Enviar por Email  | Versión para imprimir  |  |  

Un país cada vez más imbécil

Román Revueltas Retes

Llego al banco. Voy a depositar un cheque en mi cuenta. Hay que garrapatear, al reverso, una instrucción: "Para abono en cta. no. #####". No me gusta el terminajo "abono" pero jamás de la vida me he atrevido, digamos, a poner "para depósito en cta." No señor. Yo a los bancos les tengo un miedo supersticioso y creo ciegamente que cualquier desviación resultante de una iniciativa personal, por más nimia que te pueda parecer, es merecedora de sanciones irremediables. Y, justamente, razón no me falta: en el momento mismo de estar apuntando los dígitos de mi cuenta, que me agarra la dislexia y que cambio el orden de las cifras. En cierta ocasión anterior, cuando la vida era un poco más simple en este país, taché el número erróneo y reescribí correctamente los datos. No hubo mayores consecuencias: el cajero miró el documento, subrayó —creo yo— el guarismo válido, estampó un sello en el recibo del depósito y me lo dio. Pero, le digo, esto era antes y, justamente, en estos pagos sí parece aplicarse el tópico de que los tiempos pasados fueron siempre mejores. Porque hoy las cosas se han vuelto terroríficamente complicadas: para empezar, ya no puedes escribir simplemente el número de tu cuenta sino que tienes que poner además tu nombre completo. Yo pensaba que una cosa iba con la otra pero, ya ven, la redundancia es, según parece, un principio operativo cada vez más dominante. Y de tachaduras, nada. Ni medio dígito corregido, vamos.

Ya me habían avisado también que lo que toca ahora es poner los datos equivocados entre paréntesis. Pues tampoco. La señora gerente de la sucursal me advirtió que un cheque así puede ser invalidado en el momento mismo de ser tramitado en la famosa "cámara de compensación". ¿Por qué? Pues, porque sí. Ustedes y yo, que somos gente sencilla, pensaríamos que si el tal cheque está a tu nombre y si es depositado en tu cuenta y si lleva inscritos los datos correctamente por lo menos una vez entonces no hay lugar a ninguna confusión. ¿Sí? No. Nuestra lógica no es la de ellos. Y son ellos los que ganan. Lo malo es que están haciendo de México un país cada vez más imbécil.

Milenio
25/12/2010

Comparta esta nota:     Del.icio.us del.icio.us    Fresqui Fresqui    Menéame menéame    Technorati Technorati