Se pondrá aun peor
Jorge A. Bustamante
El sábado pasado estuvo en San Diego el senador Obama como invitado de honor del Congreso Anual del Consejo Nacional de la Raza que es la organización con la mayor membresía de "latinos" en Estados Unidos. Ahí continuó el seguro candidato del Partido Demócrata su campaña para ganar el apoyo electoral que se calcula será de 19 millones de votantes que participarán en las elecciones de noviembre. En su discurso del sábado prometió que dará un apoyo especial a los negocios pequeños de los latinos que representan la fuente de empleo para el mayor número de personas de ese grupo. Reconoció que su número creciente de votantes decidirá con su voto quién será el siguiente ocupante de la Casa Blanca.
Si bien una encuesta reciente de Gallup informó de una ventaja de 30 puntos a favor del senador Obama sobre su oponente el senador McCain, el senador por Illinois no da muestras de estar confiado, por el énfasis que está poniendo en atraer el "voto latino". Dijo en San Diego: "Marché con ustedes en las calles de Chicago para enfrentar nuestro reto de migración. Luché en el Senado por la reforma integral de migración. Y la haré una alta prioridad en mi primer año como Presidente" (nota de José Díaz Briseño, corresponsal de Reforma en Washington, publicada el 9 de julio, 2008).
Faltan sólo cuatro meses para las elecciones presidenciales pero nadie se puede sentir seguro de que alguno de los dos candidatos será el ganador. La "guerra sucia" se está intensificando. En el nivel de los rumores, el senador Obama es acusado de no ser patriota porque no lleva la bandera estadounidense como escudo en la solapa. También, de haber sido educado como musulmán a odiar a Estados Unidos porque fue a una escuela musulmana cuando vivió brevemente en Indonesia. Su esposa es acusada de odiar a los blancos por haber vivido en la época de radicalismo de los líderes afroamericanos en Chicago y porque alguien la oyó alguna vez referirse a los blancos con el término despectivo de "whities" o "blanquitos". Ninguno de estos rumores ha sido confirmado con evidencia alguna pero nadie puede asegurar tampoco que no han tenido efectos sobre la credibilidad del senador por Illinois. En todo caso muestran que la cuestión racial no está ausente de las campañas y que eso va en aumento. Algo que se oye más en México que en Estados Unidos es que "la sociedad estadounidense no está preparada aún para tener a un afroamericano como presidente". Es cierto que el racismo en ese país no ha desaparecido, pero de eso a afirmar que "no estén preparados", es no haber estado nunca en un mitin del senador Obama, quien acaba de rentar un estadio en Denver para el discurso de aceptación de su nominación como candidato del Partido Demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, donde se esperan más de 70 mil asistentes. A nadie se le ocurre que McCain podría convocar a tanta gente, lo cual no quiere decir que la sociedad estadounidense no esté preparada para elegir a un senador de Arizona o cualquier otro atributo con el que se identifique a John McCain. Cualquiera que sea el resultado en noviembre, ya no se puede dejar de reconocer el ejemplo de democracia que la sociedad estadounidense está mostrando al mundo, al haber aceptado a dos miembros de minorías nacionales (una mujer y un afroamericano) como legítimos aspirantes a la Presidencia de su país.
Por lo que se refiere al futuro de la política migratoria de Estados Unidos, mi evaluación es que se va a poner peor antes de que empiece a mejorar. Algo nuevo está ocurriendo en la opinión pública de ese país. Está aumentando gradualmente el número y el sentido de las opiniones de simpatía en favor de los inmigrantes. Empieza a decaer ligeramente la predominancia en la opinión pública de la xenofobia rabiosa de las opiniones de Lou Dobbs de la cadena CNN. El fondo parece haber sido alcanzado en la predominancia de las medidas antiinmigrantes con el cambio hacia una mayor criminalización de los inmigrantes indocumentados representado por la elevación del hecho de entrar a Estados Unidos sin autorización gubernamental como una falta administrativa, a una "felonía", equivalente a un delito mayor. Este cambio fue puesto en práctica a partir de la llamada Operación Streamline que funciona actualmente en los puntos más comunes de cruce en la frontera con México de los estados de Arizona y Texas, según un informe de investigación de la Universidad de Syracuse en el estado de Nueva York. Durante los primeros seis meses del año fiscal de 2008, 30 mil 338 migrantes indocumentados fueron procesados en alguna corte federal de Estados Unidos y 28 mil 365 han sido sentenciados, lo que significó un incremento de 53.8 y 68.1 por ciento respectivamente, respecto de 2007.
Reforma
15/07/2008 |