ESPECIAL
El otro Succar Kuri
Maité Romero Díaz
Expresión Libre
En el marco del renovado interés público en el caso Succar Kuri, desencadenado por su reciente extradición y el sospechoso arresto de la periodista Lydia Cacho en meses pasados, han comenzado a reaparecer en escena personas de trayectorias oscuras que pretenden desinformar para favorecer a sus patrones pedófilos.
Tal es el caso de una susodicha gestora social de nombre Mónica Araceli Sánchez, quien se ha dado a la tarea de visitar a algunos periódicos locales para proteger a otro famoso hotelero violador de niñas—preso actualmente en la cárcel municipal de Cancún por haber ultrajado salvajemente a una menor con retraso en sus facultades mentales. Se trata de Miguel Ángel García Rascón, ex gerente de una importante cadena hotelera, una especie de segundo Succar Kuri, con la diferencia de que su oportuna denuncia y la movilización de |
Ampliar foto. Mónica Araceli Sánchez, supuesta "gestora social", lava la imagen al pederasta Miguel Ángel García Rascón |
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ONG’s locales, impidió, por muy poco, que evadiera la acción de la justicia a fines de 2004. |
Queriendo sorprender a la opinión pública, como si la sociedad cancunense no tuviese memoria o no supiese que personas están del lado de los hoteleros pederastas acaudalados, Mónica Araceli Sánchez, quien carece de estudios en materia legal, critica, con tono de magistrado, al juez Benjamín Navarrete Silva por haber dictado el auto de libertad y exonerado a la abogada Leydi Campos el pasado 21 de diciembre de 2005.
El lector de sus críticas, vertidas en visitas a la redacción de algunos diarios, no puede sino preguntarse qué puede entender de leyes la empleada doméstica y cómplice de un pederasta.
Como se publicó en su momento, Mónica Sánchez obtiene sus ingresos haciendo, entre otras cosas, mandados en la casa de García Rascón, como lavarle el carro. Se recordará que Mónica fue también un favorecido ariete de la PGJE del estado antes de la detención de Campos, haciéndose pasar ante incautos indistintamente por “abogada”, “gestora social” y “representante legal” de personas supuestamente agraviadas por la activista Leydi Campos. Casi nadie cuestionó sus credenciales y—como por arte de magia— se le proporcionaron amplios espacios en algunos medios locales para favorecer al violador preso.
Una investigación reveló, sin embargo, que Mónica Araceli Sánchez es en realidad empleada del mencionado pederasta, Miguel Ángel García Rascón. Dicho sujeto, cabe señalar, no es la primera vez que abusa sexualmente de una menor de edad en Cancún. De acuerdo a la causa penal 90/2002 del Juzgado tercero penal, García Rascón ultrajó sexualmente a una niña. De dicho ilícito, el hotelero está confeso, según consta en su declaración ministerial del 7 de junio de 2002 que se puede consultar en la citada causa. En 2003 fue hallado culpable por el juez tercero penal. Nunca apeló su sentencia.
Hoy, el violador reincidente se encuentra preso desde hace más de año y medio, pero por otro crimen similar pero con más agravantes: la mencionada violación de una menor con retraso mental. Detalles escalofriantes y el peritaje médico pueden consultarse en la causa penal 381/04 que se le sigue.
Miguel Ángel García Rascón es considerado peligroso por su capacidad de corrupción ligada a su riqueza personal y nexos políticos, pero, sobre todo, por ser un abusador sexual reincidente de niñas que posa un riesgo permanente para las niñas pobres de Cancún (en los dos casos sus víctimas eran de escasos recursos).
En el caso de Mónica Araceli Sánchez, después de meses de farsa, se demostró que la sedicente “gestora social” era dependiente económica del pederasta y sólo buscaba desvirtuar la denuncia que tiene a su patrón en la cárcel, la cual fue interpuesta por la abogada Leydi Campos a favor de la segunda víctima de García Rascón, la menor cancunense con retraso mental.
También se comprobó que Mónica Araceli Sánchez carece de cédula profesional como abogada, no tiene estudios profesionales de ningún tipo, ni trayectoria en la entidad como gestora social.
Pertenece más bien a esa extraña especie de mujeres que, de cuando en cuando, salen a la palestra pública a defender pederastas adinerados (como también ha sucedido con el mismo Succar Kuri): a tratar de desinformar y confundir para favorecer a quienes les pagan para eso.
Fuente: Expresión Libre
26 de julio de 2006 |