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Otra vez 'attrition'

Jorge A. Bustamante

El jueves pasado me dirigía a Tijuana para asistir a la comida semanal con un grupo de amigos cuando me encontré con una "cola" de varios kilómetros que avanzaba lentamente hacia la frontera con México. A unos 200 metros de la garita mexicana encontré la razón. La policía de San Diego estaba practicando un retén de autos en cada carril. Fue muy claro que seguían un criterio selectivo que los hacía tardarse un poco más con los autos manejados por gente más morena. Me llamó la atención que algunos fueran esposados luego de ser forzados a dejar estacionados sus autos al lado de la autopista, mientras que los manejados por güeros no eran detenidos y eran conminados a avanzar con un gesto de mano. Esta práctica de lo que en el país vecino llaman "police profiling" no era nada nuevo para mí después de vivir tantos años en la frontera, aunque es más común ver esta práctica en los retenes de inspección migratoria de sur a norte. Es decir, al entrar a Estados Unidos desde México. En cambio, el "retén" al que me refiero era de norte a sur, a unos cuantos metros de las garitas mexicanas, ya de salida de Estados Unidos. Le pregunté a un policía de la garita mexicana si sabía por qué estaban deteniendo a los autos de salida de Estados Unidos y me dijo: "es una 'operación' de la 'migra' llamada 'Streamline' que tiene por objeto detener a los indocumentados". Extrañado por la lógica de tal operación policial de detener a quienes ya están a punto de salir por sí solos de su territorio, llamé a un amigo del consulado de México en San Diego para preguntar detalles de esa operación "Streamline". Pidiéndome que no lo identificara me dijo: "Tú ya escribiste sobre eso", y agregó: "esa operación es parte de esa estrategia de 'attrition' que propuso originalmente como política migratoria el precandidato Mike Huckabee del Partido Republicano, y que fuera criticada en un editorial del New York Times que tú citaste" (véase un texto editorial para este espacio publicado bajo el subtítulo "Latinos prefieren a Hillary", el 22 de enero del 2008 -enviaré una copia a quien me lo solicite a jbustama@nd.edu). Attrition es una palabra de uso militar, que no tiene traducción al español, que se usó mucho al final de la guerra de Vietnam cuando se le llegó a llamar "war of attrition" por los estrategas estadounidenses y que quiere decir "ahogar al enemigo" privándolo gradualmente de sus elementos vitales, como lo que se hace al sitiar militarmente una plaza. Aparentemente, tal operación "Streamline" responde a la lógica de esa estrategia militar cuyo objetivo, también seguido por las redadas policiales en los barrios de migrantes, es expulsar al mayor número posible de indocumentados, pero poco a poco. Con el mismo objetivo que en el pasado se ha buscado con las deportaciones masivas sólo que, bajo una estrategia de "attrition", se hace muy gradualmente y con base en la ley, para evitar los costos políticos y presupuestales de una deportación masiva. El objetivo de arrestar al indocumentado aunque ya vaya de salida es el de criminalizarlo mediante la imposición de su registro como expulsado que implica la prohibición de regresar a Estados Unidos de por vida, igual que si hubiera cometido el peor de los delitos.

La lógica de esa estrategia de attrition como una política secreta de inmigración -que ya fue denunciada por el artículo citado del New York Times- es la de heredar a la siguiente administración una práctica que no tiene definición institucional que habría requerido de aprobación legislativa previa, como una extensión de facto de los poderes del Ejecutivo en sentido contrario del principio de balance de poderes que establece la Constitución de Estados Unidos. Algo así como una idea salida de las oficinas del vicepresidente Cheney.

En la cultura política de Estados Unidos es de extrañar que no se haya convertido en un "issue" (tema de debate) el incremento espectacular que han tenido los casos migratorios que ahora encabezan la lista de delitos federales, superando a los de narcotráfico. Sólo en el último año han aumentado en un 64 por ciento el número de casos criminales por ingreso ilegal a Estados Unidos. Cuando se compara el número de casos de inmigración que han llegado a los tribunales de apelación de ese país, el incremento ha sido de un 600 por ciento entre 2001 y 2005. Una posible explicación de estos números está en las palabras de Angélica Salas de la Coalición de Los Ángeles para los Derechos de los Migrantes, citada por el diario La Opinión en su primera plana del día 18 de julio en donde aparece diciendo: "lo que están haciendo es buscar la manera de criminalizar a cualquiera que atrapen entrando o saliendo... Se están poniendo más estrictos e imponiéndole cargos a la gente, lo cual significa que no podrán regresar jamás legalmente al país ni sacar papeles".

Reforma
22/07/2008

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