Portada –› Especiales–› Dana
Enviar por Email  | Versión para imprimir

Miel sobre cenizas
(Quinta parte)

Silvia Cherem S.

Ciudad de México (05 de octubre de 2007).- A su llegada a Cancún, los Rishpy se topaban en cada rincón con Dana. En los espectaculares que su hijo mandó instalar por toda la ciudad, su hija sonreía; la imagen se nublaba con la leyenda: "Desaparecida. Dana Rishpy (25)". En ausencia, a escasos días antes acababa de cumplir 25 años. Se ofrecían 5 mil dólares de recompensa a quien diera información sobre su paradero. El teléfono del Centro Nacional de Atención de la Policía Federal se inundó de llamadas con información falsa.

Los israelíes, y en especial los Rishpy, estaban acostumbrados a ver la foto de Dana en carteles citadinos. Cuando ella tenía 4 años, un fotógrafo amigo pidió permiso para capturarla con la lente, y su imagen de muñequita de ojos verdes y mirada pícara resultó tan sugestiva, que el Moshav Lajish la utilizó para anunciar las uvas producidas en Israel. Figuraba Dana en todos los rincones del país: camiones, escaparates, anaqueles, supermercados, cajas de fruta, espectaculares.

Siendo niña, todos la reconocían; hasta hace muy poco tiempo seguía anunciando frutas. Sin embargo, a diferencia de aquellos espectaculares, su fotografía en México era miel sobre cenizas.

Dania y Dror llegaron a México con un compromiso como pareja: independientemente de lo que les deparara el futuro, se mantendrían unidos, como jefes de familia. Pocos días antes de viajar, en Israel les habían presentado a un hombre que había sufrido el asesinato de su hijo en Estados Unidos hacía cuatro años. Era 20 años menor que Dror, pero era ya un anciano.

Fumando con desesperación, con los dedos amarillos de nicotina, les contó que no sólo como murió su hijo, sino que perdió todo: mujer, familia, dinero, amigos, salud, apetito y sueño. Nunca logró saber dónde quedaron el cadáver de su hijo y la memoria de su vida pasada. Cada miembro de la familia tuvo una idea de cómo responder a la pérdida, y las recriminaciones terminaron en rupturas irreconciliables. "Nos aconsejó no destruirnos, reconocer que la vida continúa. Nos hizo prometernos que no nos permitiríamos caer en el hoyo negro. Sobreviviríamos por nuestros hijos, por nuestros nietos, por nosotros".

La retórica parecía fácil, pero eran inevitables el llanto y el dolor, la pérdida de apetito y sueño. Dania se contentaba con una ilusoria esperanza: "Mientras no haya cuerpo, todas las teorías y posibilidades están abiertas".

Pero no así Dror: para él, el escenario era contundente: Dana había sido asesinada. "Alguna vez me inquietó ver su cabello tan largo. Le dije: 'Dana, me da miedo que alguien te ahorque con tu pelo'. Para ella era un orgullo de feminidad. Hoy me horroriza haberlo pensado. Me atormenta lo que pudo haber vivido en sus últimos momentos. Quizá Matthew quiso violarla o drogarla. Dana no se dejó: era alta, veloz, capaz de defenderse, y él la estranguló. Quiero suponer que no quería matarla, pero así sucedió... No hay consuelo".

Testigos clave

Dror piensa que Matthew no pudo haberse deshecho por sí solo de ella; alguien lo ayudó. Llegó a México con la intención de hallar al cómplice. "No la arrojó al mar ni a un cenote, tampoco la dejó a la intemperie. Creo que la enterró a más de un metro de profundidad en las dunas de arena de la Reserva de la Biosfera, y, como actúan los criminales, se quedó en Tulum hasta que se cercioró de que sería imposible hallarla".

"El Húngaro", quien dice ser comerciante de playeras y artesanías, era el testigo que buscaba Dror Rishpy. Cuando finalmente fue cuestionado por la Policía, el 25 de mayo, Zsolt Fejer, que no se identificó con ningún documento, comentó que el viernes 30 de marzo asistió a la fiesta de playa del hotel Mezzanine. Fue solo. Como a la una de la mañana, "Mateo" y ocho personas más" le pidieron aventón para llegar a Playa Esperanza. Fejer rentaba una cabaña en Hydens Hideout, donde se hospedaba con su mujer argentina y su niño pequeño, que lo visitaban, y, según dice, aceptó dar "ride" a quienes se subieran a la parte de atrás de su camioneta roja. Asegura que eran muchos; sólo recuerda a "Mateo" y a una chica de pelo largo. Como a las 3:00 horas, dijo, "Mateo" lo despertó para pedirle una cobija. No supo más. Una semana después, "Mateo" le contó que tenía la mochila de una chica "que se fue de viaje".

La declaración de "El Húngaro", quien acepta que le daba cápsulas de éxtasis a Matthew, quedó sin mayor cuestionamiento. La Policía sabe, y se confirma en una entrevista posterior, que se llevó a cabo recientemente por un equipo de investigadores independientes, que él es distribuidor de LSD, éxtasis y otras drogas más en las fiestas y playas. Nadie lo persigue por ello.

Las autoridades tampoco cuestionaron el asunto de la cobija. Dijo él que Mati la dejó en la mañana en la cerca, pero nadie verificó que "El Húngaro" efectivamente la haya regresado al hotel. En ella hubieran podido realizarse pruebas para confirmar o desechar la hipótesis. Se sospecha que esta cobija, solicitada al amigo bien entrada la madrugada, sirvió para cargar el cuerpo muerto de Dana. "El Húngaro" quizá sabe más de lo que ha confesado; quizá ayudó a su amigo a desaparecer el cuerpo tras el asesinato", dice Dror.

Los Rishpy reconocen que la Policía local inicialmente intentó investigar: cuestionó a los recepcionistas de los hoteles, destinó a cerca de 30 elementos para explorar zonas selváticas, manglares y cenotes; indagó las salidas en líneas aéreas y centrales de autobuses; hurgó los expedientes de las arrendadoras de Tulum; realizó operativos en Campeche. Esto, sin embargo, no fue suficiente.

"Bello Melchor, el Procurador estatal, ordenó el día 27: Búsquenla, viva o muerta". Sin embargo, a medida que se acercaban el verano y la afluencia de turistas, desviaron el interés. En Tulum conviven en simbiótica relación las drogas, el turismo, el comercio y la complicidad de las autoridades", señala Rafael, tío de Dana.

Cuando en Quintana Roo sintieron agotados los cauces, procedieron a realizar operativos de búsqueda en Belice, con el fin de "ubicar a Dana en otro sitio", para garantizar que Quintana Roo es zona segura. El 7 de junio, Didier Vázquez, director de la Policía Judicial de Quintana Roo; Jorge Rishmawy Ávila, agente del Ministerio Público de Tulum, y Mario Fernando Lira Manzanero, comandante de la Policía Judicial del estado, partieron a Centroamérica a buscar a Dana. Siguiendo una ruta desde la frontera, es decir, desde Corozal hasta el Cayo Plascencia, fueron mostrando la foto de Dana Rishpy a los pobladores. Los acompañó Santiago Góngora, de la Policía de Belice. La mayoría de la gente a la que cuestionaron afirmó que no había visto a Dana; sólo uno que otro dudó.

Cuando llegaron con Peral Leslei, una mujer de 69 años que radica en Plascencia, le presentaron fotos individuales de "una pareja": Dana Rishpy y Matthew Walshin. Dijo ella que, unos días antes, estuvieron por ahí; desconocía sus nombres, pero creía que se habían ido a Honduras. Señaló: "No estoy segura, pero se parecen". Esto bastó para que el 14 de junio, unos días después, Bello Melchor, Procurador estatal, afirmara de manera contundente que tenía evidencia de que Dana estaba con "su novio" en Belice, y que se dirigían rumbo a Honduras.

Cuando la televisión hizo eco de esta nota en los noticieros nocturnos, Dania y Dror comenzaron a recibir llamadas de conocidos: "Está viva, está viva". Sabían ellos que era imposible. Matthew seguía en Estados Unidos, sabían exactamente dónde. Era ilógico, además, que Dana se hubiera marchado sin documentos, sin dinero y sin llamar. Era un ardid más de la Procuraduría estatal.

Unos días después, Itzhak Erez, Cónsul de Israel, pidió a su homólogo de la Embajada de Israel en El Salvador que buscara a Peral Leslei en Plascencia.

Llegó con nuevas fotos. Sin embargo, esta vez eran de una sobrina con fisonomía totalmente ajena a la de Dana. Se las mostró a la mujer y le preguntó si reconocía a Dana Rishpy. Ella respondió de inmediato: "Ya se los dije: es ella".

"Era obvio que esta mujer tenía indicaciones de confirmar la información. No sé si fue cuestión de dinero o necesidad de responder a un favor. Lo que es un hecho es que la información fue falsa", señala Itzhak Erez.

Dania Rishpy llamó la noche del 14 de junio a la televisión para desmentir la supuesta aparición de Dana. Ninguna persona respondió a su llamada ni rectificó el error. Cinco semanas después, el 21 de julio, los Rishpy decidieron regresar a Israel. Una noche antes, Juancho, un conchero que les llevó Mercedes Saviñon, una amiga mexicana, dio su versión de que Dana había muerto ahorcada.

"Nos vamos físicamente, pero no descansaremos hasta saber lo que sucedió la noche del 30 de marzo, cuando Dana desapareció. Nos resulta incomprensible que si Matthew Ryan Walshin salta a la vista como posible culpable, la Procuraduría estatal no haya presentado una petición para extraditarlo de Estados Unidos. Nos oponemos rotundamente a que continúen las mentiras: Dana jamás se fue de México. Con el apoyo del Gobierno israelí, nosotros no cesaremos la búsqueda. Tenemos esperanzas de hallar a nuestra hija... pronto".

La familia busca que la PGR se involucre en el caso. El 1 de julio, Bello Melchor Rodríguez y Carrillo, Procurador de Quintana Roo, decidió cerrar el expediente estatal. "¿Cómo puede ser posible que con tantas pruebas de que el crimen se cometió en su estado, Bello Melchor se dé por vencido?". El Procurador estatal declaró, sin empacho, que la PGJE se daba por vencida, porque "Dana está jugando a las escondidillas con las autoridades".

Los empresarios y hoteleros de la zona, indignados ante la inseguridad, la proliferación del narco y del crimen organizado, los asesinatos y la desaparición de turistas en Quintana Roo, han exigido más de una vez el cese del Procurador (Expresión Libre, 1 de julio de 2007). Laura Susana Martínez Cárdenas, segunda visitadora de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, ha denunciado que en Quintana Roo "ningún expediente se mueve sin gratificación".

El caso de Dana es sólo un asesinato más que se añade a una extensa lista. El más notorio fue el de los canadienses Dominic y Annunziata Lanero, degollados en su cuarto del Barceló Maya Beach Resort, en Cancún, hotel de cinco estrellas, el 20 de febrero de 2006, tras asistir a la boda de su hija Lily. Más de un año después, sin ningún avance en aquel brutal asesinato de los Lanero, sin ningún avance en la desaparición de Dana Rishpy, los quintanarroenses se preguntan hasta cuándo seguirán las extorsiones, la ineficiencia y la tortuosa aplicación de la justicia en el Estado.

MAÑANA: Posdata

Reforma
05/10/2007

Comparta esta nota:     Del.icio.us del.icio.us    Fresqui Fresqui    Menéame menéame    Technorati Technorati