Letras de Cambio
¿Nuevo cartel de la droga en QRoo?
Isabel Arvide
Es un hombre bueno. Un abogado respetable que ha pasado la mayor parte de su vida detrás de un escritorio revisando documentos. De ahí el asombro, inmenso, de David Vera Vega al recibir las explicaciones sobre el atentado con granadas que sufrió POR ESTO! hace pocos días. Y menos podía, no tiene costumbre frente a los criminales, digerir la conducta del delegado de la PGR en Quintana Roo.
Tampoco habrá entendido de qué manera se imbrican las notas publicadas en semanas recientes con el asesinato del excomandante Raúl Peraza en Chetumal horas después de su viaje. No puede aterrizar este análisis porque el mapa criminal está hecho un nudo ciego, aparece en la pantalla como un cruce de caminos con los mismos nombres, que lleva siempre a idénticos puntos referenciales. Donde, definitivo, aparece la complicidad de la institución para la cual trabaja.
Y la de otras policías. Tanto la PFP como la municipal en Cancún y Otón P. Blanco y la judicial del Estado. Los amigos de Bladimir Gómez estaban, con sus placas oficiales y sus patrullas también oficiales cubriendo su espalda mientras él, con su cómplice ya detenido, a bordo de una camioneta Lobo color gris, hacía detonar las granadas. Mismo trabajo de protección que desarrollaron durante los asesinatos recientes. Tanto en Cancún como en Chetumal, donde los presidentes municipales han optado por cerrar, cómodamente, los ojos.
No es una hipótesis, ya fue identificado plenamente Bladimir Gómez por testigos presentes en las inmediaciones del domicilio de la familia Aguilar, ya se le busca como el autor de los atentados contra POR ESTO!
Difícilmente podría explicarle Vega Vera, fiscal responsable de los agravios a periodistas, a su jefe, a Daniel Cabeza de Vaca que los más recientes acontecimientos violentos, que la amenaza contra un diario local que fue a conocer de viva voz, están originados en la conducta de la gente de esa institución. Que esto ha sido denunciado varias, muchas veces en primeras páginas de POR ESTO y en documentos puestos en el mismo escritorio del Procurador General de la República.
Que es frente a la desidia oficial, de cara a detenciones que han realizado autoridades locales, que se ha desatado una guerra por el control de parte de la plaza, lo que no tienen bajo su mando los jefes importantes del narcotráfico. Hay, definitivo, un nuevo cartel de la droga en Quintana Roo. Ahí están las complicidades de "Los Zetas", la participación de los exescoltas de Mario Villanueva incrustados en la policía municipal de Carrillo Puerto, la hermandad nefasta que sigue mandando en la policía de Cancún. Ahí están las razones de los crímenes.
Quienes no viven en Quintana Roo muy difícilmente partirían de la gran cantidad de droga, cocaína básicamente, que llega -así naturalmente- hasta sus playas, frente a los mismos hoteles de lujo llenos de turistas extranjeros, y que no es sino resaca, migajas de los cargamentos que cotidianamente cruzan la Entidad con el beneplácito de todas las policías federales, de algunos jefes militares y navales, de jefes policíacos estatales y municipales, de todos aquellos que debían combatir el trasiego de drogas.
Las granadas detonadas frente a la casa de la familia Aguilar, contra las oficinas del diario POR ESTO! en Cancún, no son sino expresiones de violencia de Bladimir Gómez, un expolicía ligado al tráfico de estupefacientes, que ya estuvo en la cárcel, que fue escolta de Mario Villanueva y que ha visto tambalearse sus redes de complicidad oficial por la detención de cinco sicarios que él, personalmente, trajo del Norte del país para cometer varios asesinatos.
Con la coincidencia de una visita del subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos a Cancún, estos individuos fueron abandonados a su suerte en la casa de seguridad del fraccionamiento Del Mar en Chetumal, que rentó personalmente Blaldimir Gómez, y se salieron a cometer asaltos para obtener dinero. En ese momento cambió la realidad, se cruzó una línea de destino que ha costado ya varias vidas.
Porque tanto Pedro Flota como Víctor Vivas, responsables de la detención de estos sicarios, decidieron romper todas las inercias oficiales para ponerlos en manos de la autoridad federal. Lo que tendría que ser un paso normal pero que de cara a la complicidad criminal del delegado de la PGR, Pedro Ramírez Violante, fue una hazaña excepcional donde intervinieron desde la buena suerte hasta la determinación de Vasconcelos.
Como ha sucedido varias veces este sexenio, de lo que ha sido enterado Cabeza de Vaca, lo que se ha publicado en POR ESTO! bajo mi firma y la de otros compañeros reporteros, los ministerios públicos no querían dar entrada a la averiguación previa, no querían recibir a los detenidos siquiera. Ya anteriormente habían dejado en libertad a uno de los principales distribuidores de droga en Chetumal con más de mil "grapas" de cocaína en su poder.
Sin embargo, circunstancias singulares en extremo, se rompió este círculo maligno de impunidad.
Y dimos a conocer el protagonismo de Bladimir Gómez en todo esto, primera página de POR ESTO! con su fotografía. Como antes hicimos con el jefe de "Los Zetas" en Cancún y con muchos otros delincuentes.
Este fue el punto de quiebre.
Vino el asesinato del subdelegado Sam Rodríguez, a quien desafortunadamente quisieron endilgar la detención de los sicarios, la información directa a Vasconcelos. No fue él, lo mataron por ello. Con la complicidad de agentes de la AFI, de los que POR ESTO, una vez más, publicó nombres y apellidos. Yo firmé la primera información al respecto.
Y luego llegaron los investigadores de la SIEDO, la gente de fuera que revolvió la miasma oficial. Ramírez Violante intentó manipular la información, desviar la atención del crimen del subdelegado hacia el tema de Succar Kuri y lo negamos en las primeras páginas.
Por eso las granadas contra POR ESTO!
En el caso de la familia Aguilar, cuyo domicilio fue atacado la misma noche, la explicación está en el testimonio oficial, ante el ministerio público, de un "kaibil" guatemalteco donde cuenta del asesinato de uno de los hermanos que habrían sido levantados en abril del 2005 por Los Zetas. Este individuo aceptó haberlo matado por órdenes del "Zeta 50". Tenían la protección del "Yanqui", del comandante a cargo en Chetumal, a quien le entregaron en pago una camioneta. Nosotros, en POR ESTO!, lo publicamos. Yo firmé la información. Y días después la amplié señalando complicidades criminales en la Policía Judicial del Estado donde Bastarrachea se habría negado a investigar este secuestro que terminó en asesinato. No conozco a nadie de esta familia pero tengo en mi poder suficientes pruebas sobre estos hechos, otra vez criminales.
"Los Zetas", por cierto, han sido sujeto constante de nuestros análisis. Ahí está, también la exclusiva del exjefe de seguridad del centro nocturno "The One" que arregló las placas para el vehículo que participó en el asesinato del coronel Flores en Cancún, otra vez por órdenes de éstos.
Y digo otra vez porque la lista es inmensa. Ellos asesinan con la complicidad oficial, nosotros en POR ESTO! denunciamos, publicamos sus fotografías, sus historias, sus antecedentes, dónde encontrarlos, y no pasa nada. Es el camino que lleva hasta la explicación de las muertes, de la violencia en Quintana Roo. El vínculo con el excomandante asesinado en Chetumal es igual de simple, era gente de Amadeo, aquel policía de caminos que fue señalado como cómplice de "Los Zetas" tanto por el kaibil como por los otros detenidos en la balacera de noviembre del 2005. Y tenemos pendiente el tema de las carreras de caballos (estoy fuera del país) que es parte de esta red criminal.
Lo que no hay manera de explicar detalladamente, en cuestión de minutos, a David Vega Vera. Lo que, desafortunadamente, en su posición él no tiene capacidad para resolver. Porque no es un atentado contra un medio de comunicación que se origine en molestias de los criminales solamente, sino una actitud permanente de denuncia sobre una red de complicidades donde la autoridad federal es el principal protagonista.
La realidad es muy simple. Está publicada, dos pasos delante de la investigación ministerial, en las páginas de POR ESTO! Es un gran tablero donde la droga pasa impunemente desde Belice, es repartida en más de dos mil "casitas" de venta en Cancún, y más de 400 en Chetumal. El control sobre esto lo tiene un nuevo cartel local, formado principalmente por expolicías vinculados con Mario Villanueva, lo que les permitió tratar con los jefes del narcotráfico. Se están peleando entre ellos por la plaza. Tienen la protección oficial a nivel mandos medios, delegado de la PGR, oficiales de la PFP, policías locales y otras autoridades federales. Se han visto lesionados sus intereses por detenciones locales, Y están muy enojados con POR ESTO!, con quienes escribimos de estas realidades ahí porque hemos conseguido romper el gran manto de impunidad que les ha permitido ganancias millonarias. Y, quiero suponer, de cara a los grandes problemas nacionales no hay mucho espacio para atender, menos en los últimos meses de un gobierno, el surgimiento de este nuevo grupo criminal. Que, esto es lo único bueno, no tiene la protección del gobierno de Félix González. Porque en toda estas historias de horror y violencia ha quedado establecida la voluntad política, la orden estricta, la atención cierta del Gobernador para detener a los responsables. De él, como de José Luis Santiago Vasconcelos en su ámbito. Pero hasta ahí.
Lo que no tiene justificación es la desidia oficial al respecto. O la complicidad manifiesta. Y vamos desde el presidente municipal perredista de Carrillo Puerto hasta la señora priísta de Chetumal, pasando por la ambición futurista de Francisco Alor en Cancún. Ellos no solamente no han limpiado sus policías sino que mantienen en el mando a quienes están bajo permanente sospecha. ¿Por qué no ha sido retirado de Quintana Roo el delegado Ramírez Violante? ¿Por qué no fueron arraigados los ministerios públicos y los agentes de la AFI que participaron en proteger a los sicarios detenidos y en el asesinato del subdelegado Sam Rodríguez? ¿Por qué el procurador Bello Melchor no ha ordenado una investigación sobre la omisión criminal de su jefe de policía en el secuestro de los hermanos Aguilar? ¿Por qué en todas las detenciones, incluyendo a la de los cómplices en los crímenes de Flores, del mismo Peraza, de los atentados con granadas, participa la gente de Pedro Flota, él mismo o Salvador Rocha y luego, en manos de otras "autoridades" no se avanza? ¿Por qué no se ha podido romper la protección oficial a los antros, a los sitios de venta de cocaína, a los puntos de desembarque de droga, al tráfico de indocumentados en Quintana Roo?
¿Quién puede contestarnos estas, y muchas otras preguntas? La realidad está ahí, escrita, publicada en POR ESTO!, no hay más ciegos que los que no quieren ver...
Por Esto! de Quintana Roo
27/08/2006 |