Cercan PFP y Ejército zonas devastadas
Toman efectivos el control de la zona y vigilan centros comerciales y gasolinerías para evitar rapiña y saqueos
Por Daniel Pensamiento
Elementos del Ejército mexicano y la Policía Federal Preventiva (PFP), montaron ayer un cerco de vigilancia en gasolineras, centros comerciales, e iniciaron patrullajes para retomar el control de la seguridad en este centro turístico.
Luego de que el huracán "Wilma" abandonó territorio mexicano, y la gente pudo salir de sus refugios, los actos de saqueo y rapiña en supermercados y tiendas se incrementaron, generando un caos en las zonas afectadas.
La inseguridad creció en la medida que escaseaban los alimentos, el agua y los servicios básicos.
La radio del Ayuntamiento de Cancún oficializaba el toque de queda implantado a las 19:00 horas para todos los pobladores.
Sin embargo, la calma regresó al lugar. Y es que desde la mañana de ayer los vehículos militares patrullan las calles y han formado destacamentos de 10 elementos que vigilan los centros comerciales y las gasolinerías.
En éstas últimas, se puede apreciar filas de gente y vehículos de hasta 5 kilómetros para abastecerse del combustible.
El comercio organizado no ha digerido los estragos del saqueo al que fue sometido, y sus propietarios han optado, al igual que los bancos, a no registrar las operaciones habituales en está región.
El vandalismo evidenció la debilidad de las autoridades locales, que pidieron el auxilio de las fuerzas castrenses.
"¡Hay indignación, hay rabia de la gente por toda la corrupción que ha habido! ¡Dicen 'hay que quitarle a los ricos y joderlos'! ¿Pero porqué?, por todo lo mal que han hecho los malos gobernantes", lamenta Carmen de Olavarrieta, propietaria del Hotel Plaza Kokai.
"Ahí, tenemos el caso de Arturo Montiel, la gente ha visto como se enriqueció, casas y todo, y no le hace nada, y se suman los errores del Ayuntamiento que prometió comida y no dio nada", añadió.
Ha sido un error de las autoridades, asegura, no haber ordenado el ingreso del Ejército desde el primer día de la tragedia.
Los vándalos, agregó, se llevaron todo, y ahora no hay que comer.
"Es una situación de miedo, nadie puede estar seguro aquí, menos con el grave desempleo que se avecina por los daños que sufrió la zona hotelera. La presión social va ser mucha.
"Lo peor de todo, es que la misma Policía ha sido cómplice del saqueo, no es posible que le dijeran a la gente: llévate la comida, y los aparatos eléctricos súbelos a la camioneta. Ahí los tienen guardados en casas de los policías", advierte De Olavarrieta.
Conseguir comida en medio de la devastación ha sido difícil, y ha brotado el resentimiento social hacia las autoridades estatales
"Ahí están vendiendo lo que se robaron ayer (anteayer), pero que más le hacen si no llega la comida, pues van a continuar robando", justifica Freddy Poot, originario de la colonia 101.
"No, ya nadie le cree al Gobierno, siempre engaña a la gente. ¿Qué pasó con "Gilberto"? ¿Qué paso con "Emily"? ¡Siempre promete y nunca cumple! Es culpa del Gobierno que la gente saliera a buscar comida, y pues unos aprovecharon para robar, eso es cierto, pero no todos".
El sentido común de Poot, ha sido captado por los empresarios, quienes echaron andar, con plantas generadoras de energía, las bombas de gasolina para desocupar los depósitos de combustible.
"Es mejor despachar y que se venda todo, antes de que vengan a abrir los depósitos y se roben la gasolina", dijo Luis Kú, gerente de la gasolinera servicio Ciudad Industrial.
Las filas por obtener gasolina son similares para conseguir agua en la planta de la Coca-Cola, que abrió sus puertas para la venta del líquido,
Y, por la tarde se sumaron las cadenas de servicios de Soriana, Chedraui, Sanborns, cobijados por los fusiles de los elementos del Ejército y PFP, que patrullan las calles.
"La instrucción ha sido abrir las puertas hasta las 2 de la tarde (de ayer), porque ya están cuidando los de la PFP, por eso ya podrá entrar la gente a comprar", explicó Teodoro Hernández, encargado de vigilancia de Soriana.
Organizan patrullas civiles
Para Odel Mazariegos la llegada de elementos del Ejército mexicano a su colonia 103-Hacienda, es un alivio.
Mazariegos perteneció a las filas del Ejército en el Regimiento 33 con sede en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, del que pidió su baja formal hace 4 años para instalar su domicilio en Cancún.
"Fui a hablar con el Teniente Coronel, Jorge Pérez, por que lo conozco desde San Cristóbal de las Casas, y le pedí apoyo para vigilar la colonia, pues andan muchos queriendo aprovechar que no hay luz para robar en las casas.
"Sí me dio el apoyo, mandó una patrulla anoche (anteanoche) y me pidió que uniformáramos un grupo de 40 hombres con playeras blancas y palos para capturar y castigar a los vándalos antes de entregarlos a la autoridad", narra.
Solo se utilizarán palos, enfatiza, nada de machetes ni otro tipo de armas en la intercepción de quienes pretendan ingresar a la colonia a robar.
"Se ha dividido el grupo, 20 montan guardia y 20 realizan rondines en la colonia, por que hace dos noches los rateros entraron a la tienda de una señora y la ataron de pies y manos mientras saqueaban todo.
"Pero eso ya no va volver a ocurrir, si los agarramos serán azotados a palos", advierte.
Reforma
24/10/2005