Lydia Cacho y Poniatowska arremeten contra el gober precioso
Presenta en el Zócalo de Puebla su libro 'Los Demonios del Edén' ante aproximadamente 2 mil personas
Por Francisco Rivas
Puebla, México(5 abril 2006).-La periodista Lydia Cacho arremetió ayer contra el Gobernador Mario Marín y exigió su renuncia al perder la confianza de la ciudadanía.
Cacho visitó el estado de Puebla para presentar su libro "Los demonios del edén" y ante casi 2 mil personas dijo que el Mandatario debe separarse del cargo después de que prefirió proteger a su amigo Kamel Nacif.
En el zócalo, advirtió al Ejecutivo local que debe ejercerse un poder compartido y no vertical, porque éste último mata, viola y no permite el desarrollo de la democracia.
"Aquí, Mario Marín, en Puebla, estamos exigiendo que el poder sea de todo el pueblo, que se respete la Constitución".
La periodista también resaltó que la sociedad poblana demuestra en sus calles que pese a las diferencias políticas e ideológicas que la dignidad ciudadana no tiene precio.
"Están demostrando que Mario Marín llegó al poder porque la gente lo llevó a él, pero ahora le piden que renuncie.
Cacho dijo que detrás de ella están los niños y las niñas víctimas de pederastas, las presas y las policías que la apoyaron durante su detención en Puebla, y los infantes de quienes se desconoce su historia.
La visita de Cacho provocó tumultos. En la calle la gente se acercó para felicitarla; mujeres y hombres buscaron la foto, el autógrafo y hasta le entregaron un ramo de alcatraces en señal de respaldo.
Figuraron las arengas como "¡No estás sola!" y "¡Fuera Marín!", así como las pancartas que lucían frases de repudio: "¡Nuestros niños nunca estarán seguros mientras haya pederastas solapados por gobernadores!".
La escritora Elena Poniatowska, en su turno durante la presentación del libro, afirmó que las manifestaciones de repudio contra Marín, en Puebla, son un ejemplo nacional de que sí existe la sociedad civil, la cual despertó para mostrar su indignación.
Además, los poblanos de ninguna manera son una comunidad pasiva, sostuvo, que, por el contrario, ahora gritan y exhiben las arbitrariedades de sus gobernantes.
Reforma
06/04/2006 |