Crece la desesperación por cancelación de Mexicana
CANCÚN, Q.Roo.- Cientos de turistas varados en este destino buscan desesperadamente la forma de regresar a sus lugares de origen.
Jazmín Ramos/SIPSE
Los paseantes acudieron al mostrador de la aerolínea para tratar de conseguir una solución al problema de sus vuelos. (Tomás Álvarez/SIPSE) |
CANCÚN, Q.Roo.- Del enojo a la indagación y de la desesperación a la súplica, así fluyeron los ánimos de los cientos de viajeros varados en el Aeropuerto Internacional de Cancún por la cancelación de las operaciones de Mexicana, quienes desde ayer viven prácticamente un calvario por conseguir la forma de regresar a sus lugares de origen, en tanto la empresa no se hace responsable por el hospedaje y a regañadientes en algunos casos buscan vuelos alternos.
La nacionalidad no importa, todos enfrentan el mismo procedimiento: primero les toman datos, luego los dejas esperando más de 30 minutos, para finalmente informarles que definitivamente no pueden hacer nada, les dan un número telefónico de oficinas centrales en donde podrán exigir el reembolso.
Caras largas, algunos de plano optan por las risas nerviosas y los más desesperados corren de una aerolínea a otra buscando alguna opción.
"No doy crédito a lo que estoy pasando, hace unos días feliz en Cancún, ahora no tengo como regresar a mi lugar de origen, no tengo hotel y los empleados de Mexicana se concretan a decir que tengo que esperar, eso es cinismo", indicó una joven turista de Monterrey que se identificó como Rosalba Cardel Molina.
Pero las historias continúan... mientras los empleados de mostrador de la aerolínea se miran unos a otros, ya no saben que pretexto inventar a los usuarios que de entrada muestran hostilidad, pero ante la negativa de una solución llegan a la súplica.
"Pero que seriedad hay en esta empresa, si sabía que se tenía tantos problemas financieros porque siguieron vendiendo boletos, no entiendo, esto sólo pasa en México, caray. ¡Oiga que no ve que mis hijos están cansados de estar esperando tanto tiempo en el aeropuerto, por favor!, explicaba Mariana Hernández de la Cruz a un empleado de la empresa, quien prácticamente la ignoró.
También hubo quienes trataron de hacer leña del árbol caído. Los operadores turísticos, ofreciendo hoteles y otros servicios, por si se alargaba su estancia en Cancún.
"Pues, a poco no es padre poder disfrutar de más días en Cancún, no lo vean como tragedia, más bien como una oportunidad de ampliar su estancia, nosotros ofrecemos hoteles en el área de playa a bajo costo y otros servicios de actividades acuáticas", explicaba un operador turísticos que dijo llamarse Romualdo Pérez Sánchez.
Sin embargo, mientras algunos aprovechaban para hacer negocios, los extranjeros varados no daban crédito a lo que vivían, "I can´t believe it" -no puedo creerlo- "no body can help us" -nadie nos ayuda", indicaba la familia Smith, de Los Ángeles, Estados Unidos.
Asimismo, una pareja de italianos consideró una verdadera falta de respeto para el tiempo y las necesidades de los demás, lo que hace la empresa, "entendemos que estén en quiebra, lo que no entendemos es que no hagan nada, que nos tenga aquí parados, mi esposa está embrazada y nadie nos soluciona nada", dijo indignado Giorgio Bonafesta.
En tanto en los módulos de información mostraban hermetismo, se limitaban a decir que era imposible conseguir vuelo, pues todas las aerolíneas estaban saturadas: Interjet, Aeroméxico, Avianca y American Airlines.
"Ya no hay más espacios, en ninguna aerolínea con las que tenemos alianzas y códigos compartidos, lo único que queda es el rembolso, que ellos busquen vuelos, que ellos ya los busquen, ya no hay nada más", gritaba una empleada de Mexicana, quien se negó a proporcionar su nombre.
El anuncio de la joven mujer le cayó como cubeta de agua fría a la familia de Marcelino Salado Ventura, originario de Chicago, Estados Unidos, que tenía cuatro horas esperando, entre el grupo venían dos menores de edad y una embarazada.
"Esto es inconcebible, tanto tiempo esperando para que nos digan eso, no es posible, son unos sinvergüenzas, traemos niños y mi hija está embarazada, pero que es esto, además ni siquiera nos dan la opción de pagarnos el hotel", recalcó.
Así los ánimos de los usuarios de Mexicana iban y venían, pasaban del enojo a la desesperación, en algunos casos detonaban en súplica, pero era imposible lograr nada.
Los empleados de Mexicana también mostraban indicios de cansancio, sin embargo, no perdía la postura: "Señora, ya le indicamos que no es culpa de nosotros, sólo cumplimos órdenes, la empresa lamentablemente dejó de operar, por lo tanto no podemos más que tratar de buscarles vuelo, pero si no, tendrán que esperar y pagar su hotel", repetía una y otra vez una empleada de mostrador.
En tanto otros de plano se armaron de paciencia y en un rincón del aeropuerto instalaron su propio campamento, maletas por un lado, almohadas y frazadas comenzaron a salir, los más sofisticados hasta sacaron la computadora.
"Mira si ellos hacen concha, por qué nosotros no, de aquí, de aquí no me mueve, me les planto aquí, y haber sáquenme, yo tengo como comprobar que tenía un vuelo y no me sacan del aeropuerto hasta que me consigan vuelo", aseguró una irreverente joven, de nombre Romina Guerrero Leyva, del Distrito Federal.
De esta forma transcurrió el segundo día de la cancelación de operaciones de Mexicana, caras largas, pasajeros varados, empleados frustrados y uno que otro que decidió pernoctar en el aeropuerto.
SIPSE
30/08/2010
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