestra normalidad es realmente lo que nos imaginamos?

Leyendo notas de aquí y de allá, encontramos ya los análisis al libro de Ahumada, alguien de mediana pluma se ve asesorando a este empresario que tuvo el mal tino de dejar de hacer negocios con los gobiernos del Distrito Federal; porque si hubiera seguido en los negocios de la política estaría ahora gozando de total impunidad. ¿Se acuerdan de Oscar Espinosa? Sí, aquel último Jefe del departamento del DF. ¿Quiénes eran los “empresarios” que trabajaban hombro a hombro con él? Los que sin licitación de por medio ganaban la oportunidad de ser proveedores del DF. Ahora ni él ni los que con el hacían negocios tienen problemas legales. En fin el libro de ahumada es una mala novela, peor que las de Dan Brown.

Un deslave en la colonia Nápoles en el Distrito Federal, dejando un hueco de 25 metros. Tan grande que los habitantes de los edificios cercanos tienen un gran temor, pues desde antes que la Delegación concediera los respectivos permisos para construir en esa zona edificios que rebasan por mucho las recomendaciones geológicas de la zona, no construir edificios de más de 6 pisos, los vecinos se inconformaron. Pero gánele a un delegado con compromisos para dejar pasar obras en donde no debe. Así no se puede.

No es tampoco normal que un dictador isleño (cuyo nombre comienza con F de Fidel y C de Castro) mande decir que el gobierno de México actuó mal y que oculto y retrasó información en torno al virus A H1N1.

Viniendo de él, quien no es precisamente un adalid y modelo de transparencia, no sirven de nada. Leyendo sus criticas, recordamos cuando siendo niños tuvimos la oportunidad de jugar en el lodo, después de un buen aguacero llegar al campo de futbol y patear el balón, para así manchar a los ya sucios amigos de juego. Al golpear el charco claro que ensuciábamos a los demás, pero uno mismo quedaba más enlodado que antes.

El gobierno, y mucho menos el del Distrito Federal, no está limpio en el asunto de prevención, preparación e información ante una pandemia. Y con las criticas de Fidel lo que ocurre es que la cara del Jefe de gobierno y su secretario de educación (deberían nombrarlo jefe de inteligencia) y demás funcionarios locales quedarán más manchadas de lodo que antes de la epidemia.

De vuelta a la normalidad, no. De vuelta a la realidad mexicana.

18/05/2009

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