Los excesos de los gobernadores son noticia de todos los días, pero lo que quiere hacer el de Quintana Roo, el priísta Félix González Canto, podría llevarse el premio del año en materia de aberraciones. Para blindar a su procurador estatal, Bello Melchor Rodríguez y Carrillo, cuya gestión arrastra un largo rosario de denuncias por violaciones a los derechos humanos y por tortura, se le ocurrió el antídoto perfecto: nombrarlo presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos a partir del próximo año. Por lo pronto ya instruyó a los diputados locales de su partido, quienes dominan el congreso estatal, que sólo hay un candidato: su procurador. Alguien debería recordarle al joven mandatario que por excesos de poder como éste un antecesor suyo, Mario Villanueva, se encuentra en prisión.
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