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''Moreirazo'', ahora por 100

Juan Ciudadano

Costó más de lo razonable: tomó cinco meses la renuncia que se debió de haber dado en días y el castigo hasta hoy está lejos de corresponder a la gravedad del desfalco, pero finalmente se logró la salida de Humberto Moreira de la dirigencia nacional del PRI.

Nada debilita tanto la posibilidad de llegar a tener un País donde la rendición de cuentas sea la norma que la revelación de casos tan burdos como el de Moreira en Coahuila y que no pase nada. Por eso la importancia de que se haya concretado la renuncia y la necesidad de que casos como éste se multipliquen por todo el País. Y que la pena no sea sólo política, sino también judicial.

En el ambiente previo a la elección del 2012 pocas cosas son tan importantes como que el caso Moreira terminara en consecuencias. En él tenemos el modelo más acabado de esos gobernadores que manejan las finanzas estatales de manera patrimonialista, con engaños y de espaldas a los gobernados. El aval implícito de uno de los candidatos a la Presidencia con más posibilidades de ganar era funesto.

Tratando de aprender del camino recorrido desde el inicio del "moreirazo", podemos identificar algunas instituciones, públicas y privadas, que jugaron su papel.

Investigación periodística. Lo difícil, en primera instancia, es que la información salga a la luz cuando prevalece, sobre todo en los estados, la opacidad de la información gubernamental, particularmente la financiera.

Una vez que se obtienen los primeros indicios de malos manejos, inmediatamente surgen obstáculos para seguir jalando la hebra.

A pesar de la pluralidad política, nuestro sistema político sigue estando más condicionado a las complicidades que a los pesos y contrapesos por los que políticos rivales se vigilan y castigan.

La investigación periodística a fondo y que da seguimiento hasta que se materialice el castigo, es fundamental.

En el caso Moreira el seguimiento periodístico incluyó: la cuantificación precisa del endeudamiento, la comprobación del ocultamiento, la documentación del engaño, el hallazgo del funcionario cercano inexplicablemente enriquecido y las reacciones de todos los actores interesados en el caso. Y el seguimiento a todas estas vertientes durante seis meses.

Esta cantidad de trabajo periodístico es un parámetro muy alto tomando en cuenta tantos casos similares al de Moreira, en todas las escalas y a lo largo y ancho del País. Pero eso es lo que requerimos de nuestros medios de comunicación si queremos establecer un verdadero sistema de rendición de cuentas que disuada la corrupción.

Auditoría Superior de la Federación. Era importante que las instancias públicas con injerencia en la materia también establecieran su postura.

"No estamos de acuerdo en que haya esta llamada 'manga ancha' para ninguno" dijo el titular de la ASF, Juan Manuel Portal.

Portal llamó a los legisladores a poner más controles que nos permitan estar en mejor posición de evitar estos casos.

Auditoría Superior del Estado. A regañadientes, pero la Auditoría Estatal también cumplió con su obligación de informar.

El Informe de Resultados de la Cuenta Pública del 2010 en Coahuila, difundido en internet en los primeros minutos del jueves por la Auditoría estatal, revela que desde el 2008 el Gobierno de Moreira estuvo contratando deuda de manera irregular y sin reportarla al Auditor.

"Las cuentas públicas de los años 2008, 2009 y la original correspondiente al 2010 observan los efectos de la deuda pública no registrada", concluye el informe del Auditor Armando Plata. Las auditorías estatales pueden y deben mantener a los Gobernadores a raya.

Dice el politólogo Andreas Schedler: "A rinde cuentas a B cuando 1. Está obligado a informarle sobre sus acciones y decisiones (pasadas o futuras), 2. A justificarlas y 3. A sufrir el castigo correspondiente en caso de mala conducta".

Moreira no informó, le sacamos la información; no tuvo manera de justificar su tropelía y el castigo todavía está lejos de ser el que corresponde. Pero dimos un paso, el caso ya no quedó completamente impune.

Que esto nos anime a seguir insistiendo a todo el resto de los Gobernadores y Alcaldes para que informen, expliquen, y si no quedamos satisfechos, reciban su castigo.

Reforma
05/12/2011

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