Edén para delincuentes
Demetrio Sodi de la Tijera
03 de junio de 2005
MÉXICO es uno de los países más seguros para los delincuentes. De cada 100 delitos que se cometen sólo un delincuente acaba con ejecución de sentencia condenatoria, los otros 99 siguen libres y tranquilos en las calles.
Según encuestas, la inseguridad pública y la delincuencia se han convertido en la mayor preocupación de la gente, superando otros problemas como el desempleo y la pobreza.
Con base en un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), de cada 100 delitos que se cometen en México 75 no se denuncian, y de los 25 en que la denuncia se lleva a cabo, sólo en 4.5 casos se concluye la investigación, en 1.6 se pone al delincuente a disposición del juez, 1.2 recibe sentencia y 1.06 recibe condena. O sea, 99% de los delitos que se cometen no reciben castigo y en 95% de los casos ni siquiera se concluye la investigación. La posibilidad de ser condenado en México es de las más bajas del mundo, y esa es una de las principales razones de los altos índices delictivos que enfrentamos.
Según el estudio del Imco, en los últimos cinco años más de 30 millones de personas mayores de 18 años fueron víctimas de la delincuencia y sólo 25% realizó la denuncia ante el Ministerio Público. De 75% que no denunció, 47% dice que no lo hizo porque no sirve para nada, y 63% de los que denunciaron dicen estar insatisfechos con la actuación del Ministerio Público (no se interesan, no hicieron lo suficiente). En Estados Unidos sólo 2.8% de los que denuncian argumentan deficiencias en el sistema de procuración de justicia. Por otro lado, cerca de 70% de la población dijo tener mala imagen del sistema de justicia mexicano.
Es obvio que si el delincuente siente que las probabilidades de acabar en la cárcel son sólo de 1% la propensión a seguir delinquiendo es altísima. La delincuencia va en función de muchos factores, pobreza, falta de empleo, etc., pero sobre todo de los niveles de impunidad que gozan los delincuentes.
Hay evidencias empíricas y de expertos que indican que aumentar la probabilidad de capturar al criminal tiene efectos positivos en la disuasión del crimen. Según estos mismos expertos, "aumentar la probabilidad de captura de un delincuente tiene mayores efectos de disuasión que el aumentar las penas". "Un aumento aleatorio en las tasas de criminalidad provoca que éstas permanezcan en el nuevo nivel si el aumento no es compensado por mayores recursos en la detención y el castigo de criminales".
Gary Becker, premio Nóbel de Economía, diseñó una ecuación para medir el beneficio neto de un delincuente al cometer un crimen. Esta ecuación demuestra que aumentar la probabilidad de ser condenado disminuye en forma directa el beneficio esperado neto de delinquir, y por lo tanto el número de gente dispuesta a cometer un delito.
En México, si queremos reducir los altos niveles de delincuencia, tenemos primero que incrementar drásticamente las probabilidades de condena a los criminales aumentando, por un lado, la capacidad de investigación y detención del Ministerio Público, y por otro, la proporción de casos que llegan a disposición del juez para condena.
Mientras los delincuentes sientan que no se les va a investigar o detener, y que su caso no llegará nunca al juez para sentencia, la delincuencia seguirá creciendo.
En la ciudad de México, la situación de la delincuencia y la inseguridad es una de las más críticas del país. Somos, según el estudio, el lugar en México con el índice más alto de crímenes per cápita (0.14) y con uno de los porcentajes más bajos de probabilidades de condena a los delincuentes (menos de 1%).
La falta de confianza de la ciudadanía en el Ministerio Público y en la policía provoca que sólo una parte de los delitos se denuncien. Según estadísticas de la Procuraduría del DF, se denuncian, en promedio, 450 delitos diarios, cuando en realidad, con base en encuestas realizadas, se cometen más de 1,800.
Se cuenta sólo con 3,000 policías judiciales, 1,000 por turno, que no tienen tiempo para investigar todas las denuncias y que menos tendrían si la gente denunciara todos los delitos. ¿Cómo pretende el Gobierno del Distrito Federal combatir la delincuencia e inseguridad si es imposible que los policías judiciales puedan llevar a cabo la investigación de la gran mayoría de los delitos?
Los delincuentes del Distrito Federal saben que las probabilidades de que sean denunciados, investigados y procesados son mínimas, y que lo más probable es que no reciban ningún castigo por los crímenes que cometen.
Mentira que en lo que va del actual gobierno haya habido una importante disminución de la delincuencia en el DF. La propia información del gobierno local publicada el día de ayer los desmiente. De acuerdo con sus propias gráficas, si comparamos el promedio diario que había de delitos en el cuatrimestre enero-abril de 2001 (442.7) con los que se realizaron en el primer cuatrimestre de este año (425.2) la disminución es sólo de 3% en cuatro años. No es con cifras amañadas ni con promedios como se va a reducir la delincuencia, sino asumiendo que los programas que se han establecido no han funcionado. La delincuencia e inseguridad no ha disminuido porque no ha sido la prioridad del gobierno capitalino y no ha habido los recursos que se requieren para aumentar el número y la capacidad de las policías preventiva y judicial. La ciudad de México tiene los índices mas altos de inseguridad y delincuencia del país porque, como lo dice el estudio, somos la ciudad con mayor impunidad y con menores probabilidades de que el delincuente acabe en la cárcel. A pesar de que para la población el principal problema es la inseguridad, las prioridades del gobierno capitalino han sido otras.
Según el estudio, la inseguridad es un factor que afecta no sólo la tranquilidad y salud de la gente, sino la competitividad del país y el interés por invertir en México. La inseguridad es un factor que ahuyenta la inversión y encarece los costos de las empresas. Según el Imco, si se reducen la impunidad y los índices delictivos, México podría aumentar su inversión en 3% anual. Asimismo señalan que si se mejorara el desempeño de la policía en las investigaciones y aumentara el nivel de condenas en 12.5% anual, la delincuencia bajaría 8.4% cada año.
La guerra contra el crimen no está perdida, se requiere un gran esfuerzo presupuestal y de coordinación entre todos los niveles de gobierno para ganarla. Se requiere que los delincuentes sientan que corren peligro de ser apresados y condenados, y que la gente tenga confianza para hacer todas las denuncias. Tenemos que dejar de echarnos la culpa unos a otros y dedicarnos a tomar las medidas de fondo para combatirla.
Es necesario asignar los recursos y cambiar las leyes que se requieran para dar respuesta a lo que sin duda es la principal demanda ciudadana y la mayor fuente de infelicidad y preocupación de la población. México tiene que dejar de ser un país seguro para los ladrones.
Senador de la República (PRD).
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