El pedófilo y el Procurador (O las hordas de Melchor)
José Ángel Azcarate
Fundación Cultural Catalana
Niñas quemadas vivas con impunidad en Cancún . Violadores sueltos ante la indiferencia de la autoridad. Protección de Estado a pedófilos adinerados. Represión e intimidación policíaca contra activistas y defensores de derechos humanos. El sello de la nueva administración gubernamental en el estado mexicano de Quintana Roo es la corrupción y el autoritarismo. El reporte anual de Amnistía Internacional sobre derechos humanos, presentado anteayer en Londres, mostró una lúgubre panorámica de la cuestión en México. Sobre todo, enfatizó la ONG internacional, el mayor deterioro ocurre en los niveles estatales. Cancún es un fiel microcosmos de ese retrato.
Bajo la naciente dirección del procurador de justicia, Bello Melchor Rodríguez , la negligencia y el abuso de poder en la PGJE , han producido, en corto tiempo, escenarios surrealistas. Escenarios de anarquía, inestabilidad e impunidad, peligrosos para la ciudadanía e imagen internacional de Cancún.
No me refiero solamente al reciente caso de los asesinos que quemaron vivas a dos niñas dentro de un jacal de palma para vengar una afrenta personal contra el padre de las mismas. La integración de la averiguación previa fue tan torpe, que el juez penal se vio forzado a decretar la libertad bajo fianza de los homicidas. Sencillamente, la Procuraduría de Justicia no aportó ni una sola prueba de intencionalidad de los autores del salvaje infanticidio . Como resultado, quienes quemaron vivas a dos niñas mayas de 5 y 7 años, estarán transitando libremente en Cancún mientras son procesados por un delito escalofriante. El problema, ha señalado el juez tercero de lo penal, Víctor Manuel Echeverría, fue la pésima integración del expediente por la novata procuraduría, más interesada, a últimas fechas, en detener ilegalmente a activistas de derechos humanos e incomunicarlos -como sucedió ayer viernes y dio fe un juez-, o en hacer espectaculares operativos al estilo de las redadas del Negro Durazo contra la asociación civil La Casita .
El procurador de justicia está trabajando, pero no para que Cancún sea un destino turístico mas seguro. Está ocupado también en su cruzada personal contra la abogada Leydi Campos.
La incompetencia de la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo es tal, que el peligroso pedófilo y violador de menores, Javier Solano , quien tiene orden de aprehensión desde hace meses, entra y sale de Cancún a sus anchas, sin que nadie haga nada. Al respecto, la asociación civil Defensa de los derechos humanos de la mujer y el menor desvalido, A.C., ha solicitado reiteradamente al procurador Bello Melchor Rodríguez que sus agentes cumplimenten la respectiva orden de aprehensión. Su respuesta ha sido dejar el caso impune , a costa de la seguridad de las familias de Cancún y del turismo.
En sus múltiples declaraciones a los medios locales, el principal encargado de la justicia en Cancún y el estado no dice nada sobre su negligencia en el caso de las dos niñas quemadas - al fin mayas pobres . No alerta tampoco a la ciudadanía contra la peligrosidad del pedófilo prófugo Javier Solano, ni solicita con urgencia la cooperación de la ciudadanía para ponerlo tras las rejas antes de que el sociópata viole a otra niña. Un violador más o un violador menos, que más da.
Sospechosamente, Bello Melchor Rodríguez tampoco expresa interés en el sonado asunto del pederasta preso Miguel Ángel García Rascón , director del Corporativo de la cadena hotelera Oasis , cuyo caso penal no ha sido debidamente fortalecido y favorecer así su liberación. Como se recordará, el segundo hotelero pedófilo más infame de la historia de Cancún, violó a una menor con retraso en sus facultades mentales. Es sospechoso el silencio oficial, dado que se trata de un peligroso reincidente. García Rascón fue sentenciado en 2003 por el Juez tercero de lo penal, confeso de haber abusado sexualmente de más de una niña. La PGJE no ha querido anexar como prueba ese expediente para fortalecer la nueva causa penal. Curiosamente- por pura coincidencia - tampoco ha anexado al expediente del pornógrafo infantil Succar Kuri más de ocho nuevas denuncias de niñas ultrajadas sexualmente por el influyente pederasta, quien espera su extradición desde una cárcel en Phoenix, Arizona. Dichas denuncias podrían ser la diferencia entre que el chacal quede preso o en libertad. La autoridad lo sabe, pero ha decidido dejar la averiguación previa "como está", en vez de fortalecerla lo más posible.
En lugar de cumplir con su obligación constitucional de procurar justicia, Bello Melchor Rodríguez muestra incompetencia en casos graves de crímenes del fuero común y complicidad al favorecer-por omisión premeditada- a prominentes pederastas vinculados al sector hotelero y a los dueños del dinero.
En lugar de hacer de Cancún una ciudad más segura, el procurador protege a delincuentes. Y si alguien de la sociedad osare atreverse a pedirle que rinda cuentas, de inmediato, reprime y amenaza. Usa a la policía judicial para intentar tapar bocas y silenciar criticas. Se parapeta tras el escándalo artificial que dos pasquines iniciaron contra la asociación de derechos humanos La Casita , pues con ello puede lucrar políticamente. Y no solo se parapeta, sino que, desde su elevado cargo, lo alimenta con tizones de romería. Sabe que así puede distraer a la opinión publica del largo catalogo de casos criminales pendientes que flagelan a turistas y ciudadanos por igual. Compra tiempo -días, aunque sea- para que la atención de la sociedad no se enfoque en la anarquía que se apodera de Cancún. Enarbolando el estandarte de interesado defensor de la niñez de Cancún (mientras que favorece y deja libres a pedófilos y violadores de niñas) el procurador y su equipo cercano atacan desde el poder a instituciones civiles con trayectorias probadas de compromiso social.
Usa, Su Señoría, con liberalidad los recursos del erario público para denostar la labor de la Dra. Patricia Seoane , y ordena a sus subalternos dejarla en estado de indefensión jurídica. Para no ir mas lejos, este jueves 26 de mayo los abogados de la asociación civil La Casita se presentaron ante las autoridades para aportar pruebas y a consultar las demandas frívolas que ha interpuesto en su contra un pequeño grupo financiado por el pederasta preso García Rascón. Por órdenes del Procurador , les fue negado el derecho aun a ver los expedientes. Los abogados tuvieron que regresar en compañía de un notario público para que diera fe de la flagrante ilegalidad. Solo así echaron reversa los funcionarios, y concedieron, forzados, lo que a la Dra. Seoane le corresponde por ley .
Así empieza su gestión el garante de la legalidad del estado: con actos de corrupción, vulnerando el estado de derecho y arriesgando a los habitantes y turistas de Cancún a ser víctimas de criminales. Niñas quemadas vivas con impunidad, violadores sueltos, protección a pedófilos adinerados. Represión contra defensoras de derechos humanos. Detenciones ilegales. El sello de la incipiente administración de Justicia es la corrupción y la ineficiencia.
Hay otros dos ejemplos, harto ilustrativos. Durante el cateo a la casa hogar La Casita que se sacó de la manga el viernes 20 de mayo , Bello Melchor Rodríguez, el tosco interrogatorio de un agente del Ministerio Público a una menor mostró el rostro misógino y brutal de la procuración de justicia en Cancún. Filmado en video, se observa el patético espectáculo. El agente del MP se acerca a la menor sin decir ni siquiera su nombre y le pregunta a rajatabla sobre su vida privada frente a varias jovencitas. La muchacha se queda fría y desconcertada ante el intruso, quien, sin decir darle razón de su presencia, la interrogaba en público sobre hechos traumáticos que requerirían, como mínimo, la presencia de su médico tratante para abordar responsablemente su caso. Carente de la preparación más elemental para entrevistar a una víctima de graves abusos , el insigne enviado del Procurador de Justicia, hace preguntas bruscas e insensibles a la menor exponiéndola a la vergüenza ante otras niñas.
En contraste con esa escena, Bello Melchor Rodríguez proclama a voz en cuello la gran calidad de su equipo de expertos. Pero para muestra basta un botón. Si así actúa un agente del Ministerio Público comisionado para una diligencia delicada, imaginémonos a sus hordas completas adentro de la casa hogar. Es digna de encomio, cabe mencionar, la sensibilidad y actitud de firme apego a derecho con que se condujo el Jue z cuarto de lo penal en la diligencia, protegiendo a los niños de La Casita del atropello que se pretendió cometer. Atropello ordenado en un exabrupto del Procurador, en sumaria represalia a la marcha de apoyo a la Dra. Seoane que se desarrollaba pacíficamente frente al Centro de Convenciones de Cancún cuando el gobernador Félix Gonzáles Canto sostenía una reunión con importantes lideres empresariales del país.
Con experiencias como esas, es comprensible y obligatoria la cautela de la abogada Leydi Campos y la directora del albergue, Patricia Seoane , para permitir la entrada a la institución a personal del gobierno que acude a hacer supuestas "inspecciones". El principal compromiso de la Dra Seoane es con los menores que están bajo el cuidado de su asociación y no esta para ceder a presiones de pasquines escandalosos, o a caprichos de funcionarios prepotentes y grupitos de interés en la nómina de pederastas presos.
El procurador y sus hordas podrán llamar a eso, quejumbrosamente, "obstaculizar" la acción de la justicia, pero a estas alturas, es a todas luces claro que el caso de La Casita es un asunto indebidamente politizado que nada tiene que ver con el derecho o la justicia. Bello Melchor hizo en su momento una muy publicitada visita de dos horas y declaró a los cuatro vientos que no había irregularidades y que el albergue tenía las condiciones adecuadas para atender a los menores. El viernes del cateo/represalia , el juez cuarto de lo penal corroboró lo anterior. Asentó en el acta correspondiente que no encontró tampoco irregularidad alguna y que los menores se encuentran en buen estado, desmintiendo la ola de rumores al respecto y tumbando tres de los expedientes de marras. Dos, por cierto, acusaciones de mujeres con procesos por prostituir a sus propias hijas .
Pero luego de la marcha del viernes, el procurador de justicia dio el cambiazo y dice- incongruente-a un periódico: "algo ocultan, por eso no dejaron entrar a todo mi personal"
El juez, señor procurador , no permitió la entrada a su personal porque era ilegal e innecesario. Y como la asociación civil es propiedad privada , la directiva tampoco estimó pertinente dejar entrar a los judiciales armados que se apersonaron para intimidar por consigna .
Leer las estridentes declaraciones del procurador consignadas en medios impresos los últimos días es como hojear una historieta. El máximo abogado del estado se victimiza y habla de "chantajes", quejándose de la marcha de protesta como si se hubiese tratado de algún cataclismo. ¡Quién los entiende!, primero la minimizan y luego la magnifican. Nos quiere hacer creer también que una mujer de un metro cincuenta centímetros "obstaculiza la acción de la justicia", de toda una dependencia gubernamental como la Procuraduría de Justicia del Estado. ¡Por favor! ¿Quien puede tragarse eso? Se queja y se queja el Procurador ante los medios de comunicación-en especial los de nota de escándalo-, y también hecha mano de la intriga de sobremesa para lo que no puede sustentar legalmente. "Deben estar ocultando algo", dice el mismo funcionario que hace unas pocas semanas entro con una comitiva y medios a la casa-hogar La Casita y declaró de cara a la prensa que no había irregularidad alguna . ¡Ah, qué cambios da el señor procurador! Primero todo esta bien y ahora le surgen sospechas. ¿Pues que no inspeccionó bien la primera vez? ¿Y cómo es posible que diga que una sola mujer, "obstaculice" un cateo con treinta elementos si este se apegaba a derecho? ¿Cómo podría lograr semejante hazaña?, se pregunta uno.
El obstáculo que el procurador tiene es que el derecho no le asiste, y que ahí ha estado la tenaz abogada para recordárselo, vigilando que las diligencias se apeguen a derecho, documentando, con un equipo de observadores de derechos humanos que la misma PGJE, cuando no tiene pruebas, las trata de fabricar , como consta ya en el video de una persona que confiesa como la coercionaron y llevaron sus agentes para declarar contra la Dra. Seoane.
El problema que el procurador de Quintana Roo tiene es la intensa presión política que lo hace actuar y hablar irreflexivamente, no como un jurista que se precie.
No lo oculta. Tiene línea contra la abogada incómoda , Leydi Campos. Por eso le han soltado encima lo más selecto de la jauría periodística al servicio del gobierno en turno. Trata con ello el procurador de preparar a la opinión pública para "consignarla".
Y al son del chasquido de los dedos del amo, y del tintinear de monedas y promesas, ladra, al unísono, el coro de esquiroles y columnistas chayoteros , de gacetillas amarillistas vendidas al PRI , de profesionales del pandillerismo periodístico, de lambiscones que se arrastran para agradar al gobernador en turno; y de alguno que otro oportunista que empeña su decencia a cambio de aumentar el rating, montándose en notas prefabricadas para ensuciar. Toda la cargada, portada tras portada, contra la abogada Leydi Campos. No alcanza este espacio para recoger los epítetos y descalificaciones que se leen en la última oleada de periodicazos de primera plana, orquestada , esta vez, por el mismo gobierno estatal en Cancún . "Demente", "peligrosa", "fanática" "enloquece", "secuestradora", "chantajista", "obstructora de la justicia". Según la narrativa mediática del embute , según las declaraciones del procurador de justicia, la abogada de La Casita es, sin lugar a dudas, la enemiga pública numero uno de Cancún . No lo es Succar ni García Rascón, no lo son los saqueadores del erario público, no la corrupción endémica, ni el narco-menudeo afuera de las secundarias; ni los violadores sueltos, ni los asaltantes que ultrajan turistas internacionales.
Para los lectores analíticos, parece más bien exactamente lo contrario del discurso oficial: Leydi Campos es la clásica abogada combativa cuya presencia inquieta al estatus quo . Es notorio que conoce bien la ley y que ha afectado muchos intereses al denunciar a delincuentes peligrosos y señalar, más de una vez, la impunidad y la corrupción que corroen la ciudad de Cancún.
Pero nota y nota, y boca y boca , mas el Señor procurador no actúa . Métala presa ya o guarde usted silencio-por decoro- hasta que tenga lo que le falta para hacerlo. Pruebas, pantalones o policías.
Si es que algún magistrado le hace caso.
Y si luego de todas sus sucias maniobras logra cumplir su sórdida encomienda, enfrente después sin quejidos las marchas y las movilizaciones que de sus acciones se deriven. Y, por favor, no ponga entonces el grito en el cielo diciendo "chantaje". ¿No declaró usted a un medio local en tono bravucón que iba a tomarle la palabra y encarcelarla? Eso no es chantaje, por supuesto. No lo puede ser tampoco que le avisen lo que harán, a través de esta columna, las ONG's que siguen de cerca el caso cuyos dirigentes he entrevistado. Hay más Leydis de las que se imagina usted, todas combativas, incomodas para la corrupción, e impermeables a la intimidación de estado.
Cuando su efímero paso por el poder, que tan pronto lo ha mareado, expire, Señor Procurador , las luchadoras sociales, los activistas de derechos humanos, las asociaciones civiles, seguirán ahí. Antes de usted , ya estaban.
¿Usted? Usted será historia, a lo más, en unos años. Y al paso que va, su legado como jurista, y su reputación, serán cenizas de ignominia. |