Los policías estatales y municipales hicieron uso de macanas y gases lacrimógenos en contra de los manifestantes, quienes avanzaban sobre un carril de la exclusiva zona hotelera de este balneario.
La batalla campal forma parte de la abierta confrontación entre la administración del gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, cuyo gobierno es acusado de proteger a pederastras y proxenetas, y los directivos de la casa hogar La Casita, a quienes el procurador de Justicia de la entidad, Bello Melchor Rodríguez, responsabiliza de sustracción de menores.
Mujeres, hombres y niños fueron impedidos de continuar su camino, al filo de las 18:00 horas, y para ello los elementos de las policías participantes emplearon sus escudos, lo que provocó que grupos de manifestantes opusieran resistencia y se desataran así los primeros connatos de violencia.
Los civiles fueron jaloneados y posteriormente, cuando se recrudeció la violencia, fueron golpeados con toletes y llevados a un local de gobierno, donde quedaron a disposición de las autoridades.
El representante legal de los detenidos responsabilizó más tarde al gobernador Félix González Canto, y al alcalde de Cancún, Francisco Alor Quezada, de la represión y violación de sus derechos humanos de que fueron objeto los manifestantes.
Los inconformes caminaron por espacio de una hora por uno de los carriles de la avenida, sin bloquear el tránsito vehicular. Sin embargo, la policía instrumentó un operativo especial y cerró el paso al contingente, a la altura de uno de los hoteles de mayor lujo de la zona.
Fuente: La Crónica de hoy
Sección Nacional
21/08/2005
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