Los ciudadanos por aquí, condenados, a veces gozosamente, a la realidad; los políticos por allá, en su mundo raro y sin más horizonte que julio de 2006. Entre unos y otros supuestamente tendrían que estar "los medios", pero lo cierto es que, para fines prácticos, no hay nadie. Todos los políticos hablan de su lucha frontal contra la corrupción y la impunidad; todos los ciudadanos, con mayor o menor daño, resentimos la presencia de estos dos horrores que ya parecen consustanciales a nuestra condición. Doy algunos ejemplos, porque al final de cuentas, entiendo que mi tarea no es necesariamente ser simpático, sino servirle de algo a mi comunidad. Voy...
... El caso es que fui a Cancún y no pude dar mi plática en óptimas condiciones porque hubo una manifestación. De modo bastante tonto y superficial yo me quejé de tal arrebato cívico y creo que todo lo leí mal. Para mi ventura, apareció el Dr. Mascareñas, apreciable académico, y me explicó cómo está el delicadísimo asunto del tráfico y la explotación sexual de menores ahí en Cancún. Según las pruebas que contemplé, la casa-hogar "Mi Casita" (sic) no es el centro de ese tráfico, sino que ahí reciben a los niños que son víctimas de él. Antes de que yo llegara, de muchos lugares del país llegaron personas honorables a pedirle cuentas a las autoridades y a las cabezas más notorias de esta sordidez. La respuesta fue, yo vi el video, la represión de toda esta gente por parte de la policía local, el encarcelamiento ilegal de un buen número de ellos, el confinamiento, la tortura y un estúpido perdón que nadie solicitó, pero que el irrelevante alcalde y todos sus cómplices concedieron como si se tratara de una majestuosa amnistía. Esto fue lo que provocó la manifestación que a mí me tocó contemplar (y obviamente, no entender). El mundo al revés. Los criminales sueltos y lucrando, los ciudadanos tratados peor que criminales y las autoridades haciéndose, a nombre de "la buena imagen de ese destino turístico", cómplices de todos estos miserables con los que de un modo u otro tienen establecida una sociedad.
Fuente: Extractos de la columna Gaceta del Ángel por Germán Dehesa
Grupo Reforma
13/07/2005 |