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Desmovilícese

Gabriela De la Paz

El periódico español El País publicó el 24 de diciembre un artículo de Anna-María Hollain sobre una curiosa campaña que lleva a cabo el Ejército colombiano en las mismas zonas donde combate a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Ingresar a las filas del grupo guerrillero es una "movilización", por lo que están incitando a la gente a que se "desmovilice".

El gobierno colombiano aprovecha la nostalgia que provoca la Navidad. El significado religioso de la fiesta, más la costumbre de reunirse con la familia y pasarlo bien, es algo que no ocurre dentro de las FARC. De modo que desde hace algunos años se han realizado campañas para invitar a la gente a abandonar al movimiento guerrillero.

El programa está diseñado para aprovechar un fallo de la guerrilla: deshumanizan a la gente que se une a ellas. Desde hace tiempo que la lucha política dejó de ser una motivación, así que los que se integran lo hacen porque se ven obligados por la propia guerrilla, o porque "se la juegan", dado que sus oportunidades en la vida son de por sí muy reducidas.

Pero la vida dentro de la fuerza guerrillera es igual o más de difícil que fuera de ella, con el agravante de que implica una vida en solitario, desprovista del más mínimo contacto de humanidad dentro del grupo. Con el tiempo, los guerrilleros terminan por endurecerse, para poder secuestrar, torturar y no convivir con los capturados, para poder cumplir con su misión ante sus jefes. Los errores se pagan con tortura o con la muerte. La amistad y el amor son una rareza en ese mundo.

Por eso, la Navidad brinda una oportunidad para buscar reducir las fuerzas de las FARC no sólo combatiéndolas con las armas, sino tendiéndole la mano a quienes deseaban dejar la vida guerrillera. El artículo de Anna-María Hollain se ilustra con una pancarta colocada en medio de la selva: "Si la Navidad pudo llegar hasta la selva, usted también puede llegar hasta su casa. Desmovilícese, en Navidad todo es posible". Sabiendo que algunos no escucharán los ruegos de los familiares que piden que los secuestrados sean liberados, se intenta una nueva estrategia: recuperar a quienes no están convencidos de la vida guerrillera, pero no se atreven a desertar.

La decisión no es fácil. Dentro de las FARC no se puede confiar en nadie y el regreso tampoco es tan sencillo: la separación de la guerrilla de la sociedad colombiana es tan profunda, que nadie los recibe con los brazos abiertos fuera de la propia familia. De modo que el gobierno da el primer paso, con programas de reintegración que les permiten aprender un oficio, encontrar un trabajo y ser parte de la sociedad otra vez. Desde hace cuatro años existe este programa, que también aprovecha días significativos, como el Día de la Madre, para apelar al corazón de quienes todavía tienen uno.

Hollain presenta la historia de Daniel, un joven que ingresó a las FARC desde los 14 años y que, con 27 años, se dio cuenta que le pesaba la vida a salto de mata. Especialmente por las presiones de los altos mandos, donde tenía que tomar decisiones como ordenar muertes, saqueos y secuestros. Daniel se dio cuenta que formar parte de las FARC era ser un esclavo de seres desalmados, que se perdía de su familia, así que un día se arriesgó y desertó. Hoy tiene esperanza de una vida mejor, lo que no ocurría cuando estaba en la selva.

Cuando las FARC perdieron al Mono Jojoy y a Raúl Reyes quedó en evidencia que estaban entrando en un periodo crítico. Antes de eso, el gobierno había descubierto que la gente que las había apoyado se sentía asfixiada por ellas. La seguridad, los servicios sociales y la motivación política desaparecieron con los años. El movimiento guerrillero cambió sus consignas políticas por el dinero de las drogas y los secuestros, convirtiendo a todos en sus enemigos y sembrando terror por todos lados.

¿Tendrá pensado el gobierno mexicano replicar este programa? ¿Cuántos de los zetas y de los que sirven a los otros cárteles desearían una vida normal? ¿Cómo no ha sido posible en México crear un esquema que le dé oportunidades de mejorar a los jóvenes que se sienten marginados para que no se unan a los cárteles?

El ejemplo colombiano de las desmovilizaciones nos muestra que las guerras no sólo se ganan con balas, sino con buenas ideas.

Feliz Año Nuevo.

Reforma
31/12/2010

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