Votaron por Rajoy y no saben lo que les espera Román Revueltas Retes El gobierno de Zapatero aplicó dolorosas políticas de derechas a una población que, por eso mismo, decidió votar por… la derecha. Pobres españoles, en todo caso; no han visto nada todavía y les espera lo peor: austeridad galopante (aunque parezca un oxímoron la aplicación del adjetivo), asfixiante recesión, más desempleo —sin remedio posible debido, precisamente, a la antedicha austeridad— y nulo crecimiento económico porque la prioridad, en estos momentos, no es la reactivación del mercado ni el impulso al consumo sino, por el contrario, la reducción del déficit en las finanzas públicas y el rembolso de unas deudas cuyo pago va a ser mucho más agobiante porque la prima de riesgo decretada por los mercados impone unas tasas de interés exorbitantes a un país que se encuentra bajo sospecha de no poder solventar enteramente sus obligaciones. La política social —es decir, todas aquellas medidas y disposiciones que un gobierno ejecuta para ayudar a los sectores desfavorecidos de la población y paliar, dentro de lo posible, las desigualdades— será drásticamente reducida. Es más, ya han comenzado unos recortes que afectan a los ancianos que viven solos en las diferentes comunidades, a los pacientes de los hospitales estatales, a los alumnos de las escuelas públicas y a los funcionarios de una administración de la cual varias dependencias van a ser pura y simplemente eliminadas. Por cierto, esos miles de burócratas que van a ser echados a la calle ¿encontrarán acaso empleo prontamente en un entorno de aplastante recesión? No lo creo. Y, en lo que toca al pago de la deuda pública y la reducción del déficit —cosas, ambas, que se solventan con los impuestos de los ciudadanos, o sea, con la plata que ellos mismos generan al trabajar, comerciar, invertir e innovar dentro del mercado— ¿de dónde diablos van a provenir los recursos si la actividad económica se va a ver radicalmente frenada? Y todo esto, además, dispuesto despreocupadamente por un gobierno sin problemas de conciencia… Pobre España. Milenio |





