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Persisten abusos contra empleados del sector turístico

Toleran largas horas de trabajo, bajos salarios y discriminación para conservar el empleo; falta cultura de denuncia

Esmeralda Espinoza/Osiris Cruz/SIPSE

CANCÚN, Q. Roo.- Bajos salarios, largas horas de trabajo y discriminación, son algunas de las situaciones que deben tolerar trabajadores del sector turístico que se desempeñan en puestos operativos como meseros, camaristas, lavadores de platos y limpieza general, para conservar su empleo.

Pasan muchas horas resguardados por hermosos muros, casi castillos, que impresionan la vista de los transeúntes, pero no son tratados como reyes.

Cansados por la rutina diaria, decenas de trabajadores uniformados acuden a diversos puntos de la ciudad de Cancún en distintos horarios para abordar el transporte que los lleve a la zona hotelera, el área más vistosa de la ciudad.

En el paradero ubicado en la Multiplaza Kabah en la avenida Puerto Juárez (Talleres), algunos trabajadores esperan el autobús ruta uno o bien la dos.

Son empleados de grandes cadenas hoteleras que ocupan diferentes puestos, sin embargo no todos cuentan con los mismos beneficios de quienes ocupan cargos de mayor rango.

Jenifer R. T., camarista de 22 años de edad, vestida de color café claro, tenis blancos y con audífonos para escuchar música mientras esperaba el autobús, recordó lo difícil que fue adaptarse a los trabajos temporales.

Expresó que cuando recién inició su carrera de camarista, dos años antes, tenía que firmar cada mes un contrato, al principio se preocupó, pues estaba consciente que a pesar de que trabajara por más de 10 años en el mismo hotel, nunca tendría antigüedad, por lo que su futuro parecía incierto.

Con el paso de los años aprendió que si quería tener un trabajo, debía moldearse a los lineamientos de cada empresa.

En dos años ha firmado más de 15 contratos laborales, además de que sus jornadas excedían las ocho horas diarias, pues debía limpiar 20 habitaciones, sin embargo los turistas en ocasiones no desocupaban las habitaciones a tiempo y eso afectaba el horario de trabajo.

En ese tiempo ganaba mil pesos quincenales, más las propinas que no pasan de los 900 pesos, pero ahora decidió cambiarse a otro hotel en el que le ofrecen contratos de tres meses y mejores prestaciones.

Además de Jenifer, Mauricio P. M., quien ha fungido como mesero en distintas cadenas hoteleras, aseguró que para obtener el status de mesero, primero debió pasar por la cocina para limpiar los trastos sucios, cada noche después del buffet nocturno empezaba su trabajo como limpia vajillas.

Reconoció que los tratos en esas ocasiones no fueron agradables, pues a pesar de que quedaba mucha comida, nunca le tocó una ración del menú servido a los turistas.

Pero su determinación fue mayor, admitió Mauricio: al término de seis meses de dificultades, logró colocarse como auxiliar del pastelero y se las ingenió para aprender un curso de inglés básico y en temporada alta pasó a ser mesero.

Un testimonial más es el de Jorge, otro mesero que expresó que los originarios de Chiapas son los que reciben peores tratos, pues cuando son contratos, difícilmente logran dejar de ser los limpia vajillas.

Los tres entrevistados, quienes prefieren omitir sus apellidos, señalan que este tipo de actividades laborales persisten en el destino.

Falta cultura de denuncia en trabajadores hoteleros

Los trabajadores hoteleros que están registrados con el salario mínimo, se caracterizan por tener una escolaridad mínima de primaria, aunque a la gran mayoría se les pide ya la secundaria.
Están acostumbrados a trabajar muy duro y bajo presión, y por temor a perder su empleo, rara vez denuncian si son violentados en sus derechos, informó Rogelio Márquez Vadivia, delegado de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) en Quintana Roo.

Estos trabajadores llegan de todas partes de la República, muchos son de aquí, otros vienen de Yucatán, Chiapas, Oaxaca, Estado de México y ocupan puestos de meseros, garroteros, barrenderos, mozos, afanadoras, jardineros, salvavidas, camaristas, etcétera.

El funcionario explicó que la mayoría de los puestos tienen un salario mínimo profesional asignado que puede ser consultado en la página web de la dependencia. Este sueldo es mayor que el salario de la zona "C", donde se encuentra Quintana Roo y que es de 59.08 pesos. En el caso de un ayudante de cocina, por ejemplo el sueldo diario ronda los 80 pesos.

Se calcula que 40% de los trabajadores quintanarroenses dados de alta ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), tienen estas características y que la mayoría de ellos recibe pagos por dos vías, a través de intermediarias, lo que provoca que el trabajador no cotice lo justo para su retiro y para su vivienda. Además, Márquez Valdivia aseguró que muchas empresas además dan de alta y de baja a los trabajadores de manera constante ante el IMSS para evitar el pago correcto de aportaciones obrero-patronales.

SIPSE
25/01/2012

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