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En Ciudad Juárez empezó el genocidio
(los sistemáticos homicidios de mujeres)

Por Álvaro Cepeda Neri

En 1999, en ediciones Destino (obviamente de la siempre activa industria española de libros), apareció un texto crónica-reportaje del periodista Philip Gourevitch, con un largo título. Queremos informarte de que mañana seremos asesinados junto con nuestras familias . De éste escribí una nota bibliográfica, (consultar en este matutino: Ex Libris 31/X/04) una vez que puesto en mis manos por Mariano Albor me di, de inmediato, a su lectura. Es un relato dolorosamente impactante, por el sufrimiento de un pueblo: los tutsi de Ruanda, en África Central. Después, de Anagrama, otro libro, de Jean Hatzfeld: Una temporada de machetes . Una serie de entrevistas a varios de los hutu que fueron los que, precisamente a machetazos, mataron a 800 mil tutsis en cien días.

Eso quiere decir que 333 tutsis fueron asesinados cada hora, durante tres meses y diez días. Fue un genocidio, apenas comparable al que llevaron a cabo los nazis contra los judíos. Como escribió Hermann Cohen, en su libro recién traducido al español: La religión de la razón (Anthropos, editorial) y parafraseándolo, no pudimos más que vivir el sentimiento de compasión, ante el sufrimiento de ese pueblo casi exterminado: "es tanta la necesidad que el hombre tiene de este sentimiento de compasión, que el sufrimiento mismo se puede explicar por esta necesidad".

Después de esos dos estremecedoramente aterradores libros, se exhibió el filme: Hotel Rwanda . Y el documental: "¡Mátenlos a todos!: Historia de un genocidio" . Esta matanza, de una ferocidad comparable a la del circo romano de los emperadores con sus orgías de sangre matando cristianos, parece continuar en nuestro país también en términos genocidas. Y es que según la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio (aprobada en 1948 y en vigor desde 1951), define a ese delito no solamente como "la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso".

También es genocidio: "Matanza de miembros del grupo; lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; etc.". Y son sancionados: el genocidio como tal; la asociación para cometer genocidio; la instigación directa y pública a cometer genocidio; la tentativa de genocidio; y, la complicidad en el genocidio. Complicidad por omisión o por encubrimiento. Esta convención está suscrita por México y es parte de la Constitución. Y el Código Penal Federal, tipifica el genocidio, en su Art. 149-bis.

A lo que voy es que Ciudad Juárez es ya, mutatis mutandis, ya la Ruanda mexicana. A partir de los sexenios de Francisco Barrio-PAN (1992-1998), de Patricio Martínez-PRI (1998-2004) y lo que va del nuevo (des)gobernador, también del PRI: José Reyes Baeza (2004-2005), se desató lo que ya es un genocidio. La mano negra, mejor dicho: la mano sangrienta de la narcopolítica y sus sicarios, lo que implica a cómplices desde el poder estatal y municipal de Chihuahua-Ciudad Juárez, están metidos en esos homicidios de mujeres. Hay perversidades sexuales y pedofilia, porque ahora están matando a niñas.

Por todo el país se ha desatado una matanza de mujeres: en Sonora van ya más de 60; en Durango, más de 80; en Guanajuato, cínicamente confiesa el panista-foxista Juan Carlos Romero Hicks, que "han ocurrido al menos 168 homicidios de mujeres", en lo que va de su sexenio. En Sinaloa, donde desde el desgobierno de Juan S. Millán hasta lo que va de la administración de su heredero Jesús Aguilar Padilla (1998-2005), donde se han llevado a cabo, nada más en este año 270 asesinatos, más de cien corresponden a mujeres. Y no es que en Ciudad Juárez solamente se ejecute a mujeres, pero estos homicidios son más y con características de violaciones sexuales, extirpación de órganos y otras perversidades.

Las investigaciones se topan siempre con el muro de intereses policiacos, de funcionarios del gobierno estatal y municipal; bandas de criminales, narcotraficantes, delincuentes comunes... todos a una en una red poderosa de conexiones de dinero, de quienes graban filmes pornográficos, de quienes con su impotencia sexual "gozan" mirando matar sexualmente a mujeres y niñas, así como participando en orgías de violencia sexual. Están metidos políticos, tratantes de blancas, prostíbulos, traficantes de órganos y negociantes de turismo sexual. Y, claro, como siempre, funcionarios coludidos con policías y militares con quienes pagan y pagan muy bien (y en dólares) esos homicidios de barbarie sexual en grado ya de genocidio, por cuanto que existe un "sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física".

En Ciudad Juárez comenzó ese genocidio, en un contexto de más asesinatos hasta de hombres; pero, en ese municipio fronterizo, como origen de un centro de gravedad expansivo, han tenido lugar, de manera metódica y sistemática, esos crímenes que superan la cifra, únicamente de mujeres, de más de 500. La provocación ha llegado, por parte de los genocidas, hasta ya estar matando niñas. Y el caso es que los tres desgobernadores (uno de ellos, el panista Barrio Terrazas hasta autopostulándose como candidato presidencial para, por omisión o directamente, hacer de todo el país una Ciudad Juárez), nada hicieron para detener esa barbarie.

En Ruanda el genocidio de niños, mujeres y hombres fue de una brutalidad apenas creíble por los testimonios. Fue un odio interracial generado por la ocupación de Bélgica que contrapunteó a hutus contra la minoría de los tutsi , la indiferencia y luego tardanza para intervenir de la ONU, como las administraciones francesa y estadounidense, que se hicieron de la vista gorda. En Ciudad Juárez y demás lugares del país, los presidentes Salinas, Zedillo y ahora Fox han dejado crecer el genocidio. Y como ya fue aceptado el Tribunal Penal Internacional, al menos Fox debe ser acusado para que se le juzgue.

El señor Fox, cada vez más con el síndrome de Bucaram (éste fue destituido por "incapacidad mental" para gobernar), para quitarse de encima la presión, designó el año pasado, como órgano desconcentrado de Gobernación la "Comisión para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez". Un nombre impresionante... sin facultades reales y sin poder político ni jurídico. Una simple pantalla. Los homicidios han continuado con la misma virulencia de la criminalidad iniciada hace ya 13 años. No hay el menor interés de Fox ni del (des)gobernador actual de Chihuahua del PRI ni del presidente municipal del PAN. El genocidio de Ruanda se inició con homicidios "en su mayoría, mujeres y que habían sido violadas antes de ser asesinadas". Ciudad Juárez es ya la continuación de Ruanda.

20/06/05

cepedaneri@prodigy.net.mx

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