El silencio de Bello
Por Renán Castro Madera
Demasiado tarde, así puede calificarse la actuación del procurador Bello Melchor Rodríguez Carrillo, quien en este fin semana le prohibieron seguir abriendo la boca para poder enfriar el grave problema que han generado sus irresponsables declaraciones en torno al homicidio del matrimonio canadiense Ianiero.
No se trata de prudencia ni de mesura por parte del procurador, pues el silencio que ha tenido que guardar desde el sábado pasado, obedece exclusivamente a la incapacidad mostrada y a la serie de torpezas que bien pueden calificarse de irresponsabilidades que ha demostrado a lo largo de los escasos 12 meses que lleva al frente de esa importante dependencia.
No se trata de que ruede su cabeza ni de desgastarlo para lograrlo, pues sus acciones han sido las lápidas que él mismo ha construido sobre sus espaldas y que ya empiezan a impactar a su jefe directo, el gobernador Félix González Canto.
Y es que sin rayar en el alarmismo, el polvo que levantaron las absurdas declaraciones de Rodríguez Carrillo, han propiciado que los ojos de la dirigencia nacional del PRI, sigan con suma atención la actuación del procurador que viene a sumarse a los escándalos que han tenido que enfrentar funcionarios y ex funcionarios surgidos del tricolor como es el caso del gobernador de Puebla, Mario Marín "El gober precioso" y Arturo Montiel, ex gobernador del Estado de México.
Por ello se le ha dado puntual seguimiento a la actuación de este funcionario quintanarroense quien al igual que los personajes arriba mencionados ha cometido una serie de irregularidades que empiezan a ser mella en el ánimo del electorado, pues si bien su jefe el ejecutivo estatal Félix González Canto ha levantado la diezmada bandera de su partido, tal parece que Bello Melchor se empeña por todos los medios en hundir en la mediocridad el trabajo del actual gabinete estatal.
No se trata de seguir alimentando el fuego de esta hoguera que el procurador se empeñó en avivar y convertirlo en un infierno por la falta de credibilidad y respeto que debe imponer el titular de la Procuraduría, pues lo único que hemos realizado es plasmar puntualmente los desaguisados y dislates de este funcionario que amenaza con seguir cometiendo torpezas al por mayor.
Lo difícil está por venir, pues aún cuando permanezca callado como se lo han ordenado, los errores cometidos y que provocaron un callejón sin salida al caso del matrimonio canadiense, es evidente que aún cuando de ahora en adelante las investigaciones sean enfocadas hacía un trabajo profesional y con resultados positivos, es evidente que la actuación del procurador propiciará la falta de credibilidad en los resultados que pueda dar a conocer, sólo por tratarse de Bello Melchor Rodríguez Carrillo. Si no, al tiempo...
Por Esto! de Quintana Roo
08/03/2006 |